Rafael González Madrid "Machaquito"

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Manuel González Madrid "Machaquito"

Manuel González Madrid "Machaquito" fue un torero cordobés, nacido en la calle Adarve en 1880. Desde pequeño trabajó en el cercano Matadero, escuela de tantas figuras de la fiesta y se aficionó al arte del toreo. Mató su primer novillo a la edad de 16 de años en una capea junto a Rafael Molina Martínez "Lagartijo Chico", con quien posteriormente formó pareja dentro de la llamada Cuadrilla de Niños Cordobeses organizada por Rafael Sánchez "Bebe". Se presentó en Madrid el día 8 de septiembre de 1898, tomando su alternativa en la misma plaza el día 16 de septiembre de 1900 en la plaza de toros de Madrid.

Biografía

Estaba casado con Ángeles Clementson Palma, con la que tuvo seis hijos: Ángeles, Soledad, María, Rafael, María Luisa y Carlos González Clementson. Hijos políticos: Juan Cruz-Conde García-Muñoz, José Baquerizo Jiménez, Milagrosa Baquerizo Frieud, Andrés Cruz Jiménez y Josefa Raya González.

Trayectoria

Durante la primera década del siglo XX, Machaquito compitió con "Bombita", hasta que la aparición de dos nuevos toreros como Vicente Pastor y sobre todo, Rafael "El Gallo", hizo que su fama empezara a menguar. Su último toro correspondía el número 1.856 en el orden de los que, en 754 corridas, había estoqueado en su vida de matador. En su historial taurino, se cuentan 17 percances, algunos de los cuales, como los sufridos en Palma de Mallorca el 4 de julio de 1909 y en Madrid el 26 de octubre de 1911, revistieron caracteres de gravedad.

Dio la alternativa a Juan Belmonte en Madrid el día 16 de octubre de 1913 sirviéndole con despedida. Días después el 26 del mismo mes se cortó la coleta en un hotel de Madrid, siendo el artífice de dicha acción su amigo Clemente Peláez, y asistiendo como testigos su esposa e hijos.

Retirado de los toros se hizo labrador y también le atrajo la política local llegando a ser concejal del Ayuntamiento de Córdoba y diputado provincial.

Rafael González Madrid "Machaquito"
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Nombre completo: Rafael González Madrid
Fecha de nacimiento: 2 de enero de 1880
Lugar de nacimiento: Córdoba
Fecha de fallecimiento: 1 de noviembre de 1955
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Fecha del debut: 8 de septiembre de 1898
Lugar del debut: Madrid
Fecha del retiro: 16 de octubre de 1913
Lugar del retiro: Madrid

Resentido de salud por una dolencia cardíaca, empeoró en septiembre de 1954 al sufrir una perforación de estómago, falleció el 1 de noviembre de 1955, a los 75 años de edad. Se instaló la capilla ardiente en su domicilio de plaza de Colón 12, esquina a Reyes Católicos. El funeral celebrado en la Iglesia de San Miguel constituyó una gran manifestación de duelo, siendo llevado a hombros su féretro hasta el Cementerio de Nuestra Señora de la Salud, donde fue sepultado.

Machaquito es uno de los cinco Califas del toreo. El mayor de sus trofeos está representado "La estocada de la tarde", escultura de Mariano Benlliure, con la cual, mató al toro Barbero de Miura en la plaza de Madrid el 9 de mayo de 1907.

Se le concede la Cruz de Beneficecia por el hecho ocurrido el 29 de agosto de 1902 en el pueblo cordobés de Hinojosa del Duque, "en que pudo ocurrir una tragedia al venirse abajo parte de los tendidos" de la plaza de toros en la que Machaquito actuaba como único espada. "El diestro, jugándose la vida, acertó a matar de certera estocada al toro que se encontraba en el ruedo, que se llamaba Perdigón y era de la ganadería de los hermanos Lozano, de Priego". Aquel gesto le valió al torero cordobés la concesión de tan precaid Cruz.


