Iglesia de la Virgen de Guadalupe (Fuente Carreteros)

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Plaza Real, en uno de cuyos lados se abre la portada de la iglesia de Guadalupe


La iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, de Fuente Carreteros, es un edificio de la segunda mitad del siglo XVIII, situado en la plaza Real.


Descripción

Levantada en torno a 1769, es la segunda iglesia más antigua junto con Fuente Palmera y La Herrería. Pertenecía al Arzobispado de Sevilla.

Perteneciente en su creación a la feligresía de la Parroquia de Fuente Palmera, al igual que la iglesia de La Herrería. La decoración y ornamentación de estas capillas se hizo con las alhajas, ornamentos, utensilios, altares e imágenes de las iglesias de los Jesuítas.... El reparto de todos estos objetos lo hizo D. José Lázaro Sánchez Rubio, primer Capellán Mayor y Vicario de las Nuevas Poblaciones, entre el mes de mayo de 1769 y primeros meses de 1770.[1]

De estilo barroco, la fachada era sencilla, tenía campanario y un reloj de cuerda en la parte central de la misma. Su interior, era la nave rectangular, el altar estaba al final y detrás de este estaba la sacristía. Debido al mal estado en el que se encontraba, en el año 1982 fue derrumbada en su totalidad para construir una Iglesia de moderna construcción. Actualmente, es de estilo neoclásico. La fachada consta de tres arcos en ladrillo visto, el central de mayor tamaño. Una torre en la que está el campanario, con dos campanas, una grande (fechada en 1903) y otra pequeña. La torre termina en una estructura conoidal en la que se encuentra una veleta. En el espacio central de la fachada hay un reloj de cuerda, procedente de la anterior Iglesia y restaurado por los hermanos Blázquez Sojo.

En el interior de la Iglesia Virgen de Guadalupe podemos encontrar:

Imagen de Santa Guadalupe

Capilla del Calvario

Descansa la imagen de la Virgen de los Dolores de 1,54 cm de alto con diadema, corazón traspasado con puñal y corona con espinas de plata en las manos. Es compartida la capilla junto con la imagen del Cristo crucificado de escayola de 2,53 cm de alto.

Ambas imágenes se posesionan en Semana Santa.


El Presbiterio

El Sagrario de Plata tiene en la puerta grabada una imagen del Corazón de Jesús, y en la parte superior el escudo de la congregación Salesiana, esta situado en el fondo izquierdo del Presbiterio sobre una hermosa repisa tallada y dorada del siglo XVII. Este fue cedido por una monja, Cristina Pedraja, que lo trajo de un convento de Cádiz.

Encontramos aquí la imagen de su patrona, Virgen de Guadalupe, tallada por un autor desconocido en Sevilla durante la posguerra, la imagen original recuerda a la ascendencia americana de Olavide que fue destruida junto a otras imágenes durante la guerra civil. Destacamos de ella su corona de plata. Está instalada en un pequeño retablo procedente del seminario de los Ángeles, en la localidad de Hornachuelos. Posee dos pequeños cuadros en realce con imágenes de la Presentación y Anunciación de la Virgen. En uno de ellos cuando fue restaurado se encontró información muy imprecisa sobre la posibilidad de que el retablo hubiese estado antes en el Convento de San Francisco de Palma del Río, a menos que este hubiese sido restaurado por novicios de dicho Convento en alguna ocasión.

En los muros laterales dos marcos dorados tapizados en rojo, que contienen, uno la imagen del crucificado en talla sin policromar y a su derecha el cuadro que contiene la puerta del Sagrario del Retablo con la imagen del cordero sobre el libro de los siete sellos con resplandores dorados.


Otros bienes muebles

A parte de las imágenes indicadas existe una más pequeña del Sagrado Corazón de Jesús y otra de San José en repisa a los lados del retablo, acogidos por cortinas que completan la decoración del presbiterio.

Posee la iglesia una Custodia antigua en plata. También se conserva un órgano de fines del siglo XVIII.


Historia

  • La capilla de Fuente Carreteros. Adolfo Hamer.

