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Priego de Córdoba

De Cordobapedia

(Redirigido desde Priego)

Contenido

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Bandera de Priego de Córdoba Escudo de Priego de Córdoba
Término municipal
Municipio de Priego de Córdoba
Código postal 14800
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

37°26' N
04º12' 0
Superficie 287 km²
Altitud 652 m
Población (2005) 23.151 hab.
Gentilicio Prieguense
Ríos Río Salado y Río Genilla
Alcalde Encarnación Ortiz Sánchez (PSOE)
Comarca Subbética
Partido Judicial Priego de Córdoba
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
Cohortes plantilla h.png Cohortes plantilla m.png
Fuente INE, censo 2001.


Priego de Córdoba es un pueblo de la comarca de la Subbética, situado al sur de la provincia de Córdoba.


Vista aérea.

Geografía

- Ubicación:

- Vías de acceso: N-321, A-333, A-339 y CO-230

- Clima:

- Flora y fauna:

Población

- Pedanías:

Las AngosturasAzoresCampo Nubes
El CastellarCastil de CamposLa Concepción
Los ChirimerosEl EsparragalGenilla
Las HiguerasJaulaLas Lagunillas
El CañueloLas NavasLa Poyata
NavasequillaLas ParadejasEl Poleo
Los PradosEl SaladoEl Solvito
El TarajalLa VegaLos Villares
Zagrilla AltaZagrilla BajaZamoranos

- Centros educativos:

C.D.P. Nuestra Señora de las AngustiasC.D.P. San JoséC.E.I.P. Ángel Carrillo
C.E.I.P. Camacho MelendoC.E.I.P. Cristóbal Luque OnievaC.E.I.P. Niceto Alcalá-Zamora y Torres
C.E.I.P. Virgen de la CabezaC.E.M. Priego de CórdobaC.E.P. de Priego - Montilla
C.E.PR. Priego de CórdobaC.P.R. TiñosaE.M.M. Priego de Córdoba
E.O.E. Priego de CórdobaE.O.I. Priego de CórdobaE.P.M. Priego de Córdoba
I.E.S. Álvarez CuberoI.E.S. Carmen PantionI.E.S. Fernando III El Santo
R.E. Cristóbal Luque Onieva

- Medios de comunicación

  • Periódico Local "Adarve" Fundado en 1952

- Datos poblacionales

Economía

Historia

- Heráldica:

- Lugareños ilustres

Cultura

- Tradiciones:

- Gastronomía:

- Productos Típicos:

Turismo

Monumentos y lugares de interés:

- Hostelería:

Fiestas locales:

Galería

Priego de Córdoba en el mundo

España Archivo:Bandera de España.png

PriegoMunicipio de la provincia de Cuenca

Priego de Córdoba / El patio sale a la calle en Rincones de Córdoba con encanto [1]

Priego de Córdoba reúne encantos suficientes como para llenar un libro por sí sola. Sin menospreciar el conjunto sobresaliente de sus iglesias barrocas, evocadoras del pretérito florecimiento económico alcanzado por la ciudad al amparo de su poderosa industria textil, inscribiremos en este inventario provincial de espacios con encanto dos indiscutibles: su barrio de la Villa y su Fuente del Rey.

Asegura el historiador de arte Jesús Rivas que “la red de estrechas calles, de directriz quebrada y de irregular disposición” del barrio de la Villa confirman su origen medieval. Y una somera guía turística publicada por el Ayuntamiento afirma que en la Villa, “de inspiración claramente medieval y musulmana, sus calles estrechas y de trazado tortuoso ofrecen un recorrido laberíntico, de sobra compensado por la armonía y belleza de sus casas y el resplandor unísono de la cal”.

