Acueducto Aqua Fontis Aureae

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Entre los siglos II y III d.C. la urbanización de una zona residencial a poniente de la zona amurallada, donde previsiblemente se encontraría, entre otras construcciones, el palacio de Maximiano Hercúleo, hizo necesaria la construcción de un tercer acueducto para su abastecimiento, cuyo nombre original se desconoce por falta de testimonios epigráficos. No obstante, algunos textos árabes de los siglos VIII y X se refieren a él como Fontis Aureae Acueductus o acueducto que abastecía a la fuente dorada.

Restos integrados en el aparcamiento de la Estación de Autobuses.

Poco se conoce acerca de esta conducción y de la zona donde captaba sus aguas, ya que sólo se ha investigado un tramo de unos 100 mts. descubierto durante la construcción de la Estación de Autobuses. Se trata de un canal similar al Aqua Nova Domitiana en sus dimensiones y técnica de construcción, fabricado con opus caementicium impermeabilizado interiormente con una capa de estuco. Sus paredes miden unos 40 cm de espesor y la sección del canal es de 90x45 cm. Según parece al principio discurría superficialmente, pero más tarde fue cubierto con losas rectangulares. Por sus dimensiones se calcula que el caudal suministrado oscilaría entre los 10.000 y los 20.000 m3/día.


Situación de los restos del acueducto en la estación de autobuses

En relación con este acueducto hay que destacar dos aspectos:

1) La magnífica conservación del castellum divisorium o cabeza de sifón donde las aguas pasaban a ser conducidas a presión mediante dos tuberías de plomo de gran calibre, para su distribución mediante ramificaciones posteriores a los distintos consumidores. Este castellum divisorium, construido con sillares y recubierto de plomo interiormente, tenía una capacidad aproximada de 2,5 m3 y recibía por un lado el agua del acueducto mientras que en el lado opuesto tenía dos orificios cuadrados de 16 cm. de lado en los que encajaban unos cálices de bronce, uno de los cuales se ha recuperado, a los que se conectaban las tuberías de plomo. El descubrimiento de esta serie de elementos ha permitido ampliar conocimientos sobre el funcionamiento de los acueductos romanos.

2) El buen estado de conservación y el mantenimiento de su funcionalidad a pesar de su antigüedad, ya que la investigación arqueológica ha permitido constatar que se mantuvo en funcionamiento abasteciendo de agua a las fuentes públicas de los arrabales de la Qurtuba islámica hasta mediados del siglo X, siendo restaurado por el califa Al-Hakam II en el año 967, modificando su trazado para abastecer a las salas de abluciones de la mezquita Aljama. Posteriormente, tras la conquista cristiana de 1236 el canal fue restaurado y modificado de nuevo para abastecer de agua a las propiedades del Cabildo Catedralicio en el barrio de la Judería y a los surtidores de la Mezquita Catedral, conociéndose entonces con el nombre de Aguas de la Fábrica de la Catedral.

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