Taberna de Betetas

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Taberna de Betetas

Esta taberna se puede decir que es una de las más antiguas y clásicas de Córdoba, pues aún conserva el estilo de los que fueron antaño las tabernas cordobesas, incluso mantiene la casa la estructura siglo XIX. Su clientela, es estable quedando todavía un cierto aire de lo que fueron las famosas y ya desaparecidas tertulias tabernícolas.

Está situada en la calle Manuel de Sandoval en el tramo que va hacia la plaza Chirinos, y frente a la taberna comienza la famosa calle Caño. Todo el entorno está modificado con relación a lo que fue en los años veinte.


Taberna de Betetas

Recuerdos de la taberna [1]

En la céntrica calle del Caño, antigua Arca del Agua, estaba y está situada esta taberna muy cordobesa y muy conocida.
Miguel Betetas, su antiguo dueño, murió y le sucedió su esposa, y después su hija y esposo de ésta.
Miguel era de profesión platero y compartía su trabajo con el despacho de vinos, hombre muy conocido y apreciado por sus amistades, gozaba de una buena clientela, del comercio, oficinas y centros oficiales próximos a su ubicación.
Coleccionaba embotellados de vinos y licores, de varias marcas y bodegas, de lo que tenía las estanterías de la taberna repletas. Esta colección la conservan aún expuesta en la taberna sus sucesores.
Todos este sector, antes de la reforma que hizo Cruz Conde en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, era un laberinto de callejas, Miraflores, Caño, Pastores, etcétera, y de pequeños negocios, puestos de verduras, pan y comestibles, artesanía Moyano con su hojalatería y Cordobita en su chatarrería.
Frente a la puerta de la taberna, en la estrechez de la calle, había un taller de zapatero remendón, y en la casa lindante con la taberna yendo hacia Chirinos, una carbonería y una verdulería, punto de reunión de todas las “comadres” del barrio a la hora de la comprar.
La carbonería era un buen negocio, entonces no se usaba el "Butunoni" y la electricidad para cocinar, la calefacción era a base de braseros de picón de jara u orujo.
Las clientas del carbonero, antes de llegar, miraba en la taberna, pues “El tisnao” estaba más en la libación que en el negocio.
El zapatero, cuando se ponía a legre, le daba por cantar fragmentos de zarzuela y operetas, como Marina, por lo que le pusieron de mote, para italianizarlo con el cante “Cerotini”.
Este actualmente céntrico y moderno barrio, fue en sus tiempos uno de los más pintorescos y genuinos de Córdoba, con sus casas de vecinos y sus plazuelas llenas de chiquillos.
Actualmente, esta taberna bien atendida y cuidada, sigue su ritmo habitual, su clientela familiar en la que todos son amigos y aprecian y respetan.
Mi saludos a los sucesores de Miguel Betetas.

Referencias

  1. "Memorias Tabernarias". Manuel Carreño Fuentes en Diario de Córdoba. 16 de septiembre de 1990

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