Iglesia de la Magdalena

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La Magdalena
Localización Plaza de la Magdalena (La Magdalena) mapa
Cronología Siglo XIII - XIV
Estilo Fernandina
Promotor/impulsor Fernando III el Santo
Catalogación Bien de Interés Cultural (1982)
Uso Sala de exposiciones y conciertos
Destacado La iglesia fue desacralizada, lo que llevó a su uso como equipamiento cultural

La Iglesia de Santa María Magdalena, coloquialmente Iglesia de la Magdalena, que da nombre al Barrio de la Magdalena, es una de las 14 iglesias fernandinas, construida en el siglo XIII por orden de Fernando III de Castilla, tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236.

La iglesia

Se trata de una iglesia de planta basilical con cabecera tripartita, con tres naves separadas por pilares que sostienen los característicos arcos doblados. Sobre ellos, apoya la cubierta, de bóveda de crucería para las naves laterales y artesonado la central, más ancha y alta que las laterales.

La capilla mayor no cuenta con altar; en su lugar, una talla de María Magdalena, antigua titular de la iglesia, preside la capilla, con un crucificado.

Su estilo artístico es el propio de la época en esta ciudad: estilo en el que se pone de manifiesto el influjo puramente castellano traído por los conquistadores, pero en el que es estilo tardorrománico que por entonces se trabajaba en Castilla, es sustituido por el mudéjar, combinado con elementos góticos. La portada de la Epístola es la más antigua de las iglesias de la ciudad. El 5 de septiembre de 1990 sufrió un voraz incendio que arruinó totalmente su interior.

Desde hace años la Iglesia de la Magdalena no es objeto de culto habiendo sido desacralizada. Actualmente una sala de exposiciones y conciertos fundamentalmente patrocinadas por la Obra Social y Cultural de Cajasur.


Las iglesias fernandinas

Se conoce como iglesias fernandinas al conjunto de templos construido por orden de Fernando III el Santo tras la conquista cristiana de Córdoba, en 1236. Dado que los almohades no habían rendido la ciudad, una vez conquistada y firmadas las capitulaciones, fueron obligados a abandonar Córdoba. Es por esto que los cristianos se encontraron con una ciudad semidesierta. Puesto que el resto de la provincia aún no había sido conquistada, se corría el riesgo de que fuera atacada nuevamente. Hecho el reparto de fincas entre los nobles que habían participado en la contienda, el rey de Castilla ordenó la construcción de 14 iglesias cuya misión era doble: por una parte, seguir de núcleos repobladores y por otra, ser los centros administrativos de la ciudad, que desde entonces quedó dividida en 14 collaciones (barrios). Esta división ha pervivido hasta casi nuestros días.


Descripción histórica de la Magdalena

La Iglesia de la Magdalena en Paseos por Córdoba, de Teodomiro Ramírez de Arellano:

Es probable, que la Magdalena date de aquel tiempo y sea la iglesia que titulada la "Encarnación", existía cuando los árabes la conquistaron, continuando en ella los cristianos, si bien vieron con dolor, desmochar su torre, como hicieron con todas las demás existentes en Córdoba. Confusa aparece esta opinión, de varios autores además de nuestra; pero sí es cierto, que San Fernando erigió catorce parroquias y una de ellas fue la de Santa María Magdalena. Su exterior es gótico, bizantino, conforme al gusto de aquella época; Desmuéstranlo sus tres puertas, si bien la principal fue macisada, tanto porque dá al lado de menos tránsito, como por el deseo de trasladar el coro que estaba en el centro de la iglesia. Su primitiva torre, era un campanario de raquítica forma que fue derribado, siendo obispo de Córdoba el ilustrado Señor D. Antonio Caballero y Góngora, para sustituirlo con la actual torre, que nada tiene de gallarda, ni de gusto en su arquitectura, ocupando el mismo sitio que la antigua, por lo que mientras se construyó, estuvieron las campañas colgadas de unos maderos atravesados en el pequeño patio que da entrada de la calle a la sacristía. En su interior nada ha quedado de su primitiva arquitectura; los muros están embadurnados por la cal y las cornisas por un azul de malísimo gusto, así como a su antiguo artesonado, lo ocultó una bóveda moderna que nada de particular presenta a la vista.

