Félix Hernández Giménez

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Felix Hernández Giménez
Felix Hernandez.JPG

Director de las excavaciones de Medina Azahara

Nacimiento: 21 de junio 1889
Barcelona
Fallecimiento: 17 de mayo 1975
Córdoba
Profesion: Arquitecto
Actividad: Urbanista, arquitecto, arqueólogo y académico
Destacado: Realizó excavaciones arqueológicas y restauraciones en la Mezquita Catedral y Medina Azahara

Contexto histórico

Décadas: 1920 - 1930 - 1940 - 1950 - 1960


Félix Hernández, arquitecto y arqueólogo nacido en Barcelona 21 de junio de 1889 y fallecido en Córdoba el 17 de mayo de 1975.

Pese a su labor como arquitecto y urbanista, Félix Hernández destaca por sus trabajos como arqueólogo y restaurados en los dos principales monumentos de Córdoba: Medina Azahara y la Mezquita Catedral


Biografía

Nace en la Ciudad Condal, ciudad a la que su padre se trasladó desde Caracas (Venezuela). Allí cursa sus estudios y obtiene el título de arquitecto en (1912) y en ella realiza su primer proyecto. Poco después ejerce como arquitecto municipal en Soria (1915), donde contrae matrimonio y levanta el plano de las ruinas numantinas. Más tarde, estuvo en Sevilla llegando a ser Arquitecto Municipal de Linares hasta que se traslada definitivamente a Córdoba, donde desarrolla lo más destacado de su carrera hasta su fallecimiento.

A su condición de arquitecto y arqueólogo hay que unir la de conservador de monumentos y arabista, facetas éstas que otorgan a su figura un enorme atractivo desde diferentes ángulos. Murió en Córdoba, el 17 de mayo de 1975.

Tuvo en vida los siguientes reconocimientos: Arquitecto, Doctor Honoris Causa por las Universidades de Berlín y Granada; Académico Numerario de la Real Academia de Córdoba; Correspondiente de las Reales Academias de Historia y Bellas Artes de San Fernando de Madrid y de Buenas Letras de Barclona; Miembro del Instituto Arqueológico Alemán de Berlín; Medalla de Oro de Bellas Artes y del Colegio de Arquitectos de Córdoba, más otra condecoraciones españolas y extranjeras.

Córdoba

Durante la década de 1920 desarrolla su actividad más interesante como constructor y arquitecto. Córdoba le debe un abundante muestrario de casas de viviendas que responden a la estética del regionalismo neobarroco, entre las que destacan las del paseo del Gran Capitán, la casa Hoces Losada de calle Concepción, ambas de 1925, y la 'casa Colomera en las Tendillas, de 1928. Sus formas se basan en las del barroco local del siglo XVIII, extrayendo de ellas un carácter netamente cordobés, capaz de equipararse con el neobarroco sevillano y con el madrileño, sin renunciar a ciertos guiños emparentados con el secesionismo vienés.

Como urbanista, fue nombrado director de la Oficina del Ensanche, creada por el Ayuntamiento para desarrollar el anteproyecto de ensanche de la ciudad en 1921. Aunque el proyecto no se llevó a cabo, sí le cupo la responsabilidad de importantes intervenciones, especialmente la apertura de la plaza de las Tendillas (1925-27) y la urbanización de las calles adyacentes.

Pero su faceta más conocida fue la conservación y restauración de infinidad de monumentos histórico-artísticos, la mayor parte de ellos ubicados en la provincia de Córdoba. De muy importante puede calificarse su participación en las obras de consolidación de la Mezquita-Catedral, fruto de las cuales publicó, entre otros trabajos, un excelente libro: El alminar de Abd al-Rahman III en la Mezquita Mayor de Córdoba (Granada, 1975).

Sin embargo, su actuación principal hay que situarla en torno al yacimiento arqueológico de Medina Azahara, que le debe gran parte de lo que hoy exhibe. Tras la muerte de Ricardo Velázquez Bosco en 1923, Hernández es nombrado director de las excavaciones, que llevará a cabo en dos fases, entre 1924 y 1936, y entre 1944 y 1975, año de su muerte.

Por desgracia, no llegó a redactar personalmente la síntesis de su ingente y dilatada labor en la ciudad palatina, si bien a título póstumo sus notas fueron publicadas, ausentes de apoyo gráfico, bajo el título de Madinat al-Zahra. Arquitectura y decoración (Granada, 1985).

Otras actuaciones suyas afectaron a la restauración de gran cantidad de monumentos, entre los que hay que reseñar, además de los ya señalados, el Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla.

Mucho menos divulgada ha sido su contribución a la historiografía de al-Andalus mediante una serie de trabajos que hizo de geografía histórica de la España islámica, publicados en la revista Al-Andalus; en ellos nos revela no sólo una intensa labor de campo, sino también notables conocimientos textuales.

Testiminios

Se recogen estas frases escrita por Ana María Vicent Zaragoza en el Diario Córdoba de fecha 18 de mayo de 1975.

Su máxima pasión fue el estudio, restauración y defensa del patrimonio artístico y arqueológico de Córdoba. Y ello durante más de 50 años. Su absoluta entrega con entrañable dilección a Medina Azahara, a la que dedicó más de las dos terceras partes de su vida; hoy, la escrupulosa y científica restauración de vastas estructuras del más importante palacio musulmán, es una espléndidad realidad gracia a él.


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Enlaces

  • Un catalán de nacimiento enamorado de Córdoba y su Patrimonio, en eldiadecordoba.es

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