El testigo del Tiempo

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"El Testigo del Tiempo"

El testigo del tiempo, una escultura dedicada a la Tercera Edad, el primer reloj solar municipal de Fuente Palmera. Fue diseñada explícitamente para la plaza de Los Remedios, donde tras varias pruebas de calibrado y ajuste, ha quedado instalada definitivamente.

El reloj marca con exactitud algunas efemérides relevantes para el calendario festivo oficial colono, así como las estaciones y horas. Es obra de Alejandro B. Galán Díaz.

Su aparente sencillez se ha ideado y calculado para cumplir una misión puramente ideológica, convertirse en el anciano y compañero inseparable de muchos adeptos a la conocida como plaza del pensionista. Pero sobre todo se ha ideado para lanzar un mensaje intencionado a las nuevas generaciones con el fin de refrescar algunos principios básicos basados en el aprendizaje y el respeto por nuestros mayores.


El diseño

El boceto original era la de un abuelo y su nieto pequeño, los dos de pie y cogidos de una mano. El abuelo le indicaba el paso del tiempo con un bastón cogido de la otra mano. Ese bastón proyectaría las sombras que marcarían sobre el cuadrante las efemérides y el paso de los meses, estaciones del año...etc.

La idea era plasmar el paso del tiempo, en una escultura dedicada a los mayores. Finalmente, la figura del nieto no se incorporó, quedando sólo el abuelo, que con las las sombras de la mueca de un bastón en diferentes épocas del año marca con exactitud la hora.

Es 100% ecológico (no consume energía alguna), no necesita ningún gasto de mantenimiento futuro (sólo pintarlo cada 5-10 años para protegerlo del óxido), no tiene problemas de adelantarse ni de atrasarse y no necesita darle cuerda o ponerlo en hora, tan sólo necesita lo que más tenemos por estas tierras, o sea rayos solares.

La escultura incorpora una placa explicativa de su funcionamiento. En ella, además, se incluye un poema de Ana Bautista Luque, que lo compuso al tener noticia del proyecto. Aunque no estaba planeado así, su autor, al recibirlo, decidió incorporarlo:

Al testigo del tiempo
Sin dudarlo un instante diré
Que viví mi vida plenamente
Mientras ahora observo demente
Los restos de lo que fue.
Preso en mi propio cuerpo
Ayer, potro desbocado
Hoy sensato, sereno, cansado
Siento vivo el latir en mi pecho.
Guardo en mí tesoros por el tiempo olvidados,
La sangre de mi sangre recorre mi camino
Pozo inmenso, aguas del destino,
Arde mi alma en deseos anhelados.
Recuerda siempre lo que has sido,
Goza, grita, sufre, siembra, canta, ama,
Que no se extinga en ti la llama
Hasta el último suspiro

Localización

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Referencia

Este artículo incorpora contenido de El portal de la Colonia, autorizada su publicación en Cordobapedia

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