Palacio y jardines de Moratalla (Hornachuelos)

De Cordobapedia
(Redirigido desde «Palacio y jardines de Moratalla»)
Saltar a: navegación, buscar
Verja de acceso

Palacio y jardines de ocho hectáreas que conforman uno de los parajes más singulares de Andalucía, que se encuentran en la finca del mismo nombre en el término de Hornachuelos.

Una magnífica verja de hierro con decoración de motivos de caza y escudo sobre la cancela central da acceso al gran corredor de los jardines, con dos pasillos laterales encuadrando esculturas y fuentes que terminan en un amplio jardín que enmarca frontalmente al Palacio.

En el conjunto de fuentes destacan las de los Ladrones, de Doña Leonor y la Fuente del Venado, atribuida a Mariano Benlliure y situada a espaldas del Palacio. Todo ello rodeado de una zona boscosa de gran espesura que proporciona al palacio temperaturas más suaves que las propias de la zona en que se ubica. Su construcción se realizó por encargo de Alfonso XIII para los Marqueses de Viana en 1918, con diseño del ingeniero francés J.C.N. Forrestier, al estilo de los jardines de Versalles. Está declarado Jardín Artístico por Real Decreto de 23-5-1983. BOE del l-VII-1983.

Al fondo del paseo ajardinado, y apenas visible desde la entrada, se sitúa frontalmente el Palacio que consta un cuerpo central de tres plantas y a sus lados dos cuerpos de dos plantas que terminan en ambos laterales con dos cuerpos de torre mirador. Se conserva una pequeña capilla muy restaurada con espadaña de dos arcos con campanas. Además, integran el caserío varias edificaciones de distintas épocas destinadas a servicios agrícolas y ganaderos. Fue residencia temporal de los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII durante sus asistencias a las monterías que organizaba el marqués de Viana.

Sobre esta finca y jardines escribió muy acertádamente Antonio Burgos en uno de sus "Recuadros" titulado Azahar en Moratalla:

"...me he venido al campo cordobés de la ribera, a un palacio, a un jardín, a este silencio que en el catastro llaman Moratalla y en Hornachuelos dicen El Palacio. Manos amigas cuidan el prodigio, salvaron del olvido esta hermosura. Azulejos antiguos con toisones recuerdan las visitas de los Reyes, que Don Alfonso está de montería y un Príncipe de Gales lo acompaña: el sombrero flexible, los tirantes, el puesto entre las breñas, los jarales, pelliza franciscana, la escopeta, los varetos, los machos, los cochinos, la foto de Campúa finalmente en el patio con cien reses cobradas, y el Marqués de Viana que ha mandado que pongan en la puertas de la casa las cadenas de pleito y de homenaje, tributo de memoria al Rey de España.
En el jardín francés donde los mirtos dibujan geometrías para Venus, Le Forestier dejó su testamento: un pequeño Versalles del Bembézar, una reja triunfal con jabalíes, surtidores y plátanos de Indias, el árbol del amor que ahora florece con color de capote debutante, el estanque de sombras de nenúfar, los cipreses romanos, los almeces.
Viniendo por el río desde Palma, de Almodóvar de cerro y de castillo, nadie puede pensar este prodigio que te encuentras al borde del camino, la belleza secreta de otro tiempo, el silencio de piedra y ruiseñores. Una sorpresa en forma de palacio. Un palacio francés de cazadero a los pies de la sierra cordobesa. Para ponerle marco a este silencio, al sonido del campo de museo, pasa lejos el Ave, que resuena como avión plateado en esta tarde. Un estruendo fugaz que te permite saborear aún más este silencio que al instante se hace nuevamente, el croar de la rana, el repeluco de la bicha de agua en el arroyo, los cascos del caballo que pasea a una muchacha rubia con un perro".

Enlaces externos

Galería

Localización

{{{descripción}}}

Principales editores del artículo

Hay 4 otros contribuyentes a esta página.

Valora este artículo

  • Actualmente2.89/5

2.9/5 (9 votos)