El incendio de la Feria (1896)

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Noticia del incendio en el Diario Córdoba
El incendio de la Feria de 1896'


Dentro de los acontecimientos innumerables de carácter festivo ocurridos en la Feria de Nuestra Señora de la Salud en el transcurso de los años, hay que anotar el hecho trágico producido por un incendio en la Feria del año 1896

Sobre las ocho de la tarde del 24 de mayo primer día de la Feria, se produjo un incendio horrible en una barraca de quincalla y bisutería, sin saberse cuales fueron sus causas. Bastó un momento para que las lonas, maderas y artículos de la tienda fueran invadidas por las llamas, que velozmente se propagaron a todo el entorno, debido al fuerte viento reinante. A pesar de los esfuerzos realizados para sofocar el siniestro, éste adquirió mayor incremento, originando un pánico indescriptible en el gentío que se encontraba en los circos y otras salas de espectáculos que frente a la alarma huyeron despavoridos. Los pobres feriantes se veían impotentes para atajar el siniestro y salvar sus mercancías, optando apresuradamente a desalojar las barracas y puestos para poder así salvase de la catástrofe. Dentro de la tragedia no hubo que lamentar más que algunos heridos leves, siendo atendidos en la Casa de Socorro.

Como consecuencia del desastre, quedaron en la mayor miseria cuantiosas familias creándose verdaderos problemas entre los feriantes. Para paliar dentro de lo posible este drama humano, el Ayuntamiento abrió una suscripción que se engrosó rápidamente con cuantiosos donativos. También se organizó un festival taurino y ayudas caritativas promocionadas por el obispo que llegó visitar a lo damnificados.

No faltaron, dentro de la tragedia, las notas cómicas, siendo de destacar la registrada en el Museo de Muñecos de Cera o “Museo de Manolón” donde se exhibían numerosas figuras de personalidades políticas y artísticas. Fue el caso, que un concejal muy popular de atildado vestir y afectados ademanes, presenciaba los trabajos de extinción del incendio, y al decir alguien que había dentro una mujer cuya vida peligraba, no vaciló éste en penetrar en el Museo entre la humareda para salvarla.

Al poco y entre el asombro de todos los concurrentes, apareció llevando entre los brazos a una escultural mujer envuelta en tenues gasas. Resultó ser la “Venus” de cera que se exhibía en el salón. Su aparición fue saluda con aplausos, con el consiguiente regocijo y carcajadas de la gente. El edil, algo mosqueado desapareció zumbando como perro escaldado.

De otra barraca llamada al “Casa de Fieras”, salió en veloz carrera preso del mayor pánico, "Ramasama" el famoso “hombre salvaje” del que se afirmaba había sido cazado en las selvas africanas. La presencia en el ferial de aquel ser peludo y de aspecto impresionante, -demostrando con su carrera ser más “salvaje” que nunca- hizo huir a la gente despavorida al comentarse que se había escapado de su jaula que tenía tres cerrojos.

Fue descubierta la identidad de aquel “hombre de las cavernas” que resultó ser un pobre diablo que no tenía nada de "salvaje" y que naturalmente como cualquier humano huía de la quema. Hay varias versiones de su identidad; unos relataban que era un sereno de San Felipe, que cuando iba despavorido por el ferial procuraba no aterrar diciendo a gritos: ¡Que soy Francisco!, ¡Qué no soy ninguna fiera! , ¡Qué estoy disfrazado con barba y pieles! . La segunda versión dada, es que era un empleado de consumos de Barcelona disfrazado con aquellas guisas para obtener algunos ingresos extras en la Feria.

Se comentaba también que una señora con el alboroto del momento se quedó medio desnuda. Estando cerca Rafael Molina Sánchez "Lagartijo", al verla en tal situación la cubrió con su chaquetilla. Todo un detalle del maestro, que demostró una vez más su elegancia con el género femenino.

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