Luis Velasco Moreno

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Luis Velasco Moreno, fue un famoso represor de la Guerra Civil.

Nació entre los años 1906 y 1907. De extracción social humilde, obrero metalúrgico, fue expulsado de los partidos de izquierdas y por despecho se convirtió en un fanático falangista partido del que también fue expulsado el 12 de mayo de 1937[1]. Casa en 1929 con Fuensanta Barrena de Gabriel.

Detenido el 20 de marzo de 1936 al ir a increpar a la casa del Pueblo[2] , fue posteriormente de nuevo apresado en de abril de 1936 como consecuencia de la ilegalización de Falange Española por la II República y liberado por los alcistas en la noche del 18 de julio de 1936 no dudó en incorporarse a los voluntarios que se llamaría Batallón de Voluntarios.

El pueblo cordobés conservó vivo durante décadas en su memoria colectiva el nombre de este personaje de siniestra y cruel conducta de sus actuaciones en los siguientes meses.

Fue de la "guardia pretoriana" y persona de confianza de Don Bruno, participando en el llamado “batallón de la noche”, donde de madrugada con el siniestro “coche fantasma” o “la lechuza” recogía al personal ayudante de los fusilamientos, como: el capellán, forense y los mandos de los pelotones de ejecución, ya que los detenidos eran llevados desde los lugares de encarcelamiento hasta los cementerios por medio del funesto “camión de la muerte”. Hizo fusilar a su propia cuñada, Pilar Barrena, el 7 de abril de 1937 a pesar que sólo quedaban poco más de 2 meses para su puesta en libertad.

Es considerado promotor de la muerte del poeta José María Alvariño Navarro. Sobre este respecto un familiar de Alvariño dijo lo siguiente:

“Un día entrado José María en un bar, se encontraba Velasco y al verlo con voz altanera dijo: “-Delante de mí no se pasea ningún izquierdista por Córdoba”. Esa fue su sentencia.

Las fechorías de Velasco no tenían límites, siempre alentadas por los jefes de la rebelión en Córdoba. Se llegó a comentar entre el pueblo que los mismos que lo apoyaron lo encarcelaron después de marginarlo, llegando a ausentarse de la ciudad, donde acabó llevando una miserable vida.

Al terminar la guerra pasó un tiempo en la prisión de Córdoba, encarcelado por los suyos propios. Allí, conoció al médico republicano, Antonio Sáez Molina (natural de Chercos (Almería) y residente en Nueva Carteya y Villafranca (Córdoba)), quien benefició algo de su posición como médico. En este caso, el doctor Sáez, junto con otro colega suyo, pudo dormir en el suelo del botiquín de la prisión, el único lugar donde las condiciones eran mejores, aunque solo apenas. Sin embargo, estas mejores condiciones sufrieron gracias a que los carceleros hicieron que compartieran el botiquín con Velasco, quien recibió el privilegio de dormir ahí en compensación por servicios recibidos en la contienda. En prisión, se jactaba a Sáez Molina y a su colega de las atrocidades que había cometido. Sus historias eran de un tal sadismo que no quiso el doctor Sáez (que estuvo en prisión entre octubre de 1940 y octubre de 1941) revelarles los detalles a su familia después de que fuera liberado. Lejos de estar arrepentido, Velasco les decía que de ser necesario, volvería a sus viejas andadas y ellos serían sus primeras víctimas.

Entre sus compinches y amigos colaboradores del trabajo sucio se encontraban: Luis Berenguer ex comunista que se pasó como pistolero de Falange, perseguidor de sus antiguos camaradas; el tal Alfonso Ruiz Domínguezque se presentó en el cuartel de artillería en la tarde del 18 de julio de 1936, también ex comunista y trabajador de la Electromecánica, y que se dedicó a hacer estragos en los barrios, al mando de patrullas falangistas; otro fue el "Virutas" que con su camarilla puso su centro de acción en el torero barrio de Santa Marina; un tal "Orteguilla" también presente en el regimiento del coronel Ciriaco Cascajo en la tarde del levantamiento, su trabajo fue como  delator, represor y confidente; el individuo “ El Macotas", falangista conductor del “camión de la muerte” lugarteniente de Velasco; el tal "Ricardito" que le entregaban las listas de delatados, y al anochecer salía con otros de su calaña a dar la “ronda del terror “, deteniendo a los señalados; otro elemento era “El Quino” falangista conductor del “coche fantasma”, íntimo de Velasco y después conductor de Don Bruno. Todos estos elementos se reunían en un bar de la Puerta de Gallegos para organizar sus razias y se sumaban a las comitivas de las ejecuciones. Todos tenían, por parte de sus jefes y superiores, carta libre para realizar su trabajo macabro.

Otros elementos de la represión dle 36-37

Hubo otros elementos como el famoso cura Alfonso Hidalgo Real llamado también el "Pastelero", de oscura conducta, que estaba presente en las ejecuciones y que era coadjutor de la parroquia de San Andrés, vestía con el uniforme de la guardia civil al autodenominarse capellán de este cuerpo, siendo inseparable de su amigo el siniestro Don Bruno. Otro clérigo era Fray Jacinto de Chueca capuchino, conocido por sus fanáticas charlas en Radio Córdoba , donde sus arengas incendiarias estaban llenas de adoctrinamiento político-religioso que iban dirigidas a los "los bastardos hijos de desafectos y traidores de la Patria", animando a la represión sin ambages y al exterminio de los marxistas, republicanos y masones."


Testimonios

El catedrático Rafael Castejón llegó a definir así a Velasco:

…era un perfecto canalla. Pertenecía al desecho de la sociedad, que había estado ya en todos los partidos de la izquierda y de la derecha. Por ello conocía a toda Córdoba y denunció a muchísima gente”.

Muchos datos se han  recogidos del libro. 1936: Genocidio franquista en Córdoba, cuyo autor es Francisco Moreno Gómez.
  1. Azul :órgano de la Falange Española de las J.O.N.S.: Año VI Número 1294 - 1941 junio 12
  2. La voz : diario gráfico de información: Año XVII Número 6681 - 1936 marzo 20
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