Pedro Muñoz de Sepúlveda

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Pedro Muñoz de Sepúlveda (1869)

Pedro Muñoz Sepúlveda (*Pozoblanco, 1830 - †) fue político y diputado cordobés.

Biografía

Hijo de Laureano María Muñoz, estuvo vinculado al partido liberal. Estudia en el Instituto Provincial de Córdoba y posteriormente en Valladolid, Madrid y Salamanca donde se licencia en Derecho. Integrado en el partido liberal del cual su familia presidía en la localidad desde el año 1820, reside en Pozoblanco con su propio despacho de abogados. Fue elegido diputado a Cortes en enero de 1869, tras la Gloriosa.[1] junto a otros siete diputados. Elegidos por:[2]

Córdoba. Circunscripción de la capital

Circunscripción de Montilla

Volvería a ser elegido en las Elecciones Generales de 1871.

En Ultramar. América y Filipinas

El 19 de abril del año 1874 es nombrado Secretario del Gobierno de la Audiencia de la Habana[3], con posterioridad es juez en un distrito de La Habana, Cuba[4], magistrado[5], presidente de la Audiencia de Puerto Rico[6], magistrado de Cebú, en las islas Filipinas[7]y ya abril del año 1895 es nombrado gobernador civil de la Habana en Cuba, cargo que ostentó hasta el año 1898.


Biografía inserta en Los diputados pintados por sus hechos (1869)[8]

El diputado do cuya biografía nos vamos á ocupar, es uno de esos jóvenes que, amamantados con la idea del progreso, y arrullados en su cuna por las benéficas auras de la libertad, vienen á la Representación nacional henchidos de amor patrio, y dispuestos á dar su vida, si necesario fuese, por ver realizada en todas sus aspiraciones la revolución do Setiembre. El señor Muñoz de Sepúlveda, tan escaso do protecciones oficiales como rico en simpatías de sus paisanos, ha sido considerado por estos como el más digno de cuantos en bien do aquel país se interesan, honrándolo con sus votos.

Nació en Pozo-blanco, provincia de Córdoba, el 1 de Setiembre de 1830, cuando las pasiones políticas entre carlistas y liberales ensangrentaban la nación con la fratricida guerra civil, pudiendo decirse que vino á la vida en medio de los cantos patrióticos de su familia, toda liberal, y de los diferentes choques de las facciones do la Mancha, que á cada momento hacian escursiones al valle de los Pedroches, ocasionando grandes daños y empeñando acciones que, como la desgraciada de la Garganta, pusieran en peligro la vida de su padre, jefe que fué de la Milicia urbana de aquel valle.

Descendiente por línea materna del célebre crítico, filósofo y profundo teólogo, D. Juan Ginés de Sepúlveda (cronista de Carlos V y Felipe II), viene siendo este apellido pronunciado con respeto en un pueblo de instintos sumamente democráticos. Ésto á nuestro juicio tiene fácil esplicacion. Pozoblanco no tuvo nunca comunidades religiosas ni nobles que pudieran inocular en sus habitantes el repugnante virus de la ayeccion que engendra la servidumbre; pues si bien la casa de los Muñoz y Sepúlveda era llamada del mayorazgo, y lo era en efecto, desde 1820 viene siendo la que sostiene con tesón la jefatura del partido liberal.

Cursó el jóven Muñoz con brillantes notas la filosofía en el Instituto Provincial de Córdoba, donde recibió el grado de bachiller, y las carreras de Derecho y Administración en la Universidad de Salamanca, Madrid y Sevilla.

Con la primera de estas, y cuando solo estudiaba segundo año de leyes, mereció que se le confiara en comisión, durante un curso, la cátedra de francés. Revalidado en dichas facultades, abrió su estudio do abogado en Pozoblanco, y bien pronto se hizo acreedor al aprecio de sus conciudadanos por su dignidad, su desinterés y acierto en cuantas defensas se le confiaron.

