Alcázar andalusí

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Alcázar andalusí
Alcázar Omeya
Alcazar andalusi .torre.jpg
Localización estaba situado frente la mezquita; sobre él se construyó el palacio Episcopal mapa
Cronología siglo VII - XIII

El alcázar andalusí, también conocido como alcázar Omeya o alcázar Califal fue la residencia de los emires y califas de Córdoba y sede del gobierno de al-Ándalus desde el siglo VIII, en que se establece Córdoba como capital, hasta la conquista cristiana, en 1236.

El alcázar no era un edificio en sí, sino un grupo de edificaciones y espacios ajardinados, protegido por una muralla, con una extensión de 39.000 m2. Además de las dependencias reales -las del califa y su familia-, también englobaba despachos oficiales, jardines, baños y viviendas destinadas al servicio.

Estuvo situado en el solar en el que más tarde se construyó el Palacio Episcopal, justo frente a la mezquita, configurando junto a esta el espacio que gobernaba la ciudad, tanto en civil como en lo religioso. Ambos quedaban conectados por una galería en alto, el sabat, usada por el califa para acceder directamente a la sala de Oración.

Las teorías actuales señalan que el alcázar ocuparía una extensión similar a la del Palacio Episcopal, incluyendo la parte que se destinó a biblioteca Provincial en 1984 y el Campo Santo de los Mártires, coincidiendo la carretera que separa la plaza con el límite de la muralla.

Trazado aproximado del alcázar andalusí, con el sabat que lo comunicaba con la mezquita, obra de Alhakén II, los Baños Califales, la torre conservada en el Palacio Episcopal (visible desde del patio del Palacio de Congresos) y la nawra que abastecía de agua al complejo.</p>


Descripción

De la configuración del alcázar sólo conocemos los nombres de algunos de sus palacios y jardines gracias al historiador al-Maqqari, quién recogió la información de ibn Baskuwal:

Los emires construyeron en su alcázar verdaderas maravillas; levantaron monumentos extraordinarios y bellos jardines que regaron con aguas traídas desde la serranía de Córdoba

El alcázar omeya de Córdoba, en Cervantes Virtual


Recreación de la mezquita y su entorno, en el siglo X. A la derecha, el alcázar andalusí; al fondo, la puerta del Puente
flickr.com

Pese a la construcción de la ciudad palatina Medina Azahara, el alcázar no perdió su protagonismo dentro de la corte. Así nos lo indica las obras que Abderramán III realizó, como la construcción de una casita anexa a la muralla dónde guarda varios leones que, a decir de las fuentes, eran utilizados para torturar a los presos. También construyó nuevas canalizaciones de agua y el Dar al-Rawda o Casa del Jardín. Por su nombre, posiblemente se situara junto a al-Rawda, el jardín dónde se localizaba, además, el cementerio real.

Estado actual

Tras la conquista cristiana, el edificio perdió su función como centro de poder político para convertirse en centro religioso con la construcción del Palacio Episcopal, aprovechando restos de la muralla del alcázar que hoy pueden verse integrados en la fachada del propio palacio, así como en parte del palacio de Congresos. Igualmente, en un pequeño patio al que se accede desde el patio principal de dicho palacio puede verse uno de los torreones que protegían el lienzo norte del alcázar.

Junto a estos restos, lo único que se conserva del alcázar son unos baños, los llamados califales, situados en el Campo Santo de los Mártires.

Respecto al sabat, éste desapareció con posterioridad a la desaparición del propio alcázar; sin embargo, aún puede verse en la fachada occidental de la mezquita -casi en la esquina con la fachada norte- una pequeña puerta que daba acceso a la qibla desde este pasillo, así como la planta del mismo, marcada en el suelo.

También formaba parte del conjunto el molino de la Albolafia, construcción almohade del siglo XIII, usado para proveer de agua al conjunto.

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