Osio
Nació en el año 257 en Córdoba, ciudad de la que fue nombrado obispo en el año 294, y murió en Sremska (Serbia) en el año 358. Algunos estudiosos, sin embargo, mantuvieron durante mucho tiempo que había nacido en Egipto, donde sí es cierto que debió viajar joven y con posterioridad.
Padeció tormento y fue enviado al destierro durante la persecución de Diocleciano, a finales del s.III y principios del s. IV.. Fue confesor de San Atanasio, obispo de Alejandría, y partidario suyo en su controversia con Arrio, por lo que su etapa egipcia fue importante e influyente en él y su pensamiento. Asistió al Concilio de Elvira o de Iliberis en Granada (España), hacia 300-303, en el que participaron 19 obispos y 24 presbíteros; entre ellos Lamponianus de Cárbula; Restituto de Montoro; Natalis de Osuna; Mauris de Mengíbar; Barbatus de Écija; Felicísimo de Espejo y Eumantus de Solia.
Más tarde acompañó al Emperador Constantino a Milán en el año 313, siendo posiblemente el artífice de su conversión al cristianismo y de la promulgación del Edicto de Milán, en el que da carta de libertad al cristianismo.
Cuando el arrianismo (herejía que negaba la consubstancialidad de Jesucristo con el Padre) comenzó a extenderse por Alejandría fue enviado para combatirla y con este fin convocó el Concilio más importante de los primeros tiempos del cristianismo en Nicea, en el año 323, en el que él mismo redactó el Credo: “Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de todas las cosas...”. Posteriormente, en el año 347, convocó el Concilio de Sardis y de vuelta a España reunió en Córdoba un Concilio provincial en el cual hizo admitir las decisiones de Sardis.
En el año 355 el Emperador Constancio II, convertido al arrianismo y temeroso de la influencia de Osio intentó acabar con su firmeza, respondiendo éste a las amenazas del Emperador con una carta en la que le comunicaba su disposición a padecer tormento antes que ser traidor a la verdad. Esta contestación irritó a Constancio, que le hizo comparecer ante un concilio arriano, donde fue azotado y atormentado. Ocurrían estos hechos cuando Osio contaba con 100 años de edad y un año más tarde moriría desterrado en Sirmio (actual Sremska).
La Iglesia griega lo venera como santo el día 27 de agosto.
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| Predecesor: ' |
Obispo de Córdoba 294-357 |
Sucesor: Obispo Higinio |
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