Familia Sáez, dinastía de costaleros y capataces

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Familia Sáez

Los Sáez formaron parte una dinastía de hombres que dedicaron su tiempo y trabajo a sacar y conducir los paso procesionales de Semana Santa. Todos sintieron con orgullo una devoción desmedida hacia la labor cofrade.


El fundador de dicha dinastía fue Antonio Sáez Pozuelo, quien comienza con este duro trabajo, pasando posteriormente de una forma ejemplar el testigo sus tres hijos.


Antonio nace en Córdoba en la calle Amparo el 24 de septiembre del año 1905, siendo bautizado en la iglesia del Sagrario, aunque su juventud y madurez la pasó en el antiguo barrio de Santiago.


Desde muy joven, Antonio, desarrolló una gran vocación cofrade de la mano de su padre, Rafael Sáez Sánchez, y algo más tarde de su suegro, Manuel Gallegos Pérez. El primero era miembro de la cuadrilla que portaba a Nuestra Señora de los Dolores, y el segundo de la del Santísimo Cristo de Gracia y de la cuadrilla de piconeros que entran, de la mano de José González Molina, a portar a Nuestro Padre Jesús Caído. Este hecho se producirá en 1921, coincidiendo con el estreno de un nuevo paso del titular.


En dicha cuadrilla de los piconeros será Manuel Gallegos Pérez quien hará las veces de capataz de costaleros, término con el que entonces se denominaba al encargado de organizar la cuadrilla, dar las órdenes bajo el paso para levantar y arriar, e incluso decidir sobre la duración de las chicotás. Sin embargo, y aunque el capataz era José González Molina, Manuel Gallegos Pérez lleva a ejercer como su ayudante e incluso como capataz en alguna ocasión. Su yerno, Antonio Sáez Pozuelo se unirá a dicha cuadrilla de los piconeros a finales de los años 20, uniéndose posteriormente a las cuadrillas de los Dolores junto a su padre, Cristo de Gracia junto a su suegro, y el Huerto. Esta última cuadrilla tenía como capataz a Francisco Castro el "Sacristán", por serlo de la parroquia de San Francisco y San Eulogio. Junto a él y a su hijo, quien le acompañaba de ayudante, Antonio también trabajó desde su primera salida, por entonces establecida en la parroquia de Santa Marina, bajo la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza.


En plena República, concretamente durante los años 1935 y 1936, sale debajo el paso de Nuestra Señora de las Angustias, trabajando bajo el mando de viejos capataces como los Naz, que también formaban otra dinastía.


Toda esa experiencia y el respeto del que gozaba por parte de los faneros, le llevaron a aceptar el encargo del hermano mayor del Descendimiento, don Manuel Salina, para hacerse cargo del por entonces único paso de la nueva hermandad, en la Semana Santa de 1939. Salida que se verificó durante los primeros años en la tarde del Jueves Santo. Su trabajo, unido a la profesionalidad de su cuadrilla, le llevó a recibir ofertas para hacerse cargo de los pasos de hermandades como el Amor, Rescatado (los dos pasos en un par de ocasiones a principios de los años 70), Caridad (durante los años en los que procesionó en la tarde del Domingo de Ramos), Sentencia, Prendimiento (los dos pasos), Misericordia(los dos pasos), Calvario (los dos pasos), Buena Muerte (los dos pasos) o Santo Sepulcro. A ellos habría que añadir los pasos de Gloria de la Virgen de la Cabeza (desde la iglesia de El Salvador y Santo Domingo de Silos), Virgen del Socorro, Sagrado Corazón de Jesús de San Hipólito, el paso del Santísimo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba desde 1948.


Siempre contó con un estilo propio en la forma de conducir los pasos, formando una cuadrilla de más de 90 costaleros profesionales, faeneros, provenientes de la sección de carga y descarga de las Lonjas Municipales. Estos hombres fornidos en su trabajo diario, no necesitan ensayar, ya que en esos tiempos no se cuidaban de la misma manera en la que lo hacemos hoy, la forma en la que se procesionaban las imágenes, con la excepción de en la Hermandad de la Buena Muerte, para que la se hacía un ensayo en el patio de la Real Colegiata de San Hipólito en la tarde del Jueves Santo.


Falleció el 20 de agosto de 1974, no sin antes transmitir a su hijos el arte de desfilar pasos por las calles de Córdoba.


Rafael Sáez Gallegos, nace en Córdoba en el barrio de San Pedro el 19 de junio de 1925 en cuya iglesia fue bautizado. Desde su primera juventud tiene la vocación heredada de su padre, ya que a los 17 años empieza como costalero profesional en la Virgen de la Esperanza y en el Huerto, en ambos paso junto junto de su padre. Con él como capataz formó parte de las cuadrillas de las hermandades del Calvario, Sentencia, Prendimiento, Buena Muerte y Santo Entierro.


