Cambiando la historia

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Mezquita-Catedral

Un símbolo de concordia universal en peligro

Informe denuncia de la estrategia del Obispado de Córdoba para eliminar la huella islámica del monumento Patrimonio Mundial

ÍNDICE

Datos preliminares

1.Declaración Patrimonio Mundial Unesco 1984. The Mosque of Córdoba
2.Declaración Ayuntamiento de Córdoba 1994. Mezquita-Catedral
3.Denominación académica y popular Mezquita de Córdoba

Proceso de amputación de la huella islámica y andalusí

1.Folletos impresos de divulgación turística
2.Cartelería y señalética
3.Material audiovisual
4.Espectáculo nocturno
5.Soporte digital y páginas web
6.Filtro y control ideológico de los guías turísticos
7.Carta del obispo
8.Veto a la cultura


1. Declaración Patrimonio Mundial Unesco 1984. The Mosque of Córdoba

En 1984, la Unesco declaró la Mezquita-Catedral Patrimonio Mundial bajo la denominación de Mezquita de Córdoba.

La organización internacional subrayó que se trataba de un “monumento único y ejemplar”, que debía incluirse en su catálogo en base a cuatro criterios. Es preciso subrayar que ese mismo año concedió el mismo rango a la Catedral de Burgos bajo la denominación de Catedral. Los cuatro criterios destacados son los siguientes:

1. “Es una realización artística única por su magnitud y la audacia de una elevación interior

que no ha tenido escuela”.

2. “A pesar de su singularidad, la Mezquita de Córdoba ha ejercido una influencia considerable

sobre el arte musulmán occidental a partir del siglo VIII. No fue menor su influencia sobre el desarrollo del estilo neo morisco del siglo XIX”.

3. “Es el testimonio irreemplazable de la civilización del Califato de Córdoba, que hizo de esta

ciudad, donde se alzaban 300 mezquitas e innumerables palacios, la rival de Constantinopla y de Bagdad”.

4. “Es uno de los modelos ejemplares de la arquitectura religiosa del Islam”.

En 1994, la declaración de Patrimonio Mundial se extendió al Centro Histórico de Córdoba bajo el epígrafe de Una ciudad multicultural.

La Unesco destacó entonces los valores excepcionales del entorno de la Mezquita y volvió a recordar la singularidad del monumento universal. “Hubo una propuesta para transformar la mezquita en catedral católica”, señaló en su declaración final. “Sin embargo, los ciudadanos decidieron conservar la belleza de la Mezquita. Fue así como la antigua mezquita y actual catedral católica llegaron a coexistir, constituyendo un gran ejemplo de tolerancia religiosa. Córdoba es una ciudad donde se fusionan culturas y religiones”.

En la declaración de 1994, la Unesco incluye en la denominación del monumento Patrimonio Mundial el término Catedral con la razonada intención de expresar en toda su riqueza la diversidad del edificio. El monumento pasa a denominarse Mezquita-Catedral.

2. Declaración Ayuntamiento de Córdoba 1994. Mezquita-Catedral

El Ayuntamiento de Córdoba, reunido en sesión plenaria, celebró la ampliación de la declaración de Patrimonio de la Humanidad al centro histórico y modificó la denominación del monumento como Mezquita-Catedral para incluir una parte sustancial de su esencia artística e histórica que el anterior informe de la Unesco no recogía.

3. Denominación académica y popular. Mezquita de Córdoba

Todos los catálogos más importantes del mundo, compendios de arte universal, estudios sobre arquitectura y tratados históricos se refieren al monumento como Mezquita de Córdoba. Incluso el Obispado de la ciudad ha respetado esa terminología durante siglos, conscientes de su excepcionalidad, y la ha compatibilizado con el uso del vocablo Catedral para el ámbito litúrgico.

