Baena -1 (Rincones de Córdoba con encanto)

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Los pueblos
Rincones de Córdoba con encanto
Francisco Solano Márquez (2003)
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Baena / Diálogo de arquitecturas

La plaza de la Constitución de Baena es espacio con encanto que sabe anudar la tradición y el progreso. La arquitectura barroca de la Casa del Monte, que recorre toda la vertiente meridional, dialoga con el Ayuntamiento, pues ambas utilizan, aunque con dos siglos de diferencia, el lenguaje común del ladrillo.

Nada más desembocar en la espaciosa plaza, tras remontar desde el Llano las calles Juan Rabadán y Mesones, lo primero que llama la atención del viajero es la Casa del Monte, en la vertiente izquierda, que recibe este nombre porque fue construida, en 1774, con cargo al caudal del Monte Horquera –paraje perteneciente al común de vecinos, donde surgiría Nueva Carteya– con destino a diversos servicios públicos, como escuelas, comercios, cuartel y otros usos. Su porticada planta baja y las dos superiores, con balcones, le recordarán al viajero la Corredera cordobesa. La monótona pero armoniosa sucesión de balcones la interrumpe en el centro una vistosa hornacina con decoración rococó, que acogió originalmente un cuadro de la Divina Pastora, del pintor baenense Diego Monroy, y hoy un mural de azulejos que efigia al Corazón de Jesús.

En la vertiente contigua a la Casa del Monte y presidiendo la cabecera de la plaza se alza la fachada posmoderna de las casas consistoriales, proyectadas por el arquitecto Juan Cuenca en los años ochenta. Tras su aparente sobriedad, el edificio aporta con lenguaje actual una dicción barroca, como se aprecia en el gran arco que se abre en el centro de la fachada, integrador de portada y balcón.

Observa el historiador Manuel Horcas que “parte del encanto de la plaza reside en su disimetría, al ocupar los dos restantes laterales casas particulares, que quedan empequeñecidas frente a la grandiosidad de estos dos edificios públicos”. En efecto, frente a la Casa del Monte se desarrolla una vertiente más heterogénea, entre cuyos edificios destacan el viejo Casino fundado en 1913, y el Teatro Liceo, inaugurado en 1910, que, tras ser relegado a mercado de abastos durante setenta años, fue recuperado en 1999, tras una sabia rehabilitación. Por encima de los nombres oficiales, cambiantes a tenor de los vaivenes políticos, los baenenses la llaman plaza del Coso, topónimo que revela su antigua dedicación a espectáculos taurinos.

Como diría un arquitecto, la plaza tiene un carácter vertebrador; conecta la ciudad baja con la alta, articula calles, concentra los servicios públicos, sirve de escenario a las grandes celebraciones y favorece la relación entre los baenenses. Es una plaza viva que, sin traicionar su esencia, ha ido dando respuesta a las necesidades de los tiempos; la última ha sido la creación de un aparcamiento subterráneo bajo su pavimento. Un pavimento de cuidado diseño actual, en el que parterres, estanques y bancos separan y amenizan los distintos espacios sin perturbar la integradora continuidad de la gran explanada, gran salón del que dispone Baena para todo tipo de celebraciones públicas.

La remodelación de la plaza suprimió el viejo monumento erigido en 1919 en honor del ilustre polígrafo y ensayista baenense Amador de los Ríos, trasladado a la plaza de su nombre, y reemplazado, en la misma vertiente, por dos figuras de bronce colocadas casi a ras del suelo, así que parecen dispuestas, por su cercanía, a entablar conversación con los paseantes; se trata de Juan Alfonso de Baena, escribano de Juan II –para el que compiló en 1445 la poesía castellana de la época en el famoso Cancionero de Baena–, y del misionero dominico Santo Domingo de Henares, martirizado en Tonkin, hoy Vietnam, en el año 1838.

Vigilando la plaza desde un ángulo permanece sobre su alta columna, como un triunfo laico, el judío –el bronce no permite distinguir si coliblanco o colinegro–, protagonista con su tambor de la Semana Santa baenense, que la mañana del Viernes alcanza en esta plaza su momento culminante, con la procesión de Jesús Nazareno y la representación del ingenuo Auto de la Pasión.



Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

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