Fernando López de Cárdenas

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Franco ilustrado, obra de 1775.

Fernando José López de Cárdenas (Priego de Córdoba, 16 de abril de 1719 - Córdoba, 1786) fue presbítero y escritor. Cura de la villa de Montoro en 1775.

Biografía

Hijo del magistrado Juan López de Carmona, natural de Aguilar de la Frontera, y de Teresa de Cárdenas Manrique y del Castillo, natural de Monturque, estudió en los llamados colegios del Duque de su localidad natal. Siguió los destinos de su padre que era juez y lleno de vocación sacerdotal cantó misa en Bujalance. Un nuevo destino de su padre en Aguilar hace que se interese por los restos arqueológicos en sus excursiones. Escribe, aunque no publica, unas «Disertaciones históricas sobre Aguilar», una «Historia ipagrense» y unas «Noticias de la ermita de San Antón». Una breve estancia en Espejo da origen a dos monografías: «Atubi ilustrada» y una «Descripción cosmográfica de Espejo». Otra estancia en Cabra y surge su «Aygabro», obrita que refundiría dos veces más. También sus obispos son tratados en unas páginas. Sus escapadas a los pueblos vecinos son fructíferas en apuntes sobre el pasado romano de la parte baja de la provincia: «La fundación de Baena», «Ulía», «Memorias de Lucena» y «Biografía de los marqueses de Comares». En Lucena tiene un sonoro enfrentamiento con el erudito local, el abate Fernando Ramírez de Luque. Tras la muerte de su madre, su padre casa en segundas nupcias con Leonarda de Toro, natural de Aguilar de la Frontera. Un vínculo procedente del apellido Castillo de su madre en Montoro hace que arraigue en aquel pueblo y no salga de él. Le ayudan sus hermanos en la administración de los bienes heredados a la muerte de su padre en el año 1757, pues la herencia se componía de varios molinos y casas, una Veinticuatría de Córdoba y unos olivares en La Nava. Compra nuevas fincas para agregarlas a la heredadas. También muchos libros de teología y de historia eclesiástica y mantiene correspondencia sobre bibliografía con el entonces canónigo en Córdoba, Antonio Caballero. Nombrado académico de la de Buenas Letras de Sevilla, a esa corporación dedica sus «Memorias de las antiguas poblaciones de la Bética» y publica su primera obra sobre la muerte de San Fernando. Es nombrado también académico correspondiente de la Real de la Historia y saca a la imprenta la Historia de Fernández Franco con notas suyas en el año 1775. La publica Rodríguez de la Torre en Córdoba. Se extiende la fama de su saber y recibe en Montoro la visita del Padre Flórez que está allegando datos para su Historia Sagrada. Le consultan de muchos sitios y sobre los más diferentes temas, así Medina Conde desde Málaga sobre datos de la alcazaba, José de Gálvez sobre la flora americana y su paisano, el sabio catalogador de la Biblioteca Colombina, Diego Alejandro de Gálvez, sobre bibliografía romana. Funda a sus expensas la ermita de la Concepción a escasas leguas de Montoro. La publicación de la Historia de la literatura de los hermanos Mohedano despierta en Cárdenas unos deseos de polémica y critica la obra desde su monografía titulada «Reflexiones sobre los primeros pobladores», obra a la que añadiría cada vez más datos y que se quedó sin publicar. En 1782 le visita el erudito valenciano Pérez Bayer, que está haciendo un viaje arqueológico por España a estilo del artístico de Ponz y están tres días descrifrando piedras antiguas. No le acompaña en el resto del viaje Cárdenas pues ya no estaba bien de salud. Redacta en el año 1784 su testamento ante el escribano montoreño Juan de Lara Camacho instituyendo heredero a su hermano Antonio López de Cárdenas, también sacerdote. Cárdenas se repone y concluye sus monografías sobre «Descubrimientos romanos», «Memorias de la antigua Bética» y «Compendio analítico». Es nombrado Doméstico de Su Santidad y los obispos de Córdoba le instan para que vaya a la capital. Pero él sigue en su labor histórica en Montoro. En el mes de junio de 1786 se agrava su estado y hace un codicilo previendo disgustos entre sus hermanos en cuanto al reparto de sus bienes, muriendo aquel mismo día 8 de junio, siendo enterrado en el coro de su amada iglesia de San Bartolomé. Era un sabio del siglo de las luces, y junto con Caballero y Gálvez forman la trilogía de los ilustrados prieguenses del siglo XVIII.[1]

Ejerció su ministerio en Aguilar de la Frontera y Montoro.

Académico de la Historia y de Buenas Letras de Sevilla, erudito, arqueólogo e historiador fue comisionado por Carlos III para coleccionar especies con destino al Real Gabinete de Historia Natural.

Obras

  • Franco ilustrado, notas a las obras manuscriptas de Juan Fernández Franco en las que se corrigen, explican y añaden muchos lugares para instrucción de los aficionados à buenas letras. Córdoba, imprenta de Juan Rodríguez de la Torre, 1775.
  • También es autor de El Macabeo, loa sacramental desaparecida.

Referencias

  1. Centenarios cordobeses, por José Valverde Madrid, en el BRAC, número 113, 1987, págs. 113-120.

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