Sadí de Buen Lozano
De Cordobapedia
Sadí de Buen Lozano
Nace en Barcelona en 1893 en una familia de científicos, médico epidemiólogo que llegó ser toda un eminencia en esta materia, reconocido en todo España e internacionalmente. Se dedicó toda su vida por entero a la lucha antipalúdica en varias zonas del país, especialmente en Extremadura, siendo impulsor de la creación de numerosos Centros Antipalúdicos. En 1924 organizó y dirigió el Instituto Antipalúdico de Naval Moral de la Mata. Por otro lado realizó estudios sobre la lepra, publicó muchísimos trabajos y memorias que le merecieron el premio Leverán. LLegó a tener cargos de gran responsabilidad en la Sanidad Pública, ostentando en 1936 el cargo de Inspector General de los Hospitales de la Cruz Roja. Como tal Inspector le alcanzó la sublevación militar del 18 de julio en Córdoba, donde estaba con motivo de su trabajo.
Librepensador en sus ideas -pero respetuoso con el pensar de los demás- le inducían a ser progresista en temas de medicina. Su forma de proceder motivó su detención el 23 de julio, llevándola a cabo personalmente el todo poderoso Jefe de Orden Público Luis Zurdo en el Hotel España-Francia donde residía Sadí. Hay que añadir esta detención otras causas como, envidias ocultas de algunos profesionales, además de ser un representante del Gobierno legítimo. Don Rafael Castejón comentó que recurrió a un médico que era el encargado del paludismo en Córdoba, pero no lo amparó.
El diario Guión daba la noticia de su detención terminado con esta acusación falsa:
- "Se cree que el señor De Buen actuaba de enlace entre las milicias marxistas”.
Murió fusilado el 2 de septiembre de 1936. El doctor Zurita ayudante de los médicos forenses presenció el fusilamiento. Así lo relata en el libro 1936: el Genocidio franquista en Córdoba, cuyo autor es Francisco Moreno Gómez:
- "Me negué en principio a acompañarlo en aquella ejecución, pero casi me obligó a ello.
- La muerte fue ejemplar iba atado codo con codo con un gitano, éste no cesaba de llorar, y Sadí lo animaba a sobreponerse y a morir como un hombre. Todos los presente comenzaron a fijarse en la manera de procedes del médico. Se le acercó un frailes y él amablemente lo rechazó, y le indicó que no podía tolerar aquella farsa cuando lo iban asesinar injustamente. Y terminó rogándole que asistiera a los demás, que lo necesitaban más que él.
- Al producirse la descarga, cayó ileso con el gitano, porque todos los impactos fueron a éste. Desde el suelo, el doctor Sadí gritó que lo mataran, porque no le habían dado. Así murió aquel hombre eminente, cuya digna muerte, recuerdo siempre".
Esta muerte dirigida a un hombre tan eminente fue consecuencia de la forma despectivamente de cómo trataban los elementos facciosos y cuarteleros a los altos transmisores y ejecutores de la ciencia y la cultura.
Hay que reseñar que no fue éste el único caso de asesinatos por fusilamiento de hombres de la medicina en Córdoba, pues comenzó la depuración por el querido doctor Vicente Martín Romera diputado socialista, continuo con los doctores Manuel Ruiz Maya director del Hospital Psiquiátrico, Ramón Hombría Íniguez director del Dispensario Antivenéreo y Lorenzo Claro Isla Carande director del Dispensario Antituberculoso, y otros más. Tenían todos en común, el participar en tertulias intelectuales y progresistas de la ciudad, con el afanado maestro Modoaldo Garrido Díez , Juan García Lara, el escultor Enrique Moreno Rodríguez "El Fenómeno" o el librero Rogelio Luque, entre otros. Todos los enumerados fueron víctimas de las balas de un pelotón de fusilamiento.
- Información recogida del libro 1936: el Genocidio Franquista en Córdoba de Francisco Moreno Gómez y otras fuentes orales y escritas.
Principales editores del artículo
- Ildelop (Conversación |contribuciones) [2]