Fachada

Han sido segregadas de la iglesia las capillas colaterales, una para ampliación de la sacristía, y otra para atarazana a donde bajan las cuerdas de las campadanas; en cambio, hay en la nave del evangelio, dos capillas que, tanto en el interior como en el exterior, denotan ser mucho más modernas que lo demás del templo. El altar mayor, más bien parece una urna que un retablo: se reduce a una gran cenefa de talla dorada, alrededor del camarin, en cuyo centro y sobre el manifestador o tabernáculo, se ve una gallarda escultura de la Magdalena penitente, cuyo autor no hemos podido averiguar, y a los lados otras dos de regular mérito, que representan a St. Lucía y Sta.Bárbara. Todo esto estuvo a punto de ser devorado por las llamas al anochecer del día 28 de mayo de 1872, estando cubierto por un altar provisional, para la celebración del Mes de María o flores de Mayo; empezó a arder a un descuido de un niño encargado de encender unas harañas; quemóse la Virgen y sus adornos, no comunicándose a lo demás por la prontitud con que todos acudieron. En el tabernáculo hay casi siempre una Purísima de talla que, así como parte de la colgadura de este templo, son procedentes del hospital de San Bartolomé.

La capilla mayor es patronato de los Sres. Díaz de Morales, quienes para su enterramiento tienen un hueco que la coge casi toda, y el cual en su interior, nada notable ofrece en cuanto a su construcción; en él yacen los restos del capitán de navío Sr. D. Francisco Gutiérrez de los Ríos y Diaz de Morales, magistrado que fue en Filipinas y los de otros muchos individuos de esta ilustre familia, de la que nos ocuparemos en otro lugar. Cierra dicha capilla una verja de hierro fundido, colocada en el año 1872 en sustitución de otra, que había sobre las gradas delante del altar, la que forman dos medios púlpitos, donde leían la epístola y el evangelio.

Torre

Los altares colaterales, también de talla dorada de mal gusto, tienen un Concepción y un San José, de quienes cuida una antigua cofradía, muy corta de individuos, si bien por sus estatutos de limpieza sangre y con un enterramiento propio en un hueco delante del primer altar; celebra a su titular en su día y aplica ocho misas por los cofrades que fallecen, únicos cultos que cubre con sus escasísimos recursos

