Manuel Flamil Cañete

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Manuel Flamil Cañete

Manuel Flamil Cañete, nace en Montalbán el 20 de abril de 1925.

Biografía

Hijo de un secretario municipal, desde su tierna infancia tuvo dotes para los estudios, pero como consecuencia de la Guerra Civil trabajó desde sus primeros años de pubertad. El impulso por los estudios no lo dejó por los inconvenientes surgidos, con gran esfuerzo de voluntad lo retoma de una forma autónoma. Cuando estaba en las eras como ayudante, encontranba lugar en los descanso y por la noche, con luz de candiles, leía y estudiaba los libros que llegaban a sus manos.

Su formación autodidacta la implusó su tendencia vocacional al estudio del universo, llegando a adquirir un conocimiento práctico-científico del mismo. En algún comentario ha dicho: - Por las noches de verano acostado en la era, miraba y miraba a las estrellas extasiado, con los libros que llegaban a mis manos supe de algún que otro secreto de esta inmensidad infinita.

Tuvo que ver mucho su vocación astronómica en el impacto que le produjo la famosa manifestación de la aurora boreal del 25 de enero 1938, que la define con estas palabras: Yo tenía 12 años y aquello fue algo fantástico. Nunca en Córdoba se vio algo semejante. Recuerdo como las mujeres en su incultura decían: “Estos serán los reflectores de Gibraltar”, mientras otros pensaban que aquello era algo “diabólico". Desde luego así lo parecía, ya que medio círculo del cielo estaba cubierto con aquellos brillantes colores…”

Manuel Flamil se puede distinguir de ser el cordobés, -por no decir el andaluz- que más ha mirado al sol, pues su especialidad en astronomía consiste observar las manchas solares, hecho que le ha llevado al reconocimento por entidades nacionales e internacionles, ya que ha tenido el privilegio de vivir en una tierra, donde el número de horas de visualización solar sin obstáculos nuvosos son de los más elevadas de Europa. Diariamente en décadas, hace un informe astronómico de las manchas solares, enviándolo a un instituto solar internacional de los más prestigiosos del mundo cuya sede está Ginebra. Persona necesaria para la información astronómica, ya que su trabajo está valorado al ser la visualización muy valiosa, dado que ésta es la única fiable en tiempos invernales, cuando hay días en el hemisferio norte de la tierra donde apenas hay lugares de observación por las interferencias atmoféricas.

Ha colaborado en numerosas revistas especializadas de astronomía nacionales e internacionales, aportando datos observados que han llamado la atención de los estudiosos. Igualmente durante muchos años, ha colaborado en el Diario Córdoba con sus artículos sobre astronomía, aportando siempre ilustraciones con mapas celestes hechos a escala de forma exhaustiva, realizados a plumilla con gran presión milimétrica. Ha dado charlas sobre temas astronómicos en varios centros educativos como la Facultad de Veterinaria. Es miembro de varias Asociaciones Astronómicas como la de Sabadell, una de las más prestigiosas de España.

Manolo Flamil como le llaman los amigos, es una persona sencilla, generosa y afable, de trato exquisito, colaborador incansable en todo aquello que pueda aportar conocimientos, tanto científicos como humanos por el bien de la sociedad.

Gran amante del “Cante Jondo",conocedor de todos los palos, él mismo se arranca a cantarlos, aunque su limitada voz no se le permite hacerlo en público, aunque sí en reuniones de amigos.

Fue empleado técnico en el departamento de Estudios de Delineación de Transformadores en la pretigiosa empresa CENEMESA, llegando a tener el reconocimiento de sus compañeros y jefes como trabajador ejemplar, por su trabajo realizado con el gran rigor y minuciosidad. Colaboró con sus escritos literarios en la revista del Grupo de Empresa Cenemesa, que se imprimía en los años sesenta con motivo de la Feria de Mayo.

Falleció en Córdoba el 26 de septiembre de 2010.

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