Anédotas y Dichos

  • Hacía Machaquito este comentario a sus conocidos.-"Pa" ser "güeno" en el torero hay que "roar" por los morrillos.
  • Unos amigos le preguntaron al "Machaco" si en sus tiempos se afeitaban los toros, él respondió muy serio: - No niños, en mi tiempo los toros se dejaban la barba.
  • Se cuenta lo siquiente. Un carpintero amigo del “Machaco” le hizo unos arreglos en su casa. Rafael dejó de ir por el taller y éste un día se lo encontró por la calle y le dice:-Hombre Rafael, parece mentira que "j´abiendo sio" el torero más valiente que ha dado la historia, por una factura de quinientas pesetas te escondas detrás del “burlaero”.
  • En una corrida donde toreaba "El Machaco" con toros descomunales, el piquero pidió cambiar, de caballo porque veía que no aguantaba, diciendo al maestro: Que no "pueo" picar, que el caballo se está "caiendo". Respondió Machaquito: No immporta, "j´entrale" ya. El varilargero no conforme con la orden del maestro le dijo:¡Es que se va suelo y me parte las dos piernas! A lo que respondió Rafael: ¡Es igual, "pue" te "quean" otras dos patas.
  • Estando Machaquito convaleciente de una cogida, de la cual tuvieron que enyesarle una pierna, un pariente le dijo: -Rafael la cuenta del médico es gorda. A lo que contestó: -Ni que fuera el yeso mármol de “Carrá”.
  • El Machaco, demostró su valentía como lidiador, -incluso en sus último tiempos-, ya que toreaba morlacos de gran peso sin quejarse. Un allegado le comentó: -Rafaé, tú que ya lo tienes “to j´echo” en el toreo, parece mentira que te prestes a matar esos “pazos” tan grandes. Contestó Rafael:-¿Pero acaso tengo yo que “j´echármelos” a cuestas. ¡Déjalo, hombre, déjalo!. Mientras más grandes sean, más grande será el porrazo que den al caer “j´erios” por mi estoque...'
  • Machaquito estuvo en una fiesta flamenca en Aquella "Villa Rosa" donde cantó el “Niño Marchena”, el jolgorio duró hasta la madrugada, entre los reunidos estaban Antonio Cañero Baena, Herruzo, Joaquín Milla y otros. Al día siguiente su amigo Milla -hombre bromista y de gran salero- se vistió con botas de tacón, sombreo de ala ancha, camisa blanca sin corbata, pañuelo rojo en el bolsillo de la solapa y así con esta indumentaria marchó a casa de Machaquito, pues tenía que resolver algunos asuntos de trabajo. Llamó a la puerta y le abrió la señora del servicio, diciéndole Joaquín : -Dígale al señorito, que j´está aquí el “tocaor” de anoche, y vengo a cobrarle lo que me dejó a deber. Al rato salió El Machaco en camisa e interiores, al ver a su amigo le dijo: -¿Qué “j´aces” aquí “vestio j´así”?, ¡ por Dios Joaquín, que me vas a buscar una ruina !, lo que faltaba es que “j´ubieras venio” con una “bailaora”.
  • En la plaza de Ciudad Real actuaba “El Machaco”, era tal la fluencia de personal que se llenaron los graderíos hasta los topes, es más, la gente se entró en el callejón. Este hecho invalidaba por seguridad la ejecución de la corrida. Rafael como jefe de lidia, viendo el peligro que suponía tal invasión del callejón, se fue en busca de la autoridad que era el alcalde diciéndole con todos los respetos: - Nos “neamos” a j´acer er paseillo “po” er peligro que “asalte” un toro la “barrea” y “acause” muchas “cogías”. El alcalde le respondió: - Vaya tranquilo, que bajo mi responsabilidad comienza la corrida. Respondiéndole “Machaquito”: -“Pue, j´aya osté”. Y así fue, no produciéndose los temores manifestados por “Machaquito”.
  • Toreando “Machaquito” en plena faena un toro en la plaza de Hinojosa del Duque (Córdoba), ocurrió el hecho de hundirse parte de un graderío, de forma que quedó numeroso público al descubierto del cornupeta. Mientras empleados y voluntarios arreglaban el tendido “El Machaco” dijo: -Adejárme er bichaco "pa" mi solo. Lo volvió con el capote de forma, que lo estuvo entreteniendo largo tiempo para apartarlo del lugar del siniestro. Las autoridades ante semejante hecho, le concedieron la Cruz de Beneficencia que le otorgaba el ser llamodo Excelentísimo. Así se reflejó en su esquela mortuoria.
  • Machaquito en su casa comentaba con un periodista la faena que tuvo con el toro “Barbero”, sobre todo la estocada que lo mató. Según la cual, se inspiró el escultor Benlliure para realizar la famosa escultura “La estocá de la tarde”. Pues bien, en dicho comentario Rafael acarició en el bronce escultórico la cara del toro “Barbero”. Mientras, insinuaba una sonrisa diciendo: -¡Aquella tarde no se le podía “j´hacer” esta caricia al torito! “J´era mu j´ábierto”, fino y largo de pitones. El entrevistador le comentó: -¡Vamos, que le hacía falta un buen repaso en la cornamenta! Machaquito replicó muy serio: -“J´esa” moda no se llevaba j´entonces.