En el uso popular de la ciudad, el edificio ha arraigado secularmente como Mezquita o, más recientemente, como Mezquita-Catedral. Prueba de ello es que su denominación ha sido incorporada de forma generalizada como marca de establecimientos comerciales, bares, cafeterías, tiendas, artículos de regalo, souvenirs, autoescuelas, emisoras de radio, equipos deportivos, agencias profesionales y todo tipo de entidades públicas y privadas. En ningún caso como Catedral de Córdoba.

Proceso de amputación de la huella islámica y andalusí

1. Denominación usada por el Cabildo en folletos de difusión (1981). Mezquita-Catedral

En 1981, el propio Obispado de Córdoba editó un folleto divulgativo sobre el monumento bajo el nombre de Mezquita-Catedral. Conscientes de que la identidad singular del edificio era aportada en gran medida por la excepcionalidad del templo islámico, el propio Cabildo Catedralicio mantuvo la denominación de Mezquita en todos los documentos de difusión. La terminología usada expresaba justamente la complejidad y diversidad de un monumento universal crisol de culturas.

En la guía breve editada por el Cabildo, la Mezquita-Catedral se describe como el “primer monumento de todo el Occidente islámico” y se asegura que su “historia arqueológica resume la evolución completa del estilo hispano musulmán en la época de su mayor apogeo”. Las imágenes que ilustran el documento son grabados del siglo XIX con secuencias del templo islámico y el soberbio bosque de columnas. Las fotografías de la Mezquita serán sustituidas treinta años después por una gran imagen de la Catedral católica incrustada en su interior, como veremos a continuación.

Denominación usada por el Cabildo en folletos de difusión (1998) Santa Iglesia Catedral, antigua Mezquita de Córdoba

En 1998, el Obispado vuelve a editar un nuevo folleto de mano para la visita al monumento universal. La denominación de Mezquita-Catedral ha sido eliminada. En su lugar, aparece la siguiente inscripción: Guía Breve de la Santa Iglesia Catedral. Y, más abajo, en un cuerpo de letra sensiblemente inferior, se lee el siguiente subtítulo: Antigua Mezquita de Córdoba. Estamos, por tanto, en el inicio de un cambio radical de discurso que pretende ir borrando paulatinamente toda huella andalusí e islámica para sustituirla por una interpretación exclusivamente cristiana y confesional. Todavía en este documento se mantiene el término Mezquita pero relegado tipográficamente y acompañado del calificativo de “Antigua” para devaluarla y postergarla como un hecho accidental del pasado. Las imágenes impresas en el documento aún corresponden al espléndido bosque de columnas y la torre principal.

Denominación usada por el Cabildo en folletos de difusión (actual). Catedral de Córdoba.

El último tríptico del monumento editado por el Obispado, que es usado como guía cada año por cientos de miles de turistas, completa la eliminación definitiva de la esencia islámica. El vocablo Mezquita ha sido borrado. En su lugar, con caracteres a gran tamaño, se puede leer lo siguiente: La Catedral de Córdoba. Una fotografía que recoge parte del crucero católico ilustra el folleto turístico en su imagen central. El característico bosque de columnas de la Mezquita, símbolo universal de su belleza, queda arrinconado en la tercera página del folleto.

El texto del folleto muestra, ya sin ambigüedades, la reinterpretación del monumento bajo una perspectiva puramente católica y confesional. En su primer epígrafe, se lee en el titular lo siguiente: Iglesia Madre de la Diócesis. Y se agrega: “La Catedral de Córdoba no es simplemente un monumento o un templo intercultural; y tampoco una Mezquita, sino la Iglesia Madre de la Diócesis”. Todas las explicaciones sobre la principal joya de la arquitectura hispano musulmana de Occidente se reducen ahora a mero relato catequético. “El valor y la belleza de la Catedral de Córdoba no reside en la grandiosidad de su arquitectura sino en la sucesión apostólica del obispo, al presentarse a los fieles como símbolo de su servicio pastoral y de la unidad de la Iglesia”.

