Historia de Baena

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Baena es una localidad de hondas raíces en el tiempo.

Historia

Prehistoria

Son numerosos los testimonios arqueológicos que ponen de manifiesto el asentamiento humano en la zona desde tiempos prehistóricos, destacando los yacimientos procedentes de la Edad de los Metales, además del legado cultural dejado por los íberos, con numerosos hallazgos religioso-funerarios, entre los que se encuentra la llamada leona de Baena conservada en el Museo Arqueológico Nacional. Esta escultura fue hallada en el cerro del Minguillar, donde se cree que se hallaba Iponuba, ciudad ibérica citada por Plinio.

Roma

No está fehacientemente comprobado que los romanos distinguieran a este núcleo de población con la denominación de Julia Regia o Virtus Iulia por la ayuda que prestó a Julio César en la Batalla de Munda contra los hijos de Pompeyo.

Al-Andalus

Su denominación actual procede de los musulmanes, que la llamaron Bayyana. Posiblemente su ubicación actual también se deba a ellos; Baena cambia su emplazamiento en un intento de hacer de ella una ciudad fuerte contra el enemigo y dotándola de la Almedina, en cuyo seno construyen el castillo, la mezquita (la último parte de ésta se cree que podría ser el primer cuerpo de la Iglesia de Santa Mª la Mayor) y a su alrededor una población formada por mandos del ejército y la nobleza lugareña. Durante el siglo IX fue tomada por el rebelde muladí Umar ben Hafsun, mientras que el el siglo siguiente albergó la alcazaba donde residían los gobernadores de la cora de Cabra.

Reconquista

En 1240 fue conquistada mediante capitulación pacífica por Fernando III el Santo, quien la concede a su hermano Alfonso de León. Es a principios del siglo XV cuando se concede en señorío a Diego Fernández de Córdoba, pero se entabla un pleito en su contra, si bien lo recibe finalmente a mediados de siglo. Con esta familia, durante el primer cuarto del siglo XVI, se ejecuta la mayor parte de la fábrica de la Iglesia de Santa María la Mayor y también el Convento de Madre de Dios.

El siglo XVI se caracteriza por un fuerte crecimiento demográfico, seguido, como en muchas localidades españolas, de una profunda crisis en el siglo XVII e indicios de recuperación en la centuria siguiente, en la que la agricultura va a jugar un papel importante en la economía de la ciudad, aunque caracterizada por un mal repartimiento de la tierra, dominada por el latifundismo y un gran número de campesinos sin tierra. La abolición de los señoríos en el siglo XIX supuso una esperanza en cuanto a la redistribución de la tierra, que resultó defraudada, como en muchos lugares de España, puesto que las tierras puestas en venta fueron a caer en manos de los más ricos. Como ejemplo baste citar que en en 1821 se produjo el reparto del Monte Horquera, en el que se privatizaron más de 8.000 fanegas de tierra. Sus nuevos propietarios, quizás por falta de recursos económicos u otras causas, vendieron dichas propiedades que fueron adquiridas por los más hacendados.

A mediados del siglo XIX (1854), la localidad se vio afectada por «la epidemia del Cólera-morbo asiático» en la que murieron cerca de 700 de sus habitantes. Lo que unido al hambre supuso una fuerte emigración.

Guerra Civil

Diez días después del comienzo de la contienda, el 28 de julio de 1936 se produjeron en Baena algunos de los hechos más trágicos de la Guerra Civil en la provincia de Córdoba. Nos referimos a la entrada de una columna militar sublevada, al mando del coronel Eduardo Sáenz de Buruaga, que dio origen a una matanza en las calles y en el Paseo y que tuvo como respuesta el asesinato de los presos que permanecían en el Convento de San Francisco.[1] Entre 100 y 200 personas fallecieron esos días en Baena:

Días después, fue nombrado comandante de la localidad de Baena el teniente Pascual Sánchez Ramírez.

Dictadura franquista

Terminada la contienda el 1 de abril de 1939, continuaron los juicios sumarísimos y Consejos de Guerra en Baena. El 22 de junio de 1939 fue fusilado Felipe Priego Jiménez, el Pescadero, de 29 años y de ideología socialista. Su viuda, Guadalupe Valenzuela García, que sufrió el expolio de sus bienes, murió en 1943, a los 37 años, dejando tres hijos huérfanos: Cecilia, Manuel y Ana Priego Valenzuela.

El 26 de agosto de 1939 fue fusilado en Baena el campesino Miguel González Jiménez.

Bibliografía

  • BEDMAR, Arcángel: Baena roja y negra. Guerra civil y represión (1936-1943). 2008.

Referencias

  1. Hechos y perspectiva histórica de la guerra civil en Baena, en el blog de Arcángel Bedmar.

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