Retablo de San Rafael en la calle Candelaria

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Retablo de San Rafael en la calle Candelaria
Retablo de San Rafael en la calle Candelaria


En Córdoba hubo en el tiempo números humilladeros y retablos callejeros dispuestos a la devoción popular, pero actualmente sólo queda el retablo que adorna la esquina de la calle Candelaria con la calle Lineros.

Este retablo tiene en el centro una imagen de San Rafael y en cada uno de los lados están los Patronos de Córdoba San Acisclo y Santa Victoria, cuyas imágenes fueron pintadas por Antonio de Monrroy con un corte clásico.

En el centro de la parte inferior junto a la mesa se abre una hornacina rejada en cuyo interior está depositada una imagen de la Inmaculada. En el friso hay la siguiente frase: “BAXO LA SOMBRA DE TUS ALAS PROTEGENOS”, y en el frontón, “MEDICINA DEI” (Curación de de Dios). En la parte superior en ambos lados del altarito hay dos lápidas de mármol blanco con inscripciones de pasajes bíblicos sobre San Rafael que dicen lo siguiente:

(A la derecha). “BUENA ES LA ORACIÓN CON EL AYUNO Y MEJOR LA LIMOSNA QUE TENER GUARDADOS LOS TESOROS”. Tob. c.XII, v.VII

(A la Izquierda). “MAS LOS QUE COMETEN PECADO E INIQUIDAD ENEMIGOS SON DE SU ALMA” Tob. c.XII, v.X

En la fachada que da a la calle Lineros junto a la esquina del retablo, existe una lápida escrita en latín donde se recoge la motivación por el que fue construido y la exaltación hacia el Custodio y los Patronos de Córdoba.


Fue erigido el retablo en la calle Candelaria en el año 1801 con aportaciones de muchos devotos en señal de desagravio por cierta profanación que se había cometido con otra imagen colocada en el mismo lugar, y también, como demostración de gratitud por haberse librado la ciudad de una epidemia funesta de peste.


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Gracias a la intervención del escritor Modesto de Lafuente, no fue destruido este retablo en 1841, año en que se ordenó que desaparecieran las imágenes públicas para evitar que fueran profanadas. Su mantenimiento estuvo primero a cargo de los fieles hasta que el Ayuntamiento asumió dicha responsabilidad.

Los cordobeses creyentes tienen en este retablo un lugar callejero donde se pueden venerar a su arcángel Custodio y a sus Santos Mártires como Patronos.

Actualmente este lugar es muy visitado por los numerosos turistas y forasteros que acuden al prestigioso restaurante de Bodegas Campos; éstas abren sus puertas frente al altar, y así pueden contemplar el retablo que guarda en un mismo lugar toda la religiosidad popular cordobesa.

La devoción a San Rafael es tan profunda en los católicos cordobeses que rebasa cualquier otro sentimiento religioso local. Prueba de ellos son los números poemas o frases compuestos por prestigiosos escritores sobre el Protector de Córdoba:

Rubén Darío.

“Pararrayos celeste”. Presenta a San Rafael como instrumento celeste para Córdoba al ser parador de calamidades.


Julio de Valdelomar lo canta sí:

“San Rafael nos libra/ de terremotos/ y de crudas tormentas/ y de trastornos.

¡Ay!, siempre es bello/ ver que no se ha perdido/ la fe en los pueblos.

Lápida explicativa del retablo

Duque de Rivas.

“El Arcángel dorado que / de Córdoba la torre” corona”


Ángel Avilés en 1898 recoge los siguientes cantares populares:

“Mira lo que vas a hacer,/ porque desde el Triunfo/está viéndote San Rafael.

“Si he vuelto vivo de Cuba / es porque soy cordobés/ y del vomito y las balas me libró San Rafael “.

“Estaban recién casados/y ella le decía a él:/si es niña, será Fuensanta, y si niño, Rafael”


Enrique Redel.

“Tu curaste su ceguera/ y el buen cordobés espera/ que cures otras también/ cual la del alma rastrea/ de aquellos que no te ven”.


Sólo queda aludir que todavía existen devotos cordobeses donde depositan alguna lamparilla de cera o ramo de flores al pie del altar de la calle Candelaria, hecho realizado como homenaje de su fe sincera al Custodio y sus Patrones.

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