  • Comentaba Machaquito, que cuando era un “maletilla” iba a una finca -distante a unos kilómetros de Córdoba- con objeto de torear de incógnito. Llevaba un el “jatillo”, el capote y la muleta en el hombro. En esto, que le dio ganas de comer, y por donde que encontró un huerto con unas peras exquisitas que decían ¡comerme!. No lo pensó dos veces saltó la verja se fue al peral, las cogió y se puso a devorarlas. Llegó el guarda, y no tuvo nada más que darle como castigo, el ponerlo en una noria a tirar de ella como si fuera un burro. Continúa Rafael el comentario diciendo: - “J´así” me tuvo el guarda “ j´aciendo” de bestia de tiro casi dos horas, “j´asta” que se me doblaron las piernas y caí al suelo “reventao”. Sigue el cometario con estas palabras: - Menos mal que pocos años después, me di el gustazo de comprar aquella finca... Al guarda que todavía pernanecía en ella lo dejé como recuerdo, porque con él sabía que “j´estaba” seguro el huerto. Se mantuvo en ella “j´asta” que quiso morirse de viejo.
  • En cierta ocasión estando presente Machaquito en una tertulia, alguien habló de la facilidad de cómo algunos toreros ganaban el dinero haciendo en breves años un buena fortuna. Entonces dirigiéndose a Rafael le dijo: -Los toros llevan los billetes en el morrillo y no debe ofrecer mucho peligro quitárselos. A lo que El Machaco le respondió: -“J´eso es según se mire, porque algunos se los quitan pinchándolos con la punta del estoque y otros los cogen con la mano.
  • Un amigo de don Benito Pérez Galdós invitó a éste a una corrida donde toreaba Machaquito. El Califa le brindó un toro, siendo costumbre por el agasajado entregar un regalo en agradecimiento. El amigo de Galdós llevaba preparado dicho obsequio ofreciéndoselo al literato para que lo diera al Machaco. El regalo consistía en una cajita con unos lazos de color rosa en cuyo interior había una petaca de piel de Rusia con su rúbrica realizada en relieve de oro. Cuando El Machaco vio tan preciado cuero se dirigió a don Benito diciéndole: -Don Benito la muerte de "j´este" toro no merece tan buen regalo.
  • Estando “Guerrita” en la cúspide del toreo tanteaba en el patio del matadero a la una vaca grande corniveleta y rápida con un rayo, a lo que gritó: - A ver si "j´ay" aquí un torero. A lo que un chaval le respondió rápidamente: -¡ Aquí!. El Guerra le respondió:- “Pue” a por ella . Saltó el chaval al patio y llevaba como engaño una blusilla que sorteó con gran arrojo las embestidas de la cornúpeta. Al verlo como se comportaba Rafael le dijo: - Chaval “mu” bien, tu vales “pa” esto. El muchacho se llamaba Rafael González Madrid el futuro “Machaquito”.
  • En otra ocasión vio “El Guerra” estoquear a Machaquito su primer toro, que se lo cedió el novillero “El Malagueño”. Con tal motivo comentó el Califa en una tertulia donde estaba "Machaquito": -¿Tú eres el Fenómeno?... eres “mu” chico, y “pa” ser “mataor j´ace” falta ver el morrillo de los toros. A lo que contestó "Machaquitó": -Maestro creo que se equivoca, lo primero es tener valor y “j´eso” yo se lo voy a desmostar con el tiempo. Verdaderamente se equivocó “El Guerra”, pues “Machaquito” fue uno de los toreros más valientes de la historia de la tauromaquia.
  • En cierta ocasión toreaba “El Machaco” en Madrid. A punto de partir para la plaza alguien le recordó que su rival y amigo Vicente Pastor había cortado una oreja en dicha plaza, a lo que contestó el diestro lleno de pundonor y amor propio: -Hoy corto una oreja a costa de lo que sea, “pa” empatar con Vicente. Y así fue, aquella tarde cortó una oreja jugándose la vida.
  • Machaquito comprendió que con la llegada de diestro sevillano Juan Belmonte se abría una nueva etapa en la historia del toreo, y con él se cerraba otra. Con toda dignidad lo reconoció retirándose del oficio. Lo hizo con elegancia y sin hacer ruido, se cortó la coleta y no volvió a vestir el traje de luces nunca más. Alguien le preguntó si volvería a vestirse de torero, a lo que respondió: -Ni “pa j´acerme” un retrato.
  • “Machaquito” siempre se caracterizó por su “vengüeza torera”. Al respecto, le ocurrió lo siguiente. Estando ya retirado del toreo, en una tertulia un amigo quiso darle una broma, se le acercó mostrándole una foto y le espetó: - Mira lo que te traigo Rafael. ¿Conoces esto? Estaba grabada en la foto un “alivio”entrando a matar. “Machaquito” se quedó unos segundos mirándola y con gesto contrariado rápidamente arrancó el documento gráfico de la mano de su interlocutor diciéndole: -Si, “j´eso” fue en Madrid, cuando era novillero. Aún era un pavo… en el trastero de matar. “J´así” que esta fotografía no la ve nadie más. Y se la guardó en el interior de su chaquetilla.
  • Rafael Guerra "Guerrita" era dado en sentencias y en algunas ocasiones se equivocaba como fue con Belmonte y Machaquito. Un día dijo de su paisano –¿J´ese chaval es el fenómeno de que tanto j´ablais? ¡Pá serlo, j´ay que verle el morrillo a los toros…! A Machaquito le llegó el comentario y no le agrado la sentencia del Guerra respondiendo: - Delante de los toros crezco yo media vara!
  • Estando Machaquito ya retirado tuvo que ser intervenido de una operación muy delicada de estómago. Fueron unos amigos a verlo al sanatorio donde estaba hospitalizado; se encontraba encamado y apenas se le veía, pues le llegaba la sabana hasta los ojo. Cuando Rafael los vio entrar con su característico buen humor les dijo: -¡Aquí me tenéis, hijos, detrás de burladero…!