Pero más que descripciones la Villa pide adentrarse en ella, recorrerla sin rumbo fijo y perderse enredado entre sus angostas y quebradas calles, engalanadas con macetas que, especialmente en primavera, revisten de vivos colores las encaladas fachadas de las casas. “Es que como los patios sin chiquitos y no entra la luz, pues se sacan las macetas a la calle”, asegura una vecina del barrio a modo de explicación, al percibir el asombro del viajero ante tal multiplicación de ‘callejas de las flores’. Según esa teoría, la Villa es una sucesión de extrovertidos patios populares que se sacan a la calle. Hay innominados callejones sin salida y plazas recoletas, como la de San Antonio, donde el viajero no se atreve a entrar sin pedir permiso, “¿se puede pasar?”, por temor a invadir la intimidad doméstica.

En vecindad con el fastuoso Sagrario de la Asunción, cuyas blancas yeserías transportan al cielo, la Villa reviste de flores la austeridad ascética de la cal. “Pues esto cuando hay que verlo es el día del Corpus”, recomiendan los vecinos. Y es que el día grande del barrio es la fiesta del Corpus, cuando la custodia renacentista de la Asunción se adentra, entre nubes de incienso, en sus calles inverosímiles adornadas con finas colgaduras bajo una persistente lluvia de pétalos.

Ya de por sí, los meros nombres de las calles tienen evocadores acentos populares, como Jazmines, Real, Bajondillo, Piloncillo, plaza de los Caballos o Puerta del Sol; son topónimos que valen por una descripción.

Pero además hay muchos detalles que no pasan desapercibidos a todo viajero observador que se pierda en el barrio con predisposición para dejarse seducir. La limpieza de las calles empedradas. Su bendita peatonalidad, pues la estrechura impide el paso de los autos. La aproximación que experimentan en calles angostas, como Bajondillo, los aleros de los tejados, hasta casi besarse. La profusión de verdes macetas en muros, balcones y ventanas, de las que brotan por mayo cascadas de gitanillas, malvalocas y geranios. Los planos de luz y sombra que, en complicidad con aristas, esquinas y tejados, dibuja el sol sobre las fachadas. El silencio conventual, que permite escuchar el eco de los propios pasos o el jubiloso canto de un canario tras la puerta entornada. Las mimadas casas de homogénea sencillez, sin mellas de abandono ni construcciones que atenten contra la unidad arquitectónica. Incluso los alimenticios aromas, en fin, que inundan las calles a mediodía, que permiten adivinar, casa por casa, lo que se cuece en los pucheros.

Una vez que el viajero rompe el cautiverio de las calles estrechas y desemboca en el Adarve por el Bajondillo o la Puerta del Sol es como si recobrara la libertad. El Adarve es una luminosa balconada que a lo largo de doscientos metros de curvo trazado se abre al paisaje al borde de un profundo tajo natural, que sirvió en su origen como baluarte defensivo. Una barandilla de hierro protege el balcón sustentada por blancos pilarillos. De trecho en trecho la baranda incorpora cuadrados miradores recorridos por asientos de hierro, que parecen suspendidos en el vacío, alumbrados por artísticas farolas. No faltan las viejas fuentes de piedra con sus caños de fresca agua cristalina. Cuando el Adarve penetra en el paseo de Colombia o de las Rosas, los miradores dulcifican la forma tornándose curvos, e incorporan poliédricas farolas inspiradas sin duda en las de la hermandad de la Aurora.

Desde el balcón la vista puede desmenuzar el paisaje: las huertecillas que verdean a los pies, la cinta gris de la carretera que se aleja, los montes moteados de olivos, la aldea de La Concepción blanqueando bajo la sierra de los Judíos... El paseo por la Villa seduce de tal forma que el viajero nunca olvidará las sensaciones aprehendidas. </div>

Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

Priego de Córdoba / El sueño de Neptuno en Rincones de Córdoba con encanto [1]

La Fuente del Rey –debe este rey ser Carlos IV, en cuyo reinado fue erigida– es el canto de cisne de un barroco tardío, pues se construyó entre 1802 y 1803 con proyecto de Remigio del Mármol, artista alcalaíno afincado en Priego, a caballo entre el barroco y el neoclásico. Se organiza la fuente en tres estanques ligeramente escalonados, en cuyos simétricos perfiles predominan las curvas. Si observa el viajero, el primer estanque tiene forma de trébol, y reúne en sus caños los mascarones más vistosos y artísticos, todos diferentes; en el centro del estanque un león lucha con un dragón, obra temprana del escultor neoclásico José Álvarez Cubero.