En la nave del evangelio, vemos, primero, la capilla de la Virgen de los Dolores; también tuvo hermandad con enterramiento en un hueco bajo el arco de entrada. Es de patronato de los Armentas, a quienes representan los Sres. Marqueses de Valdeflores, por haberla fundado en 1413, Alfón de Armentia, que, con su padre Gonzalo, vino de la villa del mismo título, a la conquista de los moros de Andalucía y murió en 1423, enterrándolo en este sitio que destinó para él, su mujer Dª Urraca Martínez de Sotomayor y todos sus descendientes. En el presente siglo se han puesto en esta capilla otros dos altares, uno con el Cristo de las Tribulaciones , que se veneraba con gran devoción en la Iglesia de San Antonio Abad, á la izquierda del Hospital de San Juan de Dios, y otro con la Virgen de los Remedios, que se traladó con su cofradía desde la iglesia del Hospital de San Bartolomé, cuando por ruinosa fue derribada en 1861. La expresada capilla, sirvió de sagrario hasta que la cofradía del Santísimo, cuyas reglas fueron aprobadas en 20 de noviembre de 1520 por el Obispo D. Pedro Manrique, contando con fondos suficientes, labró la que hoy tiene con enterramiento para sus cofrades, toda ella revestida de madera azul, con adornos dorados de mal gusto y formando cúpula: en su único altar tiene un Crucifijo de tamaño natural, imagen un tiempo de gran devocion para los vecinos de este barrio, tanto, que en 27 de febrero de 1650, cuando en Córdoba sufrieron la gran epidemia del landre, en que fallecieron más de catorce mil personas, lo sacaron en procesión en unión de San Juan de Dios, de su hospital, y San Pedro Tomás, del Carmen, para llevar a los infestados un regalo o donativo, con que los vecins de la Magdalena, quisieron contibuir a su alivio; consistió en diez carretadas de leña, otra de romero, cuatro cargas de id., ciento catorce gallinas, ciento ocho fanegas de trigo, sesenta espuertas de pan, veinte y cuatro carneros, dos espuertas de alhucemas, veinte y siete canastos con huevos, cuarenta salvillas con vizcochos y vizcotelas, una carga de vino, ocho garrafas de id., dos hamones, ochenta y ocho salvillas con hilas y vendages, dos cargas de naranjas y limones, veinte y siete camisas, doce vestidos de hombre, dos pares de medias de lana, diez espuertas de grandas, ocho pomos de agua de olor, seis botes de manteca de azahar, cuatro macetas de habon, diez y seis fuentes de ojuelas, cinco canastos con garbanzos, y dos esportones con jarros de de la Rambla.

Hecha la anterior disgresión, diremos que los chicos del barrio, a imitación de los de otros, se juntaron e hicieron una ptula y en 10 de abril del mismo año, les llevaron en procesión, a los expresados enfermos, cuarenta y seis vestidos de mujer y cuatro de hombre, ocho sombreros, dos esportones con treinta hornazos, cuatro salvillas de hilas, cuatro espuertas de pan, dos canastos con huevos, dos salvillas con panesitos de San Nicolás y una carga de naranjas.

Volvamos a la descripción de la iglesia de la Magdalena que, aunque parece demasiado minuciosa, no deja de tener interés, y mucha más, cuando tal vez no esté lejos su desaparición. A los pies de la nave referida, se vé una puerta, media en la pared y media en el suelo: por ella se baja a un panteón con gradas de mármol negro y rodeado de bovedillas; está fuera del templo, o sea, debajo del alto que forma en la plazuela, a un lado de la puerta; era enterramiento general, y cuando se llenaba exhumaban los restos y los colocaban en el osario; este era un corralito a espaldas de la sacristía, con una pequeña puerta a la calle; hoy está limpio. Al lado de la puerta del panteón, hay un latar con una muy antigua imagen de San Bartolomé, que era la que estaba en el retablo mayor del hospital de su advocación, ya citado. En este lugar estuvo la capilla de la Ánimas, y allí se conserva el hueco o enterramiento de sus cofrades el altar fue trasladado a la nave de la epístola, cerca del cuarto de las campanas, teniendo un cuadro , muy mediano, con un Crucifijo y las Ánimas al pie. Al lado hay otro retablo moderno, hecho siendo Rector de esta parroquia D. Juan Manuel Olivares, para colocar una escultura que representa a San Antonio Abad, que estuvo en el hospital que ya hemos dicho; cuida de esta imagen el gremio de trabajadores de cáñamo llamados los casilleros, quienes costearon dicho altar; todos los años le hacen una solmene fiesta en su día, con dos de jubileo, para lo cual reunen sus limosnas y el producto de unos panecillos que venden en la puerta y que ya van perdiendo su importancia. A los pies de esta nave, está la pila bautismal, de modo que no presenta ni la mejor vista, ni la comodidad suficiente para el público que acude a los bautismos. El archivo nada ofrece al curioso, y sus libros principian, los de casamientos y bautismos en 1573 y los de defunciones en 1616.


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Localización

Situación de la iglesia de la Magdalena


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