Guardia Cívica de Córdoba

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Durante los primeros meses de la Guerra Civil, se crearon una serie de batallones de guardias cívicos o milicias a imagen y semejanza de todas aquellas agrupacione de la sociedad civil, que en guerras y revoluciones, se armaban para asumir algunas de las funciones reservadas a cuerpos del Ejército y Policía.

Iban ataviados con uniforme y su formación militar era escasa, al ser miembros de la sociedad civil. El responsable nacional fue el general Ibáñez. Se integró en FET y de las JONS el 5 de enero de 1938 por un decreto de Franco.

La Guardia Cívica en Córdoba (Agosto de 1936 a Octubre de 1937

En Córdoba se conoce se formación en agosto de 1936[1]. En Córdoba su jefe era Manuel López Montijano desde agosto de 1936[2] En marzo de 1937 era jefe de la Guardia Cívica Marcelino Ortiz Carmona.[3]

Tal y como reza en un artículo enviado a La Voz en septiembre del año 1936, las funciones eran varias de la Guardia Cívica, estando formado por todo tipo de personas de clase y condición[4]

Las organizaciones que el doble sentimiento de Defensa de España ha producido en Córdoba, al igual que en otras capitales para cooperar con el ejército e institutos militares en la lucha contra las huestes marxista y en el mantenimiento de orden público, figura la Guardia Cívica integrada por patriotas jóvenes en edad madura y ancianos de las más diversas profesiones: antiguos militares, labradores, ganaderos industriales, comerciantes empleados, letrados, jornaleros, algunos supervivientes de las horrendas tragedias causadas en los pueblos por la satánica furia de la canalla marxista.
Constituyen la Guardia Cívica 3 compañías en servicio de armas, el cual se presta en turnos de 8 horas, tendiéndose así a las necesidades de los interesados. en otra cuarta compañía figuran los que por su avanzada, estado de salud de ineludibles ocupaciones particulares no puedan prestar su cooperación personal, pero contribuyen voluntariamente con una módica cuota diaria fijadas por los mismos para el sostenimiento de sus compañeros y necesidades de la agrupación.
En general La Guardia Cívica ocupas en la vigilancia de edificios y de otros lugares ordenados por la superioridad, prestando también servicio de investigación y vigilancia a las órdenes de un oficial, debiendo además en caso necesario, efectuarlos de acompañamientos de convoyes, protección en las reparaciones de puentes y carreteras, conducción de presos, etcétera.
Huelga señalar el alto espíritu patriótico, la abnegación y disciplina de estas fuerzas, porque la ciudad entera presencia diario, el eficaz desarrollo de los servicios de la Guardia Cívica, de la cual resalta la ejemplar aportación de hombres de edad que, con decisión de todo, plausible subordinan sus ocupaciones y su descanso a la obligación que se han impuesto de servir a la patria en el trance decisivo de los momentos presentes. Baste citar entre otros muchos casos análogos el de don Mariano Salazar, quién a los 75 años de edad presta desde el primer día de servicio de armas, dispuesto siempre a ir donde se le ordene. Él es el más anciano de los guardias cívicos.
Su resolución patriótica, que enérgicamente se sobrepone al quebranto de los años, implica un llamamiento a todos para que cada uno un plazo de ver en la patriótica empresa de salvar ahora y engrandecer luego a la nación española. Su sola presencia invita al alistamiento y moralmente los obliga a quienes se limitan a una actuación, meramente externa, de felicitaciones y aplausos, cuando otros, como este benemérito guardia cívico, con legiones de jóvenes y ancianos, empuñan las armas en defensa de España y, por tanto de cuanto ella contiene y significa, comprendiendo el interés particular y de familia de quienes aún no han podido al clamor de lucha de la patria española

Financiación

Una de las misiones de la Guardia Cívica fue la consecución de fondos para el Ejército así como la guardia cívica. Pra ello llevaron a cabo suscripciones diferentes entre la población para conseguir fondos para su causa. El profesor Barragán desglosaba las principales aportaciones para la financiación del Ejército y las Milicias Cívicas de Córdoba durante los 3 primeros meses de la contienda[5]

Aportaciones empresariales e institucionales

Aportaciones nominales

  • Rafael Conde Jiménez - 1.500 pesetas
  • Francisco López Crespo - 1.500 pesetas

Eran frecuentes las notas de prensa en los periódicos locales.[6]

En noviembre de 1937 ya se conoce su cambio al nombre de Batallón de Fuerzas Auxiliares, en sustitución del nombre de Guardia Cívica[7], integrándose sus funciones en Falange Española y de las JONS


Guardias Cívicos

Referencias

  1. Para la mujer cordobesa. Guión : diario de la mañana: Año I Número 155 - 1936 agosto 1
  2. Guardia Cívica de Córdoba. La voz : diario gráfico de información: Año XVII Número 5440 - 1936 agosto 18
  3. Gobierno Civil, en el diario Azul, 12 de marzo de 1937, pág. 11.
  4. Qué es la Guardia Cívica. La voz : diario gráfico de información: Año XVII Número 5464 - 1936 septiembre 15
  5. El “regreso de la memoria”: control social y responsabilidades políticas. Córdoba 1936-1945. BARRAGAN MOLINA, A.
  6. Guardia Cívica de Córdoba, en el diario Azul, 5 de enero de 1937, pág. 4.
  7. Batallón de Fuerzas Auxiliares Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año LXXXVIII Número 30842 - 1937 noviembre 3

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