Paseo de España (La Rambla)

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Contaban las personas de más edad, que la Plaza del Ángel tenía grandes y viejos árboles que les llamaban acacias, algunos de los cuáles quedaron después en el Paseo. Es lo único que se sabe existía en esa plaza, que sin duda era de grande como la Plaza Mayor o de la Constitución. Pero en La Rambla, como en todas partes, tuvo que haber un lugar amplio de expansión, diversión e incluso para algunas fiestas, como veladas, bailes públicos y conciertos, máxime habiendo habido siempre en nuestro pueblo Banda de Música (en el concurso provincial de estas agrupaciones, que tuvo lugar en Córdoba en el años 1860, con motivo de la visita de la reina Isabel II, la Banda de La Rambla obtuvo el segundo premio, detrás de la de Cabra, que ganó el primero. historia de Montañés Lama. Es muy posible que el primer tablado que tuvo el nuevo Paseo fuera el de la Plaza del Ángel. Siendo así todo lo dicho, posiblemente aquella plaza tuviera también sus bancos y poyos para sentarse en públicos en las fiestas o veladas que se hicieran, pues la Plaza Mayor o de la Constitución, se destinaba, como en casi todas las ciudades, para actos oficiales e instalar por las mañanas el mercado , cuando en el verano se instalaba en ella una plaza de toros, se mudaba el mercado al Llano del Convento.

Una vez hecho el nuevo Paseo ene l año 1865, siendo Alcalde D. Juan Manuel Cabello de los Cobos, le llamaron paseo del ángel, nombre que mantuvo hasta finales del siglo XIX, en que pasa a llamarse "Paseo del Marqués de Viana" en honor al diputado a Cortes del Partido Conservador que representaba al distrito electoral La Rambla-Posadas y que tenía bastantes adeptos en este pueblo.

En 1920, el Ayuntamiento de mayoría republicana cambió el nombre de Marqués de Viana por el de "Paseo de la Libertad", que mantuvo por muy poco tiempo, ya que durante la Dictadura de Primo de rivera, volvió a llamarse Paseo del Marqués de Viana. Siendo Alcalde D. José moreno Castro, allá por los años 1929-1930, se realiza una remodelación de éste, de gran acierto, con implantación de árboles colocación de bancos, farolas de alumbrado público y un nuevo tablado de la música, cubierto, lavándose el antiguo al Parque del Calvario.

Recién entrada la II República, el Ayuntamiento, por acuerdo de 18 de abril de 1931, acuerda poner al Paseo el nombre de "Alejandro Lerroux", título que mantuvo ya entrada la Guerra Civil, hasta que en la sesión de 21 de noviembre de 1936, se le pone "Paseo del General Franco", nombre que mantuvo hasta finales del franquismo. Durante este periodo, concretamente entre los años 1960-1962, siendo Alcalde D. Jaime Valls Sánchez de Puerta, tiene lugar la tercera reforma del Paseo, consistente en la eliminación de las dos naves laterales y reduciéndolo un poco por ambos extremos, tal y como está en la actualidad, y como consecuencia de la disolución de la Banda de música, a principios de los sesenta, se eliminó del paseo el tablado de la música. Hoy debido al tráfico de vehículos que esite por todas parte y la falta de aparcamientos, este Paseo, antes sin tráfico rodado alguno, es uno de los centros de mayor tráfico del pueblo. Desaparecido el régimen franquista, el nuevo Ayuntamiento democrático, le cambia el nombre por el de "Paseo del Ejército", y a los pocos años se lo vuelve a cambiar por el de "Paseo de España", sin duda el más acertado y fuera ya de los vaivenes políticos y como corresponde a un lugar céntrico y de los más bellos de nuestra ciudad. El Paseo ha sido siempre un centro de expansión y diversión de la sociedad rambleña, sobre todo por las tardes y noches de verano. La temporada daba comienzo el 24 de junio, día de San Juan y terminaba el 29 de septiembre, día de San Miguel, con las actuaciones de la Banda Municipal de Música todos los domingos y días festivos interpretando cada veinte o treinta minutos una pieza, terminando las veladas alrededor de las doce. Durante la temporada se cambiaban las luces de las farolas por otras de más voltaje, regándose todas las tardes el paseo y alrededores. Durante la Feria todo el extremo de la calle Valenzuela se llenaba de puestos de juguetes, y en su interior, el llamado "numerito", a modo de tómbola, que permanecía en él casi toda la temporada. Pasada la Feria se instalaba, desde el extremo de la calle Valenzuela hasta el Tablado de música, un cine público, al principio mudo y sonoro después, a diez céntimos todas las noches, traían la silla de sus casas y con tiempo, cogían sitio fuera de la nave central donde estaban las sillas acotadas por la empresa contratada, para ver el cine. Casi al final de las naves laterales, por el extremo de la calle Valenzuela había kioscos-bares, con sillas y veladores metálicos plegable, propiedad del Ayuntamiento, que los arrendaba para la temporada, no faltando tampoco puestos de helados, vendedores de patatas fritas a diez céntimos el cartucho y puestos de toda clase de golosinas para los niños. Allí era también donde solían surgir los noviazgos. Se puede decir, sin sentido de la vanidad ni exageración, que l Paseo de La Rambla era conocido en todos los pueblos de nuestra campiña e incluso en la capital. Y los forasteros que en el verano venían cualquier día a nuestro pueblo, lo hacía para ir al Paseo, a pasarlo bien en su ambiente y encontrase con sus amigos o familiares rambleños.

Asimismo, diremos, que la mejor época del Paseo, desde que se hizo en 1865, duró hasta la década de los sesenta en la que se hace la última reforma y desaparece el tablado de la música, juntamente con la emigración que se venía produciendo de familias enteras a otras regiones o al extranjero.

Desde entonces, nuestro paseo ha ido paulatinamente, perdiendo ambiente a todos los niveles, aun cuando en los últimos años parece que se va recuperando con las terrazas de los cuatro bares que lo rodean, que colocan los domingos mesas y veladores en su interior, y la heladería. Creemos que con la nueva remodelación y sobre todo, con la Banda de Música , y sólo así podría recuperarse, si no del todo, porque la vida y las costumbres han cambiado mucho, sí en parte, su antiguo esplendor, pues la principal causa de su decadencia fue la desaparición de la Banda de Música, cuya alma fue, Dios lo tenga en su gloria, esa buena persona que con tanto cariño y constancia mantuvo tanto tiempo la banda y que a mí me enseño las primeras notas, que no fue otro que Rafalito Gómez.


Francisco Serrano Rico

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