Más abajo, y en un epígrafe titulado “Los orígenes”, se citan de pasada la extinta catedral visigótica y la Mezquita de Córdoba con la deliberada intención de situarlas en idéntico plano como un eco inexistente del pasado. En ese contexto, el Cabildo arremete contra los valores interculturales subrayados por la Unesco para la declaración de la Mezquita-Catedral como Patrimonio Mundial en los siguientes términos: “Es un hecho histórico que la Basílica de San Vicente fue expropiada y destruida para edificar sobre ella la posterior Mezquita, cuestionando el tópico de la tolerancia que supuestamente se cultivaba en la Córdoba del momento”. En los dos primeros párrafos del folleto no hay ni una mención a la Mezquita de Córdoba, salvo para devaluarla como instrumento de demolición de la antigua iglesia visigótica, algunos de cuyos restos arqueológicos yacen en el subsuelo. Tal es así que en la tercera hoja del tríptico se refieren al monumento andalusí como la “Intervención islámica” en la Catedral. La indisimulada intención del Obispado queda patente: borrar la Mezquita de Córdoba y relegarla a un mero accidente insustancial dentro de un relato puramente católico que arranca con la Basílica de San Vicente. Las dos imágenes que ilustran esta segunda página son precisamente una lápida y un friso paleocristianos.

El texto trata, en esta misma dirección, de minimizar la influencia del arte islámico y amplificar su ascendiente cristiano. Dice exactamente: “Se percibe una fuerte influencia del arte hispanorromano, no solo porque se aprovechan los materiales de la derruida San Vicente, sino también porque el sentido de las naves se trazan en dirección (y no en paralelo) al muro de la quibla, como sucedía en las iglesias visigodas. Por otra parte”, añade el folleto, “los arcos superpuestos y la alternancia de ladrillo y piedra (rojo y beige) en el despiece de los arcos tuvieron su modelo en el palacio episcopal cuyos restos se hallan en el yacimiento arqueológico de Cercadilla”.

2. Cartelería y señalética. La Catedral de Córdoba

En todo el recinto del monumento andalusí no hay ni una señal que indique que nos encontramos en una mezquita. Toda la cartelería y señalética nos remite ya a una catedral católica, pese a que desde el punto de vista arquitectónico y espacial la inmensa mayoría de la superficie pertenece al templo que fue construido en el siglo VIII por los omeyas. Ni en la entrada ni en los indicadores del interior (como se recoge en la imagen) hay la más mínima mención a la gran Mezquita Aljama, que da nombre a un monumento conocido en todo el mundo. Hasta en el ticket de acceso se omite un dato fundamental para informar de que el visitante está entrando en la mayor Mezquita de estilo hispano musulmán de Occidente. La operación de liquidación y derribo de su esencia islámica es ya absoluta.

3. Material audiovisual de divulgación.

La Catedral de Córdoba. Pasión y Gloria El Obispado de Córdoba editó un vídeo promocional del monumento en 2013 bajo el título de La Catedral de Córdoba. Pasión y Gloria. El documental, de 47.12 minutos de duración, es un ejercicio de mutilación de toda la esencia árabe e islámica del principal ejemplo de arte hispano musulmán de Occidente. Ya en la carátula del vídeo se omite toda referencia a la Mezquita Aljama y se incluyen dos fotografías del crucero, una de ellas del altar mayor, en un signo claro de que nos encontramos ante una interpretación confesional del monumento universal. La contraportada de la caja también incluye una imagen con murales de arte cristiano correspondientes al crucero.

Todo el guión del vídeo divulgativo de la Mezquita-Catedral tiene alto contenido catequético y hace continuas referencias al cristianismo como hilo conductor de su historia, su arte, su arquitectura y su memoria. En todo el documental, no hay ni una sola mención al islam, ni al arte andalusí, ni al estilo hispano musulmán y ni siquiera se nombra la palabra árabe cuando hablamos de un monumento que toda la historiografía tradicional subraya como obra cumbre de la presencia islámica en Occidente entre los siglos VIII al XV.