Con tal reputación, con la influencia que podrían darle una familia dilatada y numerosos amigos electores, fácil le hubiera sido alcanzar un destino de alguna consideración en situaciones anteriores; empero progresista como su padre, y como éste satisfecho con c fortuna, modesta aunque desahogada, no ha querido admitir cargo alguno local, judicial ni administrativo con que se le brindó más de una vez, y no obstante el retraimiento acordado por el comité central á poco de terminar su carrera, lanzóse con ardimiento á la arena política, defendiendo con buen criterio las doctrinas de progreso, lo que le valió ser nombrado presidente del comité progresista de aquella localidad.

Desdo entonces, en correspondencia directa con los hombres de acción más importantes de Córdoba y Sevilla, ha seguido paso á paso los preparativos de la actual revolución y concurrido á algunas juntas secretas en la primera de dichas ciudades.

El 20 de Setiembre, cuando en Pozo-blanco solo se sabia do un modo imperfecto el alzamiento de la marina en Cádiz, dirigíase á Córdoba para ponerse de acuerdo con los que allí debían secundarlo, á fin do obrar de consuno: pero sabiendo en Villaharta que Córdoba acababa de pronunciarse y recibiendo proclamas de la Junta, que decían bien claro los principios que santificaban aquel alzamiento, volvióse á Pozoblanco, donde llegó el 21 poco después de amanecer, y reunido á sus amigos, hizo secundar el pronunciamiento de la capital, constituyendo una Junta do la que fué nombrado individuo.

A poco se acordó la formación de juntas provinciales, y Muñoz de Sepúlveda fué á la de Córdoba con la unánime votación de los representantes de los pueblos que componen el partido judicial de Pozo-blanco, como así mismo nombrado para la diputación interina de provincia, que por un rasgo de delicadeza no creyó oportuno aceptar.

Cuál seria su conducta para con sus representados en la Junta de provincia. Id prueban la exigencia de los enviados de la Sierra al comité electoral de Córdoba, para que el nombre del jóven abogado figurara en la candidatura monárquico-democrática, y el éxito que ha tenido en las elecciones.

Nos honramos con la amistad del Sr. Muñoz de Sepúlveda, y conocemos perfectamente al país que representa, por lo cual podemos decir que hasta aquí la Sierra, y principalmente el distrito de Pozo-blanco, ha sido patrimonio de diputados cuneros, que sobre no conocer sus necesidades la han mirado con indiferencia, cuando no con abandono, y hoy que merced al sufragio universal la elección era una verdad, ha querido sacudir la tutela y hacerse representar dignamente.

El Sr. Muñoz do Sepülveda es jóven de corta 'historia política, simple abogado, y de modesta, aunque independiente fortuna, y sin embargo, lo provincia de Córdoba le ha elegido por uno de sus representantes en las actuales Górtes. Esto dice mucho en su favor; cuando un pueblo de esta manera se manifiesta con uno de sus hijos, á quien conoce pública y privadamente, es por que obra con segura conciencia, y el elector y el elegido no pueden menos de merecer el aprecio público.

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Referencias

  1. Publicación de los resultados 1869, en la web del BOE.
  2. NAVAS LUQUE, José: La revolución de 1868 en Córdoba capital. Córdoba, Ateneo de Córdoba, 2001. ISBN 84-88175-31-0.
  3. Gaceta de Madrid. 22 de abril de 1874
  4. Gaceta de La Habana, Num. 207-232, Septiembre de 1882
  5. Diario de la Marina : periódico oficial del apostadero de La Habana: Año XLVIII Número 212 - 1887 septiembre 7
  6. Diario de la Marina : periódico oficial del apostadero de La Habana: Año XLVIII Número 212 - 1887 septiembre 7
  7. Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLIII Número 12025 - 1892 mayo 10
  8. Los diputados pintados por sus hechos : colección de estudios biográficos sobre los elegidos por el sufragio universal en las constituyentes de 1869. Tomo segundo [285]

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