Pósito de Fuente Palmera

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El antiguo Real Pósito de Labradores y Diezmos de Fuente Palmera está situado en la plaza Real de dicha localidad y tiene su origen en el siglo XVIII. Lo que en su tiempo fue un almacén de grano, es hoy el edificio mejor conservado en su aspecto exterior de la colonización de Carlos III, siendo uno de los más bellos arquitectónicamente y uno de los más antiguos (aunque no el más, puesto que la Comandacia Civil-Ayuntamiento y la Iglesia son anteriores).

Historia

El Real Pósito probablemente se construyera en los primeros momentos de la Colonización como almacén de grano con el que poder fabricar el pan que se entregó hasta 1770 a los colonos para su alimento mientras las tierras producían para que ellos pudieran mantenerse a sí mismos. Este hecho cronológico se corrobora con el comunicado enviado el 20 de octubre de 1770 por el superintendente Pablo Antonio de Olavide al Consejo de Castilla, en el que se indica que todos los edificios (de las Nuevas Poblaciones) se habían concluido. En la portada del pósito hay una leyenda con el año del reinado en que se edificó, pero actualmente es ilegible. Esa cierta provisionalidad inicial haría que este edificio se ajustase poco al uso como Pósito de Labradores y de Diezmos Novales, por lo que acabó deteriorándose con rapidez.

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Durante la visita de inspección que hizo el intendente Tomás José González Carvajal a la colonia de Fuente Palmera en 1796, el director de las reales obras de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, Antonio Losada, plasma el estado que mostraba entonces el Real Pósito de Labradores y Diezmos de Fuente Palmera. Al parecer el edificio estaba prácticamente en ruinas, por lo que propone demolirlo y reconstruirlo desde sus cimientos dando a entender que hay que dejar una cámara subterránea para aislar la planta baja de la humedad del suelo (hoy día todavía se puede vislumbrar esa cámara, con sus correspondientes respiraderos). Esta afirmación prueba que en el pósito se almacenaba entonces grano tanto en la planta alta como en la baja.

Por tanto, las obras de reconstrucción del Real Pósito debieron comenzar poco después de la visita de 1796, desconociéndose cuándo acabaron, siendo correcto fijar la fecha de construcción durante la intendencia de González Carvajal (1795-1807).

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Como propiedad que era de la Real Hacienda, al suprimirse el régimen foral en marzo de 1835 e instalarse el Ayuntamiento, el pósito pasó a ser gestionado por el Estado. En cualquier caso, estuvo entre los edificios que acabaron siendo concedidos de manera provisional al Ayuntamiento para sus necesidades mínimas; algo que no evitó que se incluyera entre los bienes urbanos a desamortizar durante la desamortización de Madoz. Esa desamortización se retrasó considerablemente (parece que tuvo lugar ya a principios del siglo XX, pero no se conoce la fecha exacta); pasando desde entonces a estar en manos privadas. [1]


Arquitectura

Arquitectura

  • Los únicos edificios que se conservan desde el tiempo de fundación de la villa en la Plaza Real son el templo parroquial de la Purísima Concepción, el pósito y las casas consistoriales, ocupando entre los tres el frente noble de dicha plaza y formando un conjunto coherente y característico de las Nuevas Poblaciones.
  • La fachada es entera de ladrillo sin masas de tapial y en ella se abren tres huecos de ventilación abocinados y en arco escarzano en la parte superior y dos en la parte inferior. En la parte superior de la fachada corre una cornisa cortada rítmicamente por pequeñas piezas decorativas coincidentes con las pilastras y remates del pretil final.
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  • La portada se dispone en eje de simetría, toda de ladrillo, y aún conserva restos del revoco polícromo que la cubría. Tiene jambas lisas que arrancan del zócalo de piedra; el dintel es de líneas onduladas muy recortadas, con conopia central, curvas y contracurvas en su parte inferior, igual que el del Ayuntamiento.
  • Presenta en el centro un escudo sobre el que queda la huella de la corona real. Un entablamento, del que penden pinjantes en los extremos, se quiebra en el centro hacia arriba.
  • Se acaba esta portada barroca con una gruesa moldura, muy complicada y movida, que hace las veces de fontrón partido, rematada a los lados por pináculos y en el centro por un alto penacho mixtilíneo.
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  • Debió estar policromada toda la fachada, quizás con el mismo motivo que perdura en la iglesia. Todo este diseño ofrece la riqueza compositiva y el dinamismo de líneas del mejor barroco andaluz, muy alejado d elos cánones clásicos de la arquitectura civil borbónica.
  • Desde el exterior se aprecia la cubierta a dos aguas con la hilera paralela a la línea de fachada, así como dos pequeños huecos a la altura del zócalo que pudieran corresponder a la planta de sótano aislante.[2]



Descripción detallada

Pósito. Balsera y Ortigosa.