Como capataz comienza sus primeros pasos en 1946 en la Hermandad del Descendimiento, cogiendo el relevo de su padre cuando, en la tarde del Jueves Santo y a la altura del Puente Romano, éste se retiraba para organizar el pequeño ensayo previo a la salida de la Buena Muerte. Posteriormente estaría al frente de los pasos de la Misericordia, Buena Muerte, Sentencia, Prendimiento (los dos pasos), Penas de Santiago o Huerto (en un primer momento al frente del paso de la Candelaria y posteriormente como Capataz Mayor de la Cofradía). Durante dos años colaboró con su padre al frente de los pasos de la hermandad del Rescatado. A la muerte de su padre, Rafael se hizo cargo de todos los pasos de Gloria, siendo el último en llamar el del Santísimo de la Santa Iglesia Catedral tan sólo unos meses antes de su fallecimiento.


Manuel Sáez Gallegos segundo hijo del fundador de la dinastía, nace el 1 de enero de 1928, en el barrio de Santiago. Al igual que su hermano Rafael, trabajó bajo los pasos del Prendimiento, Sentencia, Calvario, Amor y Descendimiento. Su padre lo prepara como capataz para mandar el paso del Calvario cuando dejó de procesionar el del Mayor Dolor y se pone al frente de Las Lágimras, dejando a Manuel al frente del paso de San Lorenzo; su hermano Rafael estaría al frente de Misericordia y su hermano Antonio ayudaría a su padre en el palio de la Hermandad del San Pedro. Ese mismo año de 1956 también se estrenaría frente al Cristo del Amor. Ayudaría a su hermano Rafael y resto de la familia en las salidas de Gloria.


Fallece el 19 de agosto de 2003.


Antonio Sáez Gallegos el pequeño de los hermanos, nace el 19 de agosto de 1931 en el barrio de Santiago, en cuya parroquia está bautizado. Actúa en diferentes pasos como costalero, entre ellos los de Sentencia, Amor, Descendimiento, Prendimiento y Calvario. Como capataz se forma junto a su padre y hermanos debutando en el año 1952, con veintiún años, al frente del Calvario. En 1960 sacó con su padre al Cristo de la Buena Muerte durante la tarde del Viernes Santo, habiendo estado posteriormente al frente de los pasos de Huerto, Rescatado, Calvario, Misericordia y Buena Muerte. Junto a su hermano Manuel, ayudó a su hermano mayor en todos los pasos de Gloria.


Entre las diversas anécdotas que vivieron, podemos recordar el final de de la jornada de los Domingos de Ramos, cuando Rafael mandaba el Cristo de las Penas, Manuel el Cristo del Amor y Antonio el único paso del Huerto. La Hermandad de San Francsico era la última en encerrarse, por lo que los dos hermanos mayores, tras recoger sus respectivas cofradías se dirigían hacia San Francisco, participando del encierro todos ellos.


La familia Sáez fue la primera en Córdoba en hacerse cargo de los dos pasos de una misma hermandad, con ejemplos como Calvario, Misericordia, Prendimiento, Rescatado o Huerto, entre otras, así como por ser los primeros capataces en hacerse cargo de más de una hermandad en el mismo día. En este sentido destacan los dobletes de Descendimiento-Buena Muerte en Jueves Santo, el doblete Calvario-Misericordia en Miércoles Santo, o el triplete ya mencionado Penas-Amor-Huerto del Domingo de Ramos.


La dinastía Sáez cubrió una etapa histórica en el largo recorrido de la Semana Santa cordobesa. Los amantes al mundo cofrade les siguen recordado de una forma viva, llegado a ser un referente para nuevas familias de capataces.


En 2015 la Hermandad de La Misericordia (Córdoba) elevó a la Agrapación de Hermandades y Cofradías de Córdoba una propuesta de rotulación de una calle en recuerdo de esta familia de costaleros y capataces, la cual fue aprobada por unanimidad entre todas las hermandades agrupadas. El expediente presentado al Ayuntamiento contó con el respaldo no sólo de todas las hermandades de la ciudad, sino con el del cronista de la ciudad, Julián Hurtado de Molina; historiadores e investigadores como Juan Pedro Recio Lamata; capataces cordobeses, como Luis M. Carrión Huertas "Curro"; José Manuel Elena Martín, del taller de bordados de Esperanza Elena Caro, o Germán Álvarez-Beigbeder Gago, nieto del famoso composito jerezano Germán Álvarez-Beigbeder.


Finalmente, a inicios de 2020 el Ayuntamiento de Córdoba anunció la aprobación del expediente y la rotulación de la antigua plaza de San Andrés con el nombre de Jardín Capataces Sáez, siendo instalada definitivamente la placa en el mes de mayo de 2020.

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