La única vez que hace referencia a la esencia islámica en la Mezquita de Córdoba es para minusvalorarla. Según indica el texto, el monumento “está más cerca de Roma que del pretendido arte islámico”. En un pasaje del guión dice: “La antigua Mezquita, hoy Santa Iglesia Catedral de Córdoba, nos lleva a Roma, a Siria y al mundo bizantino. Gótico, Renacimiento y Barroco se insertan en el arte nacido en Europa desde la Edad Media a la modernidad”.

El documental se sustenta en una sucesión de imágenes y detalles del crucero, el coro y las capillas cristianas hasta el punto de que hasta el minuto 4.50 no aparece el bosque de columnas islámico que caracteriza a la Mezquita-Catedral de Córdoba y constituye su símbolo universal. En realidad, en 47 minutos del vídeo divulgativo, tan solo se recogen tres o cuatro planos del arte andalusí que suman apenas en conjunto un minuto de duración. El texto pretende demostrar una y otra vez que el arte y la arquitectura andalusíes no existieron y son, en todo caso, herencia del arte cristiano. En un momento del documental se dice así: “El orden grecorromano del conjunto nos remite a la tradición helenística del mundo mediterráneo. (…) Son los más antiguos precedentes grecorromanos y cristianos de la arquitectura que se desarrolló a partir del 786, aprovechados por los arquitectos hispanos y sirio cristianos del siglo VIII”.

La primera alusión a la Mezquita original de Abderramán se hace en el minuto 10.16 y a ella dedica 45 segundos. Ni siquiera cuando se detiene a describir el mihrab, el espacio más importante del templo islámico, explica la utilidad que tenía en el funcionamiento de la Mezquita. Todo su esfuerzo se centra en vincular su construcción arquitectónica con la Iglesia de Santa Caterine del Sinaí, la Basílica de San Juan Evangelista, Santa Sofía en Constantinopla y su inequívoco “espíritu cristiano”. Del Patio de los Naranjos, por ejemplo, se le olvida recordar que era la principal sala de abluciones para los musulmanes.

La narración de la época cristiana monopoliza todo el documental. Hasta el punto de que cuando se detiene a explicar la Capilla de Villaviciosa, primera intervención católica de entidad en la Mezquita en 1430, afirma: “Por fin, y tras siglos de invasión, se alza para siempre la cruz de Cristo”. En este tenor, el texto respira un acusado tono catequético alejado de un deseable relato científico y académico sobre un monumento Patrimonio Mundial. De tal forma, que el documental finaliza con la siguiente invocación: “Vano fue el empeño en los siglos de quien pretendió que las piedras se elevaran en favor de quien mandó colocarlas, pues a la postre ni el estilo arquitectónico ni la ideología de los gobernantes desde ninguna época pudieron evitar que la Santa Iglesia Catedral de Córdoba elevara con decisión su alma hacia el verdadero Dios”. El texto se funde con un plano final de Cristo situado en el altar mayor del crucero católico.

4. Espectáculo nocturno de la Mezquita-Catedral El Alma de Córdoba

El espectáculo nocturno puesto en marcha en 2010 en la Mezquita-Catedral sigue el patrón descrito en el epígrafe anterior. El Obispado de Córdoba impuso su guión y vetó la propuesta de luz y sonido diseñada y sufragada por el Ayuntamiento y los empresarios hosteleros. El Cabildo censuró un espectáculo que incluía “músicas extrañas y caballeros árabes” proyectados sobre el templo. “Vamos a visitar la Catedral de Córdoba, no una mezquita”, aseguró de forma inequívoca el Cabildo. En su lugar, obligó a redactar un guión de supremacía del arte cristiano y liquidación de la huella islámica y andalusí, que fue denunciado ese mismo año por expertos en gestión del patrimonio e historia de Al Andalus.

