Emilio Alcalá "El Viri"

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Emilio Alcalá "El tuerto Viri"

Emilio Alcalá "El Viri"

De profesión Betunero de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, más conocido por “El Tuerto” o "El Viri", que fue anteriormente camarero de la casa de comidas “Granados” , que estuvo en la antigua calle "La Plata" frente a la acera del Bar Imperio.

"El Viri" tuvo fama por la cantidad de anécdotas que se contaban de él. Rondaba su trabajo por los bares de la plaza de las Tendillas , calle Morería y avenida Gran Capitán. Tenía la costumbre de cuando se arrodillaba para comenzar la faena con los zapatos , se ponía un papel de fumar en el ojo tuerto y miraba al cliente diciéndole. “Se alquila”. Estos golpes de humor y gracia eran lo que le hacían famoso.

Se comentan las siguientes anécdotas del “Viri”:

  • Un cliente le preguntó: - "Viri", “ -¿Cuánto me vas a llevar? ”, le responde: - “ -¡ Tres pesetas ! ” -. Pero cuando mira el tamaño tan descomunal del pie del cliente le contestó socarronamente:
“-¡Ni hablar, Ni hablar ! ” , “ ¡no hay nada de lo dicho! ” . “ ¡ Estos no son zapatos, sino la capota de un Fort ! ”.
  • A un cliente que no quiso que le limpiara los zapatos le dijo:
-"¡Usted sabe lo que le digo!" , "¡qué uno con las botas sucias está anunciando estar "terminao", y eso es ir caminito del "joyo" de San Rafael ! ”.

José Rafael Solís Tapia recoge en su artículo Las Aceras de los Casinos y los "Limpias" las siguientes anédotas del Viri.

  • Se decía que en una Venta o Cabaret, donde acudía EL Viri a prestar servicio dejó en un rincón la arquilla, y en un descuido le cambiaron la caja de crema para el calzado de color, por otra igual pero llena de excremento humano. Todo el personal, músicos, camareros, artistas, etc, estaban pendientes de que algún cliente lo requiriera para limpiar, y así fue, después de dar el "dandi" una vez el zapato seco, El Viri, abrió -como no veía bien- la caja, le pegó un rebañón con los dedos y... ya se pueden ustedes imaginar la que se formó.
  • Una noche, estaba El Viri, en El Kurssal Andaluz, de betunero, lo mandaron a un encargo siendo las dos de la madrugada, y cuando regresó, se dirigió a los que estaban allí y les dijo:
-Señores, algo habrá "pasao", esta "to" el comercio "cerrao".

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