Emilio Asencio Castillo

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Emilio Asencio Castillo
Emilio Asencio Castillo.jpg
Nacimiento: 1 de febrero de 1931
Córdoba
Fallecimiento: 23 de diciembre de 2012
Córdoba

Contexto histórico

Décadas: 1950 - 1960 - 1970 - 1980 - 1990 - 2000 - 2010

Emilio Asencio Castillo nació en Córdoba el día 1 de febrero de 1931.

Datos biográficos

En una España de hambre y miseria, con tan sólo 9 años de edad, comenzó a trabajar como ayudante de avisador en nuestro primer coliseo en 1940, llevando a los artistas cafés, comidas, cigarrillos y recados cuando se daban representaciones teatrales y cumpliendo los encargos en la oficina de la empresa Guerrero. Abandonó sus estudios tras finalizar los elementales por ayudar a la maltrecha economía de una familia humilde en la que el padre había fallecido. En las noches de nuestros calurosos veranos acarreaba sillas en la Plaza de toros vieja.

Una inteligencia preclara y una memoria portentosa, unida a una capacidad de trabajo fuera de lo común, le sirvieron para ascender en su profesión (avisador, maquinista, guardarropía, iluminación, etc) y como Toto, el niño de “Cinema Paradiso”, pasó a ser ayudante de cabina de proyección y, corriendo el tiempo, tras hacerse cargo de la gestión del Gran Teatro la empresa Sánchez-Ramade en 1952, ocupó el puesto de Jefe de Programación un año más tarde, encargándose de la contratación de los espectáculos para el Gran Teatro y demás locales que dicha empresa tenía en Córdoba, Sevilla, Huelva, Jaén, Granada, Badajoz y Linares.

Le entusiasmaba salir de comparsa, especialmente en la zarzuela, género que siempre fue su preferido, pero también en revistas, comedias y dramas, protagonizando, consciente o inconscientemente, un sinfín de anécdotas jocosas:

En el estreno en Córdoba de “La blanca doble”, del maestro Jacinto Guerrero, se quedó dormido al finalizar el primer acto sobre un velador preparado para el segundo y, ordenando Guerrero que nadie lo molestara, dio un salto que a poco acaba con sus huesos en el patio de butacas al atacar la orquesta desde el foso; en “Don Juan Tenorio”, representación que estaba a cargo de aficionados en numerosas ocasiones, clavó junto a otros compinches los vasos de lata a la mesa y, al brindar “Bebamos antes, bebamos” los actores, tuvieron que hacerlo con las manos; también haciendo de paje de don Luis en la inmortal obra de Zorrilla, al ordenarle éste “¡Gastón, la capa!”, le respondió “Está colgada en el camerino”.

En 1973 le cupo el orgullo y la inmensa satisfacción de programar la conmemoración del primer centenario de la inauguración de su segunda casa, el Gran Teatro y, en 1986, tras pasar el local al dominio de la administración local ocupó el puesto de Adjunto a la Dirección en la Fundación Pública Municipal Gran Teatro de Córdoba hasta su jubilación, antes de la cual, en 1990, cumplió sus bodas de oro con el teatro recibiendo numerosísimas felicitaciones y escritos de artistas, representantes de espectáculos, empresarios y compañeros, aunque él conservaba con especial cariño la nota de su gran amigo Antonio Gala:

“No mientas más, Emilio, tú nunca tendrás cincuenta años.
Sólo para el teatro tienes tres mil.
Gracias por toda tu vida.
Abrazos, Antonio Gala”.

Miembro fundador de la Asociación Lírica Cordobesa, del Real Centro Filarmónico de Córdoba Eduardo Lucena (y de su directiva como vocal teatral durante la presidencia de Francisco Páez), de las tertulias Tendillas 3 y Amigos del teatro, de la Peña El Limón Amigos de Ramón Medina, de la Peña Cultural y Flamenca "El Compás" y antifaz de oro del carnaval cordobés, recibió en el año 2005 el Potro de Bronce de manos de la Federación de Peñas Cordobesas por su meritoria labor en beneficio de la vida peñística de su Córdoba, a la que tanto amó y por la que renunció en tantas ocasiones a importantes proposiciones profesionales en la capital de España.

Emilio Asencio Castillo fallecía cuando las cercanas campanas del Santuario de la Fuensanta, próximas a su domicilio, repicaban al Ángelus un día 23 de diciembre de 2012.

Quizá otra decicatoria de Gala, fechada en abril de 1983, sirva para mejor conocer quien fue don Emilio Asencio:

''Para Emilio Asencio,
que es el Gran Teatro de Córdoba,
con mi agradecimiento desde niño,
y mi cariño desde siempre".

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