5. Web oficial de la Mezquita-Catedral. Santa Iglesia Catedral de Córdoba

La página oficial del monumento islámico más importante de Occidente ha eliminado por completo cualquier referencia a la Mezquita. Si se escribe en cualquier buscador digital la palabra Mezquita o Mezquita-Catedral, el primer enlace que aparece es Santa Iglesia Catedral de Córdoba y su sitio web es www.catedraldecordoba.es. En la página principal del monumento universal aparece a la izquierda y en letras destacadas La Catedral de Córdoba sobre un friso cristiano. Y más abajo, sobre un detalle de los excepcionales arcos islámicos, nuevamente la inscripción La Catedral de Córdoba. La parte superior de la página se completa con cuatro secciones diferenciadas del símbolo universal, todas ellas impresionadas sobre imágenes del arte cristiano. El resto de ventanas de la web oficial de la Mezquita-Catedral corresponden a un calendario, un enlace al espectáculo de Luz y sonido de la Catedral, una visita virtual de todo el monumento, una leyenda evocadora del edificio y un acceso de misas en directo desde la Santa Iglesia Catedral.

6. Filtro y control ideológico de los guías de la Mezquita-Catedral

A diferencia con otros monumentos históricos de Andalucía, el Obispado de Córdoba impone un filtro excepcional a los guías turísticos, en claro incumplimiento del decreto de julio de 2002 de la Junta de Andalucía, que permite a cualquier profesional habilitado ejercer su labor en todo bien integrante del patrimonio histórico andaluz, incluida la Mezquita-Catedral de Córdoba.

El Obispado selecciona a los guías que podrán enseñar el monumento mediante un examen específico, inédito en otras provincias de Andalucía, donde se exige fundamentalmente conocimientos detallados del arte cristiano y se margina sistemáticamente la huella andalusí e islámica. El Cabildo pretende adiestrar a los profesionales en una versión claramente tendenciosa del universal monumento en base al manual del canónigo Manuel Nieto Cumplido La Catedral de Córdoba, donde se niega que la arquitectura y el arte de la Mezquita-Catedral tengan inspiración islámica. Según esta reinterpretación de la historia promovida ahora por el Obispado, el arte hispano musulmán nunca existió y el colosal edificio es heredero del arte cristiano bizantino, romano y visigótico. Los guías de la Mezquita-Catedral tienen, por tanto, un carné específico expedido por el Obispado, al margen de la credencial habitual otorgada por la Junta de Andalucía. Eventualmente, se les fuerza a someterse a cursos de arte cristiano, con un claro componente confesional, organizados por el Cabildo. La intención del Obispado es estrechar su control ideológico sobre los guías para que muestren la visión de la Mezquita-Catedral que se acomoda con su estrategia de amputación de la esencia islámica del monumento. Los guías que se resisten a ofrecer esta visión sesgada y catequética de la Mezquita-Catedral, claramente contraria a la historiografía comúnmente aceptada, se ven obligados a dar sus explicaciones de los turistas sin que los vigilantes y canónigos lo perciban. Infinidad de turistas y viajeros que vienen a Córdoba a conocer la Mezquita-Catedral muestran su asombro y decepción por una manipulación tan burda de la historia, aunque no encuentran canales de reclamación adecuados.

7. Carta del obispo pidiendo el borrado del término Mezquita

En el año 2010, y como colofón a todo el proceso de eliminación de la huella islámica del gran tesoro hispano musulmán de Occidente, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, pidió a las administraciones en una carta pública que suprimieran el término Mezquita de toda la señalética oficial. En su lugar, exigía el prelado que únicamente se usara la denominación Catedral para calificar a todo el monumento Patrimonio Mundial.

El obispo justificó su petición en que el templo fue consagrado como Catedral católica en 1236 y olvidaba de forma deliberada la perspectiva histórica, arquitectónica, artística y patrimonial de un edificio que es reconocido a escala universal por ser la única gran Mezquita andalusí de Occidente. Así lo subrayan todas las enciclopedias y manuales especializados en historia, arte y patrimonio histórico más relevantes del mundo. “Es del todo inoportuno llamar hoy a este templo Mezquita”, sostiene el prelado en su misiva, y añade: “Pido y espero que en el mobiliario urbano, y en los carteles de información y promoción turística se llame por su nombre a nuestra Catedral de Córdoba”. La decisión del Cabildo Catedralicio choca frontalmente con los valores que llevaron a la Unesco a declarar la Mezquita-Catedral como símbolo universal de concordia y encuentro de culturas, al perseguir la eliminación de una huella fundamental de su identidad, quizás la que le confiere su singularidad excepcional.

