Hospital de la Caridad
De Cordobapedia
Hospital de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo hospital fundado en el siglo XV por la Cofradía de la Caridad para atender a los desvalidos que fallecían en mayor miseria.
La cofradía se fundó oficialmente en 1443, vinculada al desaparecido Convento de San Pedro el Real, aunque existía desde principios de siglo, integrada por personajes de la más alta nobleza cordobesa. A principios de siglo construyen el hospital en la plaza del Potro, lo que alteró la fisonomía de la plaza, reduciendo sus dimensiones.
Entre los hermanos de la Cofradía de la Caridad encontramos a los Trastámara, reyes de Castilla: Enrique IV, Juan II, Juana I la Beltrajena, los Reyes Católicos, Juana la Loca, Carlos I y Felipe II. Sus armas están esculpidas en la capilla mayor, que data del 1509.
En 1837 el hospital es suprimido, integrando sus bienes en el nuevo Hospital del Cardenal Salazar (actual facultad de Filosofía y Letras. La Hermandad se traslada entonces a la iglesia de San Francisco.
Durante la desamortización, el hospital es empleado como almacén de las obras que se iban recogiendo de los conventos suprimidos, hasta que en 1862 se funda el Museo de Bellas Artes.
Destaca este edificio por su fachada gótica, uno de los pocos ejemplos de este arte que existen en la ciudad. En 2011 se llevó a cabo una restauración de la misma.
Creación del Hospital de la Caridad
- De Paseos por Córdoba, barrio de los Santos Nicolás y San Eulogio. Teodomiro Ramírez de Arellano
- Muy a principios del siglo XV, al fundarse el hospital de la Caridad, hoy Museo, Biblioteca y Escuela de Bellas Artes, varió la forma de la plaza del Potro, disminuyendo sus dimensiones de un modo considerable. La calle de Armas salía recta por uno de sus ángulos, lo mismo que la de San Francisco, así como la de la Sillería continuaba hacia la de Grageda, formando con la primera una esquina en que había otro mesón.
- Fijamos esta opinión en que en el privilegio real concediendo la fundación de aquella benéfica casa se autoriza a la cofradía para edificarla en terreno de la plaza del Potro, calle Real y Sillería, y en una casa que adquirieron del convento de los Mártires. La Sillería no llega más que a la plazuela, luego para tomar terreno de ella era preciso que continuase en el solar ocupado por el edificio.
- Existe además en el archivo de la Caridad, que hemos registrado minuciosamente y visto la multitud de documentos curiosos en él guardados, una escritura que se otorgó en 1562 por la cual la cofradía adquirió parte del mesón que había quedado formando rincón en la calle Nueva, hoy de Armas, para labrar en su terreno las enfermerías alta y baja, las cuales son actualmente la Biblioteca provincial y la clase de dibujo natural.
- Si fuésemos a escribir minuciosamente cuanto hemos visto acerca del hospital de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, tanto en su archivo como en otros documentos y libros -entre éstos uno de las obras pías de aquel establecimiento, escrito por don Gonzalo de Cáceres y Verlanga, escribano del mismo, en 1734, e impreso en casa de Juan de Ortega y León-, necesitaríamos un tomo, pues tantos son los datos curiosos que allí se encierran. Ya que esto no es posible, consignaremos algunas fechas, por las cuales llevaremos el hilo de su historia.
- Hacia el año de 1400 eran tantos los desvalidos que fallecían en la mayor miseria por falta de medios para su asistencia que algunas personas de alta jerarquía se asociaron con la idea de recogerlos y darles los socorros necesarios, mas sin formar hermandad ni reunirse apenas hasta 1443, que ya se juntaron y erigieron aquélla, concibiendo el pensamiento de establecer la hospitalidad. Entonces redactaron bases para ello, y al fin recurrieron a los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, quienes, a la sazón en Córdoba, dieron su real cédula, fecha 30 de julio de 1483, mandando a las justicias de todos sus reinos no consintiesen que persona alguna perturbase a aquellos hermanos o cofrades en las mandas y limosnas hechas en favor de los pobres. Esto dio tan buen resultado que en 1493, con licencia del obispo, pudieron hacer iglesia y colocar en ella altar y campana, lo cual realizado se consiguió que Alejandro VI expidiese a 28 de junio de 1500 una bula concediendo tener sagrario con el Santísimo Sacramento y la extremaunción para los enfermos, el derecho de nombrar y quitar sus capellanes según conviniese a la cofradía, celebrar misa y demás oficios divinos y dar sepultura a los enfermos que allí muriesen, aunque hubiese entredicho en la ciudad, con tal de que en este caso fuese a puerta cerrada y sin estar presente persona alguna comprendida en aquél, con otras muchas prerrogativas, todas dadas también en 22 de mayo de 1534 por el obispo de Zamora don Francisco de Mendoza, como comisario general apostólico de la Santa Cruzada.
- Con estos y otros privilegios aún más importantes, algunos extendidos a favor de los pobres encarcelados, a quienes también amparó, siguió la hermandad de la Caridad, siendo el pertenecer a ella una de las distinciones más honrosas que buscaban los cordobeses, puesto que para su ingreso habían de hacer pruebas de nobleza, sin excluir de esta obligación a persona alguna, por elevada que su posición fuese.
- En 1509 se edificó la capilla mayor, colocando en ella las armas de don Juan II, que reinaba al fundar la cofradía, así como en 1570 se esculpieron también las de don Carlos I y su madre doña Juana, aprobado después por Felipe II. Todos estos reyes y otros muchos personajes honraron y se honraron con pertenecer a esta hermandad, en cuyos libros constan sus nombres como tales cofrades. Esta circunstancia ha enriquecido mucho el archivo de aquel hospital, toda vez que siendo indispensable la prueba de nobleza existen allí multitud de datos interesantes a las familias, y lo que es más aún, de personas cuyos nombres figuran en la historia de Córdoba.
- Todos los cofrades gozaban muchos privilegios, y principalmente el hermano mayor, que llegó a ser uno de los puestos mas honoríficos y codiciados de la ciudad. Era de libre elección por la misma cofradía, y el Ayuntamiento lo respetaba tanto y lo tenía en tal estima que en 3 de noviembre de 1471, ante Fernán Gómez, teniente de Gonzalo Rodríguez de Baeza, escribano del Concejo, le concedió que fuese "franco, libre y quieto, eximido de todo servicio Real y Concejil, que no vaya ni embie por caballero, ballestero, ni lancero, ni por gracia á otro alguno, á ninguno de los servicios de guerra durante el tiempo que fuese hermano mayor, ni que contribuya con caballos ni peones", todo lo cual fue aprobado por otro despacho de 21 de enero de 1481.
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