Obispo Fray Zeferino González

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Fray Zeferino González
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Obispo de Córdoba

Nacimiento: 1831
Villoria (Pola de Laviana, Asturias).
Fallecimiento: 1894
Madrid
Destacado: Obispo entre 1875 y 1883

Obispo de Córdoba

Predecesor: Juan Alfonso de Alburquerque
Sucesor: Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros

Contexto histórico

Décadas: 1870 - 1880

Fray Zeferino González Díaz de Tuñón OP (*Villoria -Pola de Laviana- Asturias, 1831) - †Madrid, 1894), fue un sacerdote dominico, filósofo, teólogo, arzobispo.

Zeferino nació en Villoria, donde sus padres, Manuel Alonso González y Teresa Díaz-Tuñón, oriundos de Soto en el concejo de Aller, se habían establecido como colonos bajo la protección del marqués de Campo Sagrado. Fue el quinto de siete hermanos. Recibió su educación inicial en Villoria y estudió latín en la escuela de Ciaño. A la edad de 13 años en 1844, ingresó en los dominicos de Ocaña (Toledo) en el colegio-seminario que había sido eximido de la exclaustración de 1836 debido a su enfoque en la formación de misioneros. Allí comenzó su formación eclesiástica, completando tres años de Filosofía y uno de Teología.

Estancia en Filipinas. 1848 a 1867

Con 17 años , el 5 de mayo de 1848, partió de Ocaña hacia Manila (Filipinas) para continuar sus estudios en la Universidad de Santo Tomás. El viaje, en un barco velero rodeando África y bordeando Asia en pleno monzón, fue largo y agotador-nueve meses- llegando a su destino el 8 de febrero de 1849. En Manila, finalizó sus estudios de Teología y obtuvo doctorados en Filosofía y Teología. En 1853, solicitó ser enviado como misionero a Tonkín (actual Vietnam), tierra de misión pero al mismo tiempo, de persecución a los católicos. Sin embargo, sus superiores decidieron que permaneciera en la Universidad como profesor, cargo para el que tenía unas aptitudes excepcionales.

Ordenado sacerdote dominico en 1855 en Manila y dada su condición de sacerdote dominico, ejerció como misionero durante bastantes años en Filipinas. También lo hizo como profesor en la Universidad de Santo Tomás en Manila. Antes de ser Obispo de Córdoba, lo fue de la diócesis de Cebú, en Filipinas, que ocupa la isla homónima y algunas de las adyacentes.


Vuelta a España. Madrid - Ocaña. 1867 a 1875

Fue un Obispo muy activo en la Sede de San Osio. Humano, cercano, trabajador, hombre de su tiempo y particularmente preocupado por la cuestión obrera, muy candente en una Córdoba en la que las diferencias entre las élites locales y las masas obreras y campesinas, eran abismales. Sus ocho años de episcopado fueron una de las páginas más brillantes del episcopologio cordobés de la decimonona centuria.

Arzobispo de Sevilla ,posteriormente, Patriarca de las Indias Occidentales -con residencia en Madrid- y por último, Arzobispo de Toledo y Primado de España siendo creado Cardenal por el Papa León XIII , ostentó por vez primera el título de Patriarca de las Indias Occidentales al mismo tiempo que la Sede Primada.

Gran erudito, fue autor de libros científicos sobre los fenómenos observados en Filipinas (en particular, los terremotos y los tifones) y de una Historia de la Filosofía en tres tomos, publicada en Madrid en 1879 , primera escrita en español y primera gran exposición católica de una Historia de la Filosofía, con una visión tomista y muy bien considerada en su época. No en vano, fue reeditada varias veces, aparte traducida al francés por el P. Georges de Pascal, siendo publicada en París en 1891.

Murió en Madrid a los 63 años al no poder ser tratado de una grave y dolorosa enfermedad.

En Córdoba tiene una calle dedicada en el barrio de la Catedral, calle Cardenal González.

Sintesis de su episcopado en Córdoba (1875 - 1883)

Obispo de Córdoba, entre 1875 y 1883, fue el impulsor en 1877 de los Círculos Católicos de Obreros de Córdoba, movimientos sociales de signo católico creados para intentar evitar la entrada de las tesis socialistas y anarquistas en la clase obrera cordobesa. En este sentido, fue uno de los obispos más avanzados de su época, en la que había mayoría de obispos tradicionalistas, cuando no abiertamente carlistas.

Fecundo en iniciativas pastorales, y también en publicaciones, entre otras, su pastoral comentando la encíclica de León XIII, Aeterni Patris, de la que en cierto modo había sido precursor.

Promovió la acomodación de los estudios en los seminarios eclesiásticos a las enseñanzas del bachillerato civil.

A su fallecimiento y prueba de su vinculación con la ciudad de Córdoba, dispuso que su testamento que los bienes que quedasen se repartieran en esta Diócesis de la siguiente manera[1]: la suma de 12.000 duros (60.000 pesetas) se repartiera en tres partes iguales:

  • Un tercio para los conventos o comunidades tanto de varones como de mujeres, de vida activa y contemplativa, antiguos y modernos.
  • Un tercio para los establecimientos benéficos
  • Un tercio para los pobres

Obra

  • Los temblores de tierra (Manila, 1857)
  • La electricidad atmosférica y sus principales manifestaciones (Manila, 1858)
  • Estudios sobre la filosofía de santo Tomás (Manila, 1864)
  • Filosofía elemental (Madrid, 1873)
  • Estudios religiosos, filosóficos, científicos y morales (Madrid, 1873)
  • Filosofía de la Historia y Economía política (Madrid, 1873)
  • Historia de la Filosofía, publicada en sus años cordobeses, en cuatro tomos (Madrid, 1878)
  • La Biblia y la ciencia (Madrid, 1891)


Predecesor:
Juan Alfonso de Alburquerque
Obispo de Córdoba
1875-1883
Sucesor:
Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros



Referencias

  1. Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVII Número 13492 - 18 Agosto 1896

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