Descripción
Hasta ahora no se ha publicado la planta de este edificio y su búsqueda no ha tenido éxito. Originariamente, debió ser exento en su parte trasera, lateral y fachada, mientras se anexionaba a la iglesia por el único lado adosado a otra construcción.

Consta de planta rectangular, dos alturas, más un sótano no practicable e hilera del tejado paralela a fachada. Detrás está el patio con una escalera, que no rampa, para acceder a la planta alta. La baja dispone de una crujía, la de fachada, que debió albergar originalmente las dependencias administrativas; de hecho, la habitación situada a la izquierda, según se accede, tenía numerosas cuentas pintadas en sus paredes. El vestíbulo tiene bóveda de arista, que hoy aparece interrumpida por haber realizado partición mediante tabiquería.

A continuación de esta primera crujía contigua a fachada hay tres naves de igual altura y disposición perpendicular a fachada, que se cubren mediante bóvedas de cañón con algunos lunetos y arcos fajones de medio punto para refuerzo de la estructura, que apean sobre pilastras barrocas con elaboradas basas para lo que es usual en este tipo de edificios, que presentan molduración a base de un cuarto de bocel y listeles encima y debajo de éste. Las pilastras están adosadas a los muros y aparecen muy próximas a la separación entre la primera crujía y el resto. Todo está realizado en ladrillo, característico de esta zona geográfica, muy próxima a Écija. De hecho, en la calle trasera del pósito existió un alfar hasta mediados del pasado siglo. Sin embargo, en el interior el ladrillo no queda visto, sino que está oculto bajo el enlucido y encalado, a diferencia de la fachada, donde sí se muestra.

Bajo esta planta existe un sótano impracticable. No existe acceso desde el interior del edificio, lo que corrobora su concepción a manera de cámara de aislamiento del grano almacenado de la humedad que emana del suelo. Únicamente cuenta con dos pequeños vanos muy angostos que se ven desde la calle a la altura del zócalo, cerrados mediante rejas reticuladas de hierro. Según nos han contado los propietarios, uno de los cuales pudo acceder siendo niño a través de los ventanucos, se trata de unas cámaras dispuestas perpendicularmente a la fachada, con bóveda de cañón y arquillos de ladrillo de trecho en trecho a modo de fajones para refuerzo de la estructura y cuya longitud alcanza justamente hasta el comienzo del patio trasero, es decir, que estaban sólo bajo la zona de almacenamiento.

Como se apuntaba, detrás del pósito se halla el patio, donde se ha puesto un enlosado y un zócalo moderno, pero conserva la escalera original. A este patio se accede a través de una puerta en eje con la portada principal, abierta en el muro trasero del pósito. Saliendo por esta puerta al patio, a la derecha y pegada a este muro está la escalera, cubierta con una sencilla techumbre de tablas en colgadizo, soportada por rollizos que conserva la estructura original. La escalera conduce a la planta superior que tiene la misma extensión de la baja, sólo que en este caso es diáfana. Tiene la solería original de ladrillo y se cierra mediante una techumbre de parhilera, con tablazón de fondo y tirantes de madera. Conserva aún algunas de las tablas originales que son de pino de Flandes, en tanto que las que ha habido que reemplazar hace unos años, cuando se arregló el tejado, son de pino. De esta forma se solventaron los problemas de humedad que habían dado lugar a la pudrición de algunas maderas. Detrás del patio hay una nueva vivienda obrada sobre los muros de otra anterior, pero que no formaba parte del pósito original, sino que debió ser comprada para ampliación durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando pasó a manos privadas.

La fachada responde a una concepción simétrica, donde la portada y una ventana encima de aquélla actúan de eje de simetría. En planta baja se abren a los lados de la portada dos vanos de iluminación y ventilación, en eje con los pequeños ventanucos que dan al sótano, y se corresponden a su vez con los vanos de la planta superior. Estas ventanas tienen forma rectangular, apaisada, con dintel ligeramente curvo y el ladrillo en disposición adovelada. Son abocinadas hacia el exterior y se cierran con rejas reticuladas de hierro. Se da la particularidad de que la situada encima de la portada luce pequeños lóbulos decorativos, semejando un encaje, en sintonía con el llamativo frontón de la portada. Ésta es adintelada, aunque el dintel, de anchas proporciones y con ladrillo adovelado, alterna formas curvas con el pequeño conopio central.

