Casa Palacio de los Duques de Almodóvar

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El palacio de los Marqueses de la Puebla o de los Duques de Almodóvar, como también ha sido conocido en la ciudad de Córdoba desde 1780, estuvo situado en el solar que hoy ocupa el I.E.S. Maimónides en la calle Alfonso XIII. Era propiedad de los Fernández de Córdoba, dueños del solar desde 1605 hasta 1875, fecha en que la Diputación lo compra para albergar tanto sus dependencias como el Gobierno Civil y para posteriormente ser |centro educativo como ha llegado a nuestros días. Su última fachada estaba datada en el 1764 y tal y como concreta Ramírez de Arellano, fue más bien un conjunto de casas que no un solo inmueble.

La casa tuvo hasta finales del XIX dos gruesos mármoles con cadenas ante la puerta principal. Este privilegio era concedido por los reyes de España a quienes habían hospedado a miembros de la familia real en su palacio. A los marqueses de Almodóvar les fue concedido por Carlos IV, ya que estuvo allí alojado durante su visita a la ciudad. También se alojaron en la casa el gran cardenal de España durante la visita de Felipe II, en octubre de 1836 el general Alaix durante la ocupación carlista de la ciudad y en 1843 el general Espartero, entonces regente del reino.


Casa Palacio de los Duques de Almodóvar en Paseos por Córdoba

Formando frente a la Calle del Arco Real (Actual María Cristina) vemos unas magníficas casas, cuya fachada construida en 1764 se adolece del mal gusto de aquella época, si bien revela la grandeza de la familia a que han pertenecido. Ésta es una de las varias principales que han tenido los Fernández de Córdoba. Era de la rama conocida por los señores de Zuheros, hasta que en 28 de marzo de 1664 el rey Felipe IV concedió a su dueño don Luis Giménez de Góngora el vizcondado de la Puebla de los Infantes, convertido en marquesado, poseyéndolo don Francisco Fernández de Córdoba y concediéndole la grandeza honoraria en 1772. Dicho título se unió después al ducado de Almodóvar del Río. Éste fue primero de marqués, concedido también por Felipe IV en 1663 a don Juan Giménez de Góngora, elevándose a duque por Carlos III en 1780, poseyéndolo don Pedro Giménez de Góngora y Luján, a quien se le concedió grandeza de segunda clase.

Por estas concesiones la casa de que nos ocupamos ha sido conocida por la de los marqueses de la Puebla o duques de Almodóvar, poseyéndolos primero del oficio de alférez mayor del Pendón Real, por lo que eran destinados a hacer las juras de los reyes, saliendo de sus casas con el estandarte que se tremolaba junto a los Reales Alcázares, que estaban donde hoy la Cárcel.

Los mayorazgos que representaban aquellos señores recayeron libres en el señor don Joaquín Fernández de Córdoba y Pulido, quien los dejó al morir a una hija única y pequeña que también falleció a poco, heredándola su señora madre doña Elisa Martel Fernández de Córdoba, actual duquesa de Almodóvar del Valle, quien ha vendido la casa a la Diputación Provincial, que proyecta trasladarse a ella con todas sus dependencias.

No hace muchos años, cuando se embaldosó esta calle, desaparecieron dos gruesos mármoles con cadenas que había delante de la puerta principal de las casas de los marqueses de la Puebla. Ése era un privilegio concedido a los señores que hospedaban alguna vez a las personas reales, y este título lo hizo con Carlos IV y su mujer cuando estuvieron en Córdoba.

Otros muchos personajes de distinción han estado en aquellas hermosas casas, entre ellos el gran cardenal de España, como dijimos al ocuparnos de la venida de Felipe II, y últimamente, en 1843, el regente del Reino don Baldomero Espartero, duque de la Victoria, pocos días antes de embarcarse para el extranjero, desenlace de los sucesos políticos de aquel año. Dicho general estuvo en el balcón dirigiendo la palabra al pueblo, que inundó aquella calle durante el tiempo que permaneció entre nosotros.”

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