Testimonios

Se expone los siguientes párrafos recogidos del libro "Vida Taurina de Rafael González "MACHAQUITO".

  • Hoy no se mata, hoy más que dar muerte a un toro lo que se realiza es un "tauricidio". Yo no sé por qué se le sigue llamando a la muerte suerte suprema. Cunado "Machaquito", sí merecía este nombre, porque era la suerte más arriesgada, la más gallarda y la más viril. Mosquetero del toreo "Machaquito" con su espada, que no fallaba porque lo que falla no es la espada, sino el corazón, elevó tarde tras tarde, por méritos propios.
  • Pocos toreros como él supieron llegar a la raiz del sentimiento del público, porque fue animoso como pocos toreros. Con el espoque supo imprimir tanta emoción y recetaba unas estocadas tan inmensas, que la ovación llegaba siempre como premio a la guapeza.
  • Rafael conservó siempre aquel empaque que tuvo y mantenía en su silueta el nervio y el movimiento ágil que caracetizaba al torero de Córdoba. Pero estaba, sin embargo, aquejado de una dolencia cardíana que le impedía realizar la vida normal llena de la actividad que le impulsaba su temperamento enérgico.
  • Y como por una extraña paradoja de la naturaleza, como dijo D. Ventura del él: "Machaquito" el torero que fue en las plazas todo corazón, ha sido el corazón lo que se le rindió antes.

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