Salero en el albero

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Salero en el albero

Recuerdos Cordobeses [1]

Los empresarios de estos eventos, se la ingeniaban cada temporada para poder presentar novedades que despertaran en interés s de los públicos asistentes a las plazas de toros.

Por los ruedos, además de grandes toreros se pudo presenciar diversas atracciones de distintos géneros como: rejoneo desde un automóvil descapotable, carros mexicanos, caballistas del oeste, don Tancredo, números de circo, enanitos toreros, payasos y bandas taurinas cómicas, de Córdoba salieron dos, “Los Califas” y “Ondas musicales”, a las que al autor de este escrito, perteneció.

En 1935, un avispado empresario de Sevilla, aprovechando la popularidad que había logrado José María Pavón, gaditano, pero avecinado en Sevilla y conocido como “Regadera”, se le ocurrió la buena idea, de presentarlo ante el público en su nueva modalidad, como directo de la banda de música sevillana, “Regadera", era muy querido en Córdoba, por actuar con frecuencia en la sala American-Bar con su graciosa murga con llenos diarios para ver y escuchar las coplillas chistes, y sus ya famosos “pasillos cómicos”.

Este local era propiedad de Federico Vargas, conocido industrial que también regentaba la famosa Venta de Vargas del Brillante.

La American-Bar, estaba ubicada en el solar que en la actualidad ocupaba el inactivo Banco de España de Córdoba en al avenida del Gran Capitán.

Seguimos, el anuncio por medio de programas de mano y carteles, de la presentación en el Ruedo de los Tejares del popularísimo “Regadera”, despertó el interés por verlo de su muchos admiradores, este singular murguista, tenía en el mercado discos o placas de pizarra que así les llamaban, con grabaciones de sus coplas, chistes, parodias, etc., que eran escuchadas en aquellos gramófonos marca “La Voz de su Amo” de grandes bocinas, en algunas tabernas y kioscos.

La noche de la presentación de “Regadera” en el ruedo, la plaza presentaba un lleno de “no hay billetes”, el murguista dirigió la banda con su peculiar gracejo y en la lidia del becerro, derrochó gracia y salero, arropado por la cuadrilla, en resumen, un éxito.

Pero pronto, otro promotor de espectáculos también sevillano, se fijó en un joven y simpático limpiabotas que se ganaba la vida dando lustre al calzado por los bares y tabernas de la ciudad del Betis y, que de vez en cuando se cantaba un fandango con buena voz y con letras de su invención casi siempre cómicas muy celebradas por sus clientes, que le llamaba cariñosamente “Pepe el Limpia”.

He aquí una de esas letras.

La baña el sol, cuando sale,
la cama donde yo duermo,
como sueño yo no tengo,
las chiches cuando me pica,
en contarlas me entretengo…


Este organizador artístico, le propuso a “Pepe el Limpia”. Su debut como director de la banda Taurina Musical “La Giralda”, para ello lo anunció con el nombre artístico de “Pepe el Limpio”, que sonaba más fino, firmándole una serie de actuaciones por distintas ciudades españolas con la originalidad de “director–cantaor”, presentándolo en la Plaza de Toros cordobesa un sábado por la noche que era la costumbre; salió el Limpio al frente de la banda y al llegar a la presidencia de la agrupación, salió un guitarrista que poniéndose junto al Limpio, éste con sonora voz y sin micrófonos , cantó el fandango de presentación, y seguía con los músicos a ritmo de pasodoble y en perfecta formación dándole la vuelta al ruedo y haciendo paradas para cantarle a los “Tendidos” entre ovaciones y olés.

Antes de continuar debo explicar, que por orden gubernativa, en la plaza y como medida de seguridad, para cualquier emergencia, había unos largos postes de madera donde iban colgados unos carburos por todo el redondel.

Estos sencillos aparatos, muy utilizados en los domicilios y puestos de venta callejeros, eran recipientes de zinc, que se llenaban de carburo, y se metían dentro de otro mayor que se llenaba de agua, que al contacto con la misma, despendía un gas que al salir por una boquilla, una vez prendido, daba una fuerte y económica luz.

Prosigo, estando el Limpio, cantando uno de sus improvisados fandangos, explotó uno de los mencionados carburos, cosa que solía ocurrir, con la consiguiente alarma entre el respetable, banda y “cantaor” quedaron inmóviles, vuelta la calma, Pepe el Limpio con su sonora voz, cantó así lo sucedido:

A esta bonita Córdoba
le canto yo sin apuro
teniendo en cuenta señores,
que ha “explotado” hace un momento
un peligroso carburo.

Referencias

  1. . José Rafael Solís Tapia en Córdoba en Mayo, año 2009

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