Aquella Feria de Otoño

De Cordobapedia
Saltar a: navegación, buscar
Artículo de 24 de septiembre de 1889. Diario de Córdoba

La conocido como Feria de Otoño o feria chiquita, fue una feria que comenzó a celebrarse en el año 1889 y que se vino celebrando a finales de septiembre hasta el año 1978. Se instalaba en los actuales Jardines de la Victoria en la misma ubicación donde se celebraba la feria de Nuestra Señora de la Salud.

El origen de la Feria y el año 1889

El origen de la Feria se encuentra en la petición de la Hermandad de Labradores que en razonado escrito solicitaron a la Corporación Municipal contribuyese a remediar la crisis ganadera que se dejaba sentir en aquellos tiempos. Se celebraba a partir del 25 de septiembre y días siguientes. Y es más, en dicho escrito se pide que quede también establecida de una manera definitiva la fecha del 25 de mayo para el comienzo de la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

La Feria de septiembre partió de un supuesto artificial al ser una derivación de la auténtica y tradicional Feria de los cordobeses como fue la de la Fuensanta, que a partir de ese momento quedó como “veladilla”. No tuvo nombre específico esta Feria, pues mucha gente la llamó de San Miguel o de la Merced, nominación comentada más bien por los forasteros o personas no oriundas de Córdoba.

Hubo una petición por parte de los feriantes a la instancias municipales cuyo objetivo era de que los impuestos de esta ferial otoñal de nueva creación fueran menores que los establecidos para la de mayo. Siendo atendida su petición. Por lo dicho, se deduce que el objetivo principal de su instauración fue la feria de ganado ubicaba en los llanos de Vista Alegre, donde las transacciones del mercado llegaron a tener una buena acogida.

Por acuerdo del Consejo Municipal se procedió a la preparación del programa de festejos de esta Feria de Otoño. Solicitó dicha Corporación el concurso del Círculo de la Amistad para que organizarse alguna fiesta de sociedad e igualmente el Ateneo prometió organizar una velada científica-literaria, que habría de celebrarse en el Gran Teatro; no faltando los actos populares como las cucañas, los fuegos de artificio, más los conciertos musicales, los circos, los puestos de juguetes, de turrón y chucherías. Se procedió a instalar “grandes iluminaciones” a base de “luz de gas” que se encendían al anochecer para ser apagas a las doce de la noche.

Lagartijo

El Ayuntamiento para dar más esplendor a esta nueva feria organizó una corrida de toros que fue patrocinada por la Diputación Provincial cuyas ganancias fueron destinadas a los establecimientos de beneficencia de dicha Institución. La corrida tuvo un gran éxito económico y como dato curioso en el cartel anunciador había una coletilla que decía lo siguiente:

“No hay medias entradas para niños y por tanto sólo podrán entrar sin ella los de pecho”.

El cartel los formaron Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" y Rafael Bejarano Carrasco "Torerito", lidiándose seis toros, tres de la viuda de Barrionuevo y tres de la ganadería de “Lagartijo”. Realizando ambos diestros unas buenas faenas. El día 24 por la tarde víspera de la corrida, se celebró el encierro de las reses que suponía todo un espectáculo trayente para el pueblo cordobés, dado que venían las reses de la Cerca de Rabanales. Aunque había una estricta vigilancia no faltaba algún torerillo del Barrio del Matadero Viejo que intentaba dar algún capotazo suelto a dichos morlacos.

Ocurrió en dicha corrida un hecho digno de ser comentado, como fue el caso de que los espectadores de sol se arrojaron al ruedo para pasarse a los tendidos de sombra, donde veinte guardias municipales invadieron el redondel con sus correspondientes porras en mano para obligar a los espectadores a volver a sus localidades. Todo quedó en una anécdota sin más consecuencias.

La última feria. Feria de 1978

Igualmente es digno de indica cuales fueron los actos que se ofrecieron el último año en que se celebró esta Feria de Otoño en año de 1978.

En la Avenida de la República Argentina se montaron puestos de turrón, de churros y baratijas; tómbolas, norias, autos de choque, látigo y las clásicas casetas de tiro. Se montaron las siguientes casetas de corte familiar en los jardines aledaños: Peña El Caimán, Peña La Unión y las cofradías de la Virgen de la Esperanza y del Señor de la Sangre, más una particular con el nombre de “Pama” en la que anunciaron actuaciones de los grupos Expresión y Trinidad Rock.

En lo tocante a festejos taurinos se despacharon dos festejos, el primero con ocho novillos de doña Belén Ordónez para los aspirantes a figuras Juan de la Rosa, Rafael de Córdoba, “El Califa” y “El Chocolate”, todos cordobeses. El segundo festejo celebrado el día 25 con ganado de Gerardo Ortega para los diestros Palomo Linares, “Paquirri”, y “Parrita”.

Con respecto a las actuaciones teatrales, el Gran Teatro estreno la revista “Una vez al año no hace daño”, con Juanito Navarro, el transexual Bibi Andersen y Gina Baró; mientras que en el escenario del Cine Góngora ofreció la revista cómica “Los dos virgos”, con la pareja Zori y Santos como principales protagonistas.

El presupuesto del Ayuntamiento a esta feria fue muy limitado, pues sólo aportó el pago de alumbrado extraordinario y de la secciones de fuegos artificiales.

Esta es historia de Feria Chiquita o de Otoño que tuvo su comienzo 1889 y que año tras año continuó hasta su última celebración en el año de 1978. Desde esta fecha fue borrada de forma definitiva por falta de demanda ganadera y por considerar el nuevo Ayuntamiento democrático que ésta ya no tenía sentido de ser y era más lógico el fomentar la Feria de la Fuensanta. La Velá.

Esta feria otoñal ya es un recuerdo para aquellos chavalillos que en la fecha en que se escribe esta crónica están a punto de meterse en la década de los cuarenta. Ahí queda esta reseña como comentario a una festividad que ya no volverá.

Principales editores del artículo

Valora este artículo

3.3/5 (3 votos)