Miércoles de ceniza (Ochavillo del Río)

De Cordobapedia
Saltar a: navegación, buscar
Cartel anunciativo

Gran Batalla de la Harina.

Fiesta de la localidad de Ochavillo del Río que se ha consagrado como una de las más populares de la localidad.

Hace casi medio siglo que en Ochavillo del Río el Miércoles de Ceniza se conoce como "el día de la harina", una fiesta singular que se ha convertido en seña de identidad de la localidad.La iniciativa de utilizar harina partió de la panadera del pueblo, Amelia Castell, ya fallecida, ante lo dañino que resultaba la ceniza, sobre todo para los ojos.

En esta fecha señalada, el Ayuntamiento de la localidad pone a disposición de los vecinos kilos de harina, dejando progresivamente los sacos en la Plaza Real para que la batalla dure hasta el mediodía. Los niños son los grandes protagonistas de la fiesta, y desde muy temprano se recorren las calles del pueblo buscando su objetivo. Conforme transcurre la mañana los mayores se van incorporando hasta concentrarse todos en la plaza, donde una vez agotada la harina comienzan los juegos tradicionales como el de la comba o la "Flor del romero". Otras actividades anejas suelen unirse a lo largo del día: paella para todos, máscaras, etc.[1]


Historia

  • Los más viejos del lugar cuentan que antiguamente se acudía el miércoles de ceniza a la Iglesia para que se les impusiera la cruz de ceniza, pero que un año esta se acabó, y unos chavales fueron a su casa y de las cenizas de la chimenea empezaron a ponerse unos a otros la señal de la cruz y algo más. Por tanto, se piensa que desde entonces viene celebrándose esta tradición tan peculiar y divertida.[2]

Desarrollo

  • En tiempos ya muy lejanos, los antepasados utilizaban las cenizas de las chimeneas y los braseros, después empezaron a utilizar los polvos de talco, pero como eran muy caros, se pasó definitivamente al uso de la harina.[3]
  • Todavía quedan personas en Ochavillo que recuerdan cuando en otros tiempos se echaban las cenizas. La ceniza de la candela y los braseros se cribaba o se cernía para evitar que llevara carbones o trozos de picón. Esa faena se preparaba desde bastante tiempo antes de la cuaresma, de manera que para el miércoles de ceniza ya habían acumulado –era cosa que hacían sobre todo las mujeres- varios costales sementeros llenos de “materia prima”. La llegada del miércoles de ceniza revestía sus ritos y sus costumbres. Se la lanzaban en la calle unos a otros; los muchachos llamaban a la puerta de las chavalas y al abrir las sorprendían con la lluvia de cenizas.[4]
  • La asociación de vecinos local se encarga de promocionar esta fiesta popular tan particular, haciéndose eco de ella los medios de comunicación locales y provinciales, radio, prensa y televisión.
  • Conforme va avanzando el día son más los que se incorporan a la batalla de harina, los niños se quedan sin cole a partir del recreo y el gentío es cada vez mayor en torno a la plaza del pueblo, donde nadie queda sin harina, ya sean viajantes, representantes o gente venida de otros pueblos que se incorporan a la tradición.
  • Una vez finalizada la harina de las bolsas, empiezan los tradicionales juegos que los más mayores mayores, sobre todo las mujeres, se encargan de recordar; los porrones, la comba, el corro, a la flor de romero, etc... Y ya cuando el reloj señala la hora del almuerzo, se pasa a degustar los peroles con la aportación de todos los presentes y la preparación por parte de la Asociación de Mujeres.[5]

Referencias

  1. Diario Córdoba 06/03/2014
  2. Quique. El Colonial, periódico independiente. Abril 2000. Pág. 6
  3. Quique. El Colonial, periódico independiente. Marzo 2002. Pág. 6
  4. Q.G.M. El Colonial, periódico independiente. Marzo 2004.Pág. 6
  5. Quique. El Colonial, periódico independiente. Abril 2000. Pág. 6

Principales editores del artículo

Valora este artículo

0.0/5 (0 votos)