8. Veto a la cultura

Si partimos de los años 70, la ciudad de Córdoba ha vivido una serie de acontecimientos de interés para comprender cómo el Obispado y Cabildo de la Catedral han ido radicalizando sus posturas de cara a la privatización del monumento. Un proceso lento, pero seguro, y muy estudiado a lo largo de los últimos episcopados de Córdoba, mientras los poderes legítimos quedaban impasibles ante un atentado contra la ciudadanía cordobesa, andaluza, estatal y mundial.

1990. Veto a Yehudi Menuhin en la Mezquita. Conforme pasan los años, el Obispado y Cabildo Catedral son cada vez más reticentes a los actos no católicos. Invitado por la Universidad de Córdoba, vino a Córdoba el violinista mejor del mundo, Yehudi Menuhin, cuyas cuerdas no pudieron sonar bajo los arcos de la Mezquita por la oposición del Cabildo de la Catedral. Esta negativa demuestra la arbitrariedad a la hora de permitir el desarrollo de actividades culturales. El Obispado ha ido censurando cada vez más cualquier acto que carezca de unos contenidos religiosos o morales acordes con la Iglesia católica, sobre todo si estas manifestaciones pertenecen a las otras religiones monoteístas o son considerados sus contenidos excesivamente laicos.

Años 90. Mausoleo de la capilla de San Pablo. En los años 90 el expresidente de Cajasur y canónigo penitenciario del Cabildo, Miguel Castillejo, costeó el mausoleo en el que años más tarde sería enterrado el obispo de Córdoba, José Antonio Infantes Florido. Un mausoleo de mármol esculpido por los hermanos García Rueda en el interior de la Capilla de la Conversión de San Pablo, que rompe la estética de la estancia y termina con una tradición implícita de los obispos de respetar la tradición musulmana de ser enterrados a ras de suelo. Sólo existía la tumba del obispo Mardones en el presbiterio de la Catedral y alguna más en los alrededores, un espacio considerado exclusivamente catedralicio y sin reminiscencias árabes. Una ruptura más con el pasado histórico-artístico del monumento.

2003. Polémica con la película Carmen. Filme español dirigido en 2003 por Vicente Aranda y basado en la novela homónima de Prosper Mérimée. Rodado mayoritariamente en la ciudad de Córdoba, incluyó entre sus escenarios el monumento Patrimonio Mundial. El Obispado recriminó el uso de la Mezquita para un filme que por su contenido erótico “no respetaba” la singularidad del monumento.

2005. Veto a Ridley Scott. Esta actitud moralizante iba a tener consecuencias inmediatas al no permitir el rodaje de películas como El reino de los cielos, estrenada en el año 2005 y dirigida por Ridley Scott. El rodaje suscitó una gran polémica por la negativa del Cabildo a ceder el espacio de la Mezquita-Catedral para grabar determinadas escenas de la cinta. Las posturas enfrentadas se basaban, por un lado, en la conveniencia económica de acoger una actividad de este tipo; y, por el otro, en los riesgos que sobre el estado de conservación del templo conllevan el despliegue de medios técnicos propios de un rodaje. Sin embargo, en el fondo de la negativa estaban las cuestiones como el uso “inmoral” que se había hecho en el pasado del citado templo (el Cabildo aludió indirectamente, a la película Carmen). Después de meses de polémica, se optó por otros escenarios del patrimonio cultural y arquitectónico andaluz como sustitutos y la ciudad de Córdoba perdió otra oportunidad de dar a conocer mundialmente su rico patrimonio, por la arbitrariedad de la institución que se ha adueñado del universal monumento.

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