En el dintel luce el escudo de los Borbones, ya que el pósito se erigió bajo Carlos III. Se trata de un escudo con boca mixtilínea. Sobre campo contracuartelado y con escusón las armas de Castilla y León, Aragón, Borgoña, Flandes, Brabante, Tirol, Portugal, Parma y Toscana; y en el escusón, Borbón. Al timbre corona imperial cerrada (hoy cercenada). Va sobre cartela decorada con volutas afrontadas, típicamente barrocas. Por encima, un entablamento es sostenido por placajes pinjantes, trasunto de las ménsulas, y lleva una inscripción bastante perdida, aunque quizá recuperable cuando se limpie la fachada; a continuación sigue el frontón curvilíneo y partido que alberga también decoración de placas y es coronado por urnas gallonadas. Culmina el paramento con una imitación de antepecho con decoración de pequeñas placas en forma de triángulos equiláteros que portan una elegante decoración vegetal a base de hojillas. Tal antepecho es contenido por pilastras y lleva jarrones de cerámica que ahora no lucen porque han sido guardados hasta su restauración, pero se sabe que están rellenos de arena para hacer más difícil que se quebraran.

Se cierra el conjunto con cubierta de teja árabe dispuesta a dos aguas y con cumbrera paralela a la calle. Las aguas son recogidas por canales ocultos por el antepecho, que bajan por dentro de la fachada y vierten a ras de suelo en la calle por unos orificios practicados en el zócalo

Datos Históricos

Funcionamiento del pósito en 1853.

Los datos conocidos hasta ahora no precisan el año en que se comenzó el pósito, pero se puede situar entre 1767, año en que se conforma la Plaza Real y 1769, cuando se lleva a cabo la iglesia parroquial. Se conciben los tres edificios constituyendo uno de los lados de la plaza, justamente el que cerraba este pueblo fundado bajo Carlos III, dentro de su magna empresa de repoblación. Por eso, este pósito adquiere significativo relieve al convertirse en un magnífico ejemplo de la proyección de la imagen del poder en aquel entonces a través de estos edificios simbólicos abiertos a la plaza pública, donde se congregaba el vecindario para celebrar acontecimientos, festejos o comunicar los partes de poder. Poco más allá del ayuntamiento se encontraba hasta no hace muchos años el tristemente desaparecido molino del rey, otro edificio de capital importancia para la marcha de la economía local.

El elemento más singular y llamativo del pósito, la portada, responde al barroco andaluz más exaltado y, combinado con la bien articulada fachada, logra uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del barroco en la provincia, siendo un valor añadido la amplia perspectiva de los tres edificios públicos que se dan la mano pósito, iglesia parroquial y ayuntamiento- para asomarse a la Plaza Real.

Otro de los elementos dignos de reseñar en esta interesante fachada es el escudo, sin lugar a dudas el instituido por Carlos III, si bien se reconocen ciertas diferencias respecto al que luce encima de la portada de la iglesia parroquial, con el cual es comparable por la proximidad de sus fechas. Se trata, en definitiva, de un ejemplar ¿el escudo del pósito- que sería versión reducida del parroquial e incluso quizás algo anterior. Así, vemos que las armas de los reinos de Castilla y León, las más primitivas del escudo español, bajo los Reyes Católicos, no figuran en escusón como en la iglesia; además, no se halla el símbolo de Granada. En el pósito, se refleja cómo Carlos III (1759-1788), como Borbón, agregó el escusón que contiene las flores de lis propias de esta dinastía originaria de Francia y que ya había incorporado Felipe V (1700-1746), primero de los Borbones en España. El resto del escudo obedece a los reinos que se fueron adicionando a estos principales de nuestro país. Así, las armas de Borgoña, Flandes, Brabante y Tirol son añadidas por los Austrias durante la primera mitad del XVI. Carlos I timbra el escudo con la corona imperial y lo acola con el Toisón de Oro. De estos dos símbolos, el primero fue cercenado y el segundo no se representó. En 1580 Felipe II había incorporado las armas de Portugal; Carlos III agregará las armas de los ducados de Parma y Toscana, y reemplazará la Orden del Espíritu Santo por la que lleva su nombre, que aquí, según hemos dicho, no aparece.