En el segundo estanque, que es también el mayor, destaca un vistoso grupo escultórico labrado por Remigio del Mármol, que representa a Neptuno, dios romano de las aguas, conduciendo un carro tirado por dos caballos marinos, y su esposa Anfitrite, abrazada a un pez. Delicados relieves mitológicos decoran el carruaje que transporta a ambas figuras. El tercer estanque, de contorno bulboso, carece de escultura central pero la incorpora a los pies: un mascarón flanqueado por animales marinos cuyas grandes fauces constituyen el sumidero del agua.

Pero la mayor fascinación de la fuente reside sin duda en sus dorados caños –pruebe el viajero a contarlos, a ver si son 139–, entonando al unísono un coro acuático, que unido al rumor del agua al desbordarse en los estanques, crea un envolvente y refrescante murmullo. La concepción teatral de tan vistosa fuente incluye bancos de piedra adaptados a su perímetro para que así el viajero pueda contemplar el espectáculo cómodamente sentado desde cualquier perspectiva que elija.

Los corpulentos plátanos de sombra que crecen a la izquierda del espacio –remodelado en l997 “en beneficio de su conservación y mayor esplendor”, según reza una lápida– son como una cortina vegetal que aísla del entorno urbano este sueño de Neptuno, compendio de agua y barroco, las dos palabras que mejor resumen a Priego. Este sí que es un lugar para vivirlo más que para verlo deprisa, por lo que el viajero deberá olvidarse del reloj y dejarse envolver por el mágico ambiente que emana de tan sabia conjunción de elementos.

Aunque la del Rey sea la fuente vedette de este singular espacio por su originalidad y emplazamiento, no hay que pasar de largo por la fuente de la Salud, que permanece discretamente agazapada detrás, como si sintiera un cierto complejo de inferioridad. Se trata de una fuente manierista fechada en 1585, que conjuga la naturaleza del manantial con la arquitectura del muro almohadillado y el templete para la Virgen de la Cabeza. En l987 se produjo el desgraciado robo de la imagen, reemplazada hoy por una digna réplica, obra del escultor Manuel Jiménez.

Dialogan en tan cercanas fuentes los lenguajes del manierismo italiano y el barroco tardío, separados por más de dos siglos. La primera es como un espejo del renacimiento, que traslada al viajero a la época del humanismo, mientras que la segunda le sumerge en una fiesta acuática llena de teatralidad

Tienen las fuentes por hermosa antesala la calle del Río –topónimo evocador del curso fluvial que circuló por su superficie, hoy oculto bajo el pavimento, al que se adaptó el trazado sinuoso de las líneas de fachada–, el mejor escaparate de casas señoriales que existe en la provincia. Y aunque ya desaparecieron algunas de sus antiguas mansiones para dar paso a edificios modernos que desentonan por su diseño y altura, perduran una docena de buenas casas señoriales; así, en la acera de los impares conviene que el viajero se fije en las números 9, 27, 31, 33 –casa natal de don Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la II República Española, convertida en museo–, 39, 41, 45 y 47, mientras que en la acera de los pares destacan los números 30, 50 y 54. En general son mansiones de principios del siglo XX, algunas de ellas con rasgos modernistas y regionalistas.

Compitiendo con la arquitectura civil se asoman a la calle dos de los templos que enriquecen el legado artístico de Priego: la recoleta ermita de la Virgen de las Angustias, de 1775, comparada con un joyero rococó, y la iglesia del Carmen, terminada en 1821, que conjuga el último rococó con el primer neoclásico, patente en la sinigual fachada, coronada por teatrales estatuas. </div>

Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

Localización

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Direcciones de Internet

Fuentes bibliográficas

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


Fuente

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de Wikipedia, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


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