"Aunque en la colonia de Fuente Palmera se optó por un poblamiento menos disperso que el promovido en otras nuevas poblaciones, la existencia de siete aldeas y varios caseríos dentro de cinco de sus seis departamentos llevaba que existiese un alto porcentaje de colonos que residía lejos del núcleo urbano principal. Esta circunstancia movió a que desde un principio se considerase la necesidad de establecer, junto a la iglesia principal, dos capillas rurales que facilitasen la prestación de auxilio pastoral a las áreas más alejadas; de este modo, se levantó una en La Herrería y la otra en Fuente Carreteros, dentro de las jurisdicciones de las diócesis de Córdoba y Sevilla respectivamente. En ellas solo se decía misa los días festivos, trasladándose para ello un religioso bien desde Fuente Palmera o bien desde otros lugares como Palma del Río. Estas capillas fueron de fábrica modesta y de reducidas dimensiones. Se ajustaban, por ende, a las necesidades de una población que estaba naciendo, con un número de colonos no muy elevado y donde no convenía hacer gastos excesivos en lujos y elementos superfluos. Este hecho, no obstante, implicaría algunos problemas en el mantenimiento y funcionalidad de dichos inmuebles. En 1796, por ejemplo, sabemos que la capilla de Fuente Carreteros, colocada bajo el patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, requería la reparación de su cielo raso -que estaba cuarteado en toda su superficie plana-, el arreglo de grietas en sus ángulos y ser enlucida. Unas obras que no siempre podían realizarse cuando los templos lo requerían, agravándose así su mal estado. Al difícil mantenimiento de las capillas se sumaba además el propio hecho de que el aumento poblacional iría dificultando una adecuada prestación de los servicios pastorales a los colonos. En la segunda mitad del siglo XIX, la capilla de Fuente Carreteros, con capacidad para apenas treinta y cinco o cuarenta personas, debía atender a los casi cien vecinos de la aldea. Este hecho llevó a muchos de ellos a proponer a finales de 1872 la construcción de un pórtico, ya que la ampliación del templo era inviable por lindar con propiedades particulares. Se pretendía realizarla sobre postes de hierro para que no entorpecieran la vía pública y sería sufragada por los feligreses. Una propuesta que, aunque necesaria, parece que, finalmente, no se llevó a la práctica. Este hecho facilitaría, quizá, la existencia de una pequeña capilla lateral, que realmente pertenecía a la vecina casa de una de las hermanas Ruiz, donde se daba culto a la Virgen de los Dolores. Los propios vecinos responderían así, en la medida de sus posibilidades, a esta necesidad de espacio para el culto. No obstante, esta iglesia colonial solo sobreviviría un siglo más en el estado en el que se edificó. A comienzos de los años ochenta del pasado siglo XX, la cubierta necesitó una reparación general, por lo que se optó por derribar la fachada y añadir un zuncho armado y hormigonado a las antiguas paredes para que pudieran sostenerla. En cuanto a la fachada en sí, que alojaba entonces tanto las campanas como un reloj, se decidió no volver a la espadaña clásica y levantar en su lugar un cuerpo base de ladrillo, inspirado en el estilo neoclásico, para edificar una torre. En ella se colocarían de nuevo tanto las campanas como el reloj, reparado por los Hermanos Victoriano y Juan Blázquez. Así pues, en 1982, con unos doscientos trece años de existencia y tras haber sido completamente reformada, la iglesia de Fuente Carreteros volvería a inaugurarse. Desde entonces solo ha habido algunas mejoras en decoración y en el retablo; así como una ampliación en la zona posterior a la capilla, gracias a una donación, que permite hoy día disponer de varios salones."[2]


  • Los frailes españoles que trabajan en las Colonias pertenecen a diferentes Órdenes religiosas: franciscanos de la Provincia de los Ángeles, agustinos, franciscano alcantarinos, carmelitas... Eran llamados y nombrados para el cargo directamente por el Intendente... Llevaron el trabajo más duro de la evangelización... tenían a su cuidado las iglesias de las aldeas. Todos los días de precepto, bajo la lluvia o bajo el sol aplastante del verano, recorrían el término de la feligresía a lomos de borricos para celebrar la misa, explicar el catecismo y confesar. A cualquier hora debían salir a través de los campos para la administración de los últimos sacramentos. Otros acudían desde Palma o Guadalcázar para decir misa en Fuente Carreteros o en La Herrería.[3]
  • Durante la Guerra Civil se destruyeron las imágenes de la Asunción de la Santísima Virgen, Cristo Crucificado, San José, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de los Dolores.[4]

Referencia

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  1. La Iglesia en las Nuevas Poblaciones de Andalucía. Manuel Nieto Cumplido. Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Número 88. Año 1968
  2. La capilla de Fuente Carreteros. Adolfo Hamer. El Colonial, periódico independiente. Mayo 2014.
  3. La Iglesia en las Nuevas Poblaciones de Andalucía. Manuel Nieto Cumplido. Referencias de FERRER DEL RÍO
  4. TORRE Y CERRO. L. de la: Memoria de los Trabajos Efectuados por la Subcomisión de la Junta Conservadora del Tesoro Artístico y por la Junta Cultural Histórica y del Tesoro Artístico de Córdoba., 17 de Septiembre de 1.936 al 23 de Abril de 1.938

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