Máximo "El tío la lata"

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Máximo "El Tïo la lata"
Máximo "El tío la lata" o del "tambor"


Es un personaje que hasta hace poco se podía ver por nuestras calles del centro con el tambor y la trompeta. Se cree fue antiguo legionario, y se ve abocado a subsistir con una mísera pensión que apenas le da para poder vivir y tomarse algunos "vinillos" que le quitan las penas y le turban más la mente.

También conocido como el "loco del tambor". Actualmente vuelve a estar en nuestras calles pero ya sin tambor, suele dormir en los Jardines de Colón o en el cajero del BBVA de Ronda de los Tejares, esquina Calle Caño, durante el día deambula por dicha zona.

Su renqueante pierna, más su pañuelo de colorines anudado de una forma estrafalaria en el cuello, le hace aún más llamativo, no dejando de tener algún aire bohemio, llevado con cierta dignidad y pulcritud en su conjunto.

El Diario Córdoba a pie de foto recogía el siguiente comentario:

EL "TIO DE LA LATA"
Después de un tiempo ausente de nuestras calles, el "hombre de la lata", ha vuelto por estos lares tocando sus "melodías" en un recipiente de lubrificante de automóvil, sobre la que repiquetea en cualquier portal o esquina, sin pedir nada a nadie.Se ignora su identidad, y lo único que se sabe es que le va eso de darle a lata, y de vez en cuando, se siente inspirado utilizando como instrumento una papelera pública, rizando el rizo de la dificultad. Algún gracioso le llama "el político", por aquello de dar la lata.

Se recoge la siguiente anécdota ocurrida al Tío la lata.

Estando rondando este personaje por las calles de la Catedral, de repente, se encontró con un numeroso grupos de monjes que iban al Templo Mayor a rezar el Oficio Divino. Si mediar palabra se acercó a uno de ellos y comenzó a darle besos en el cuello, el monje en principio se asustó, pero reaccionó diciéndole -¿Qué le pasa buen hombre?.El tío la lata le respondió: - ¡qué ya estoy en cielo ...qué ya estoy en cielo!.

Puede que este sea el último personaje vivo que nos haga recordar aquellas pasadas décadas donde estos personajes, fueron los que daban alegría y provincianismo al conjunto de las calles cordobesas.

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