Si la Plaza Real data de 1767 y hacia 1769 estaba concluida la iglesia, el pósito debía estar probablemente concluido para tales fechas. El arcaísmo de su escudo comparado con la parroquia así lo confirma. Es más, el estilo de la portada denota un carácter barroco innegable, en tanto que el vecino templo respira ya aires neoclásicos. La cartela del blasón del pósito reafirma ese carácter, gracias a su movido juego de volutas afrontadas. Por lo demás, el coronamiento de la portada es todo un ejercicio barroco de líneas quebradas, empezando por el propio dintel trabajado en ladrillo, apeado sobre pilastras. El volado entablamento va suspendido sobre ménsulas y por encima, un quebrado frontón mixtilíneo rematado por urnas alberga un caprichoso juego de formas y placajes.

La concentración ornamental en la portada agudiza el contraste con el resto del paramento, simplemente labrado en ladrillo y con sencillos ventanales en forma de arco escarzano en derrame en sus dos plantas. El edificio corona mediante una cornisa con pequeños remates en piñón y antepecho corrido moldurado gracias a varios pilastrones de escaso resalte.[3]

Curiosidades

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  • Fue durante los años de gobierno del primer comandante civil de Fuente Palmera, Antonio José Cerón Vargas, cuando se llevarían a cabo algunas de las obras e iniciativas más destacadas en la localidad, entre las que se encontraba el Pósito y las iglesias de la feligresía.[4]
  • Las puertas de los graneros tenían varias llaves para asegurar su debido uso. Durante la comandancia de D. Antonio Cerón (1771) y posteriormente la de su yerno D. Juan de Urbina (1788) hubo irregularidades en la gestión del pósito: comerciaron ilícitamente con el trigo vendiéndolo a un precio elevado en invierno y reponiéndolo en épocas estivales a un precio mucho menor. El fiel de fechos debía poseer una de las llaves pero el comandante se encargaba de mantenerlo siempre fuera de la población y obraba con su llave a su antojo.[5] Entrando en detalle, según denunciaría el alcalde mayor de La Carlota, Urbina y su suegro comerciaron, a escondidas, en 1788 con el grano del pósito de Fuente Palmera. Al parecer, lo vendieron a más de cincuenta reales la fanega, reponiéndolo en tiempo de cosecha comprándolo a sólo treinta y seis; quedándose ellos con la ganancia. Este proceder se vio facilitado por el hecho de que el pósito de la colonia tuviera sólo dos llaves, una en poder del comandante Urbina y otra en manos del escribano, amigo suyo; pero es que, además, cuando este último se ausentaba, las dos llaves pasaban a poder del primero. [6]También, en este sentido, en 1793 varios colonos de Fuente Palmera manifestaron que cuando Cerón fue comandante de ella no entregaba, o mandaba recoger, los recibos de diezmos y del pósito de labradores, con lo que podía tenerlos sujetos con la amenaza de que ante una visita de inspección resultarían deudores.[7]
  • Al estar casi vacía la planta alta del Pósito en marzo de 1835 (el grano se prestaba para la siembra y se reponía en junio-julio; de ahí que entre finales del invierno y durante la primavera, éste casi no tuviera grano almacenado), fue allí donde se celebraron las primeras reuniones del Ayuntamiento de Fuente Palmera. Sería ya en el verano de ese año (al ser forzoso almacenar el grano) cuando pasara a ocupar parte de las dependencias de la extinta Comandancia Civil.
  • En las Nuevas Poblaciones eminentemente agrícolas no podía faltar el Pósito de Labradores. Era una dependencia municipal destinada a mantener acopio de granos, prestándolos en condiciones favorables durante los meses de escasez, y también para la sementera.[8]
  • Junto a los edificios religiosos existen otros civiles de gran importancia, destinados a cubrir las necesidades menos trascendentes de esta localidades aunque no por ello fue descuidada por los constructores su decorosa presentación. En Fuente Palmera se construyeron el Ayuntamiento y el Pósito que protagoniza la arquitectura civil, localizado en la plaza mayor y alineado con la iglesia y el Ayuntamiento...no se ha producido ninguna alteración en su fachada. [9]
  • Enfrentamiento entre el cuarto Subdelegado que gobierna la capitalidad de la Nuevas Poblaciones de Andalucía, Manuel de Souza Mascareñas, y el Alcalde Mayor Pedro María de Sanchoyerto. Hay cruce de acusaciones en el que se menciona la figura de los Pósitos: "No tarda mucho Sanchoyerto, que tuvo la vara de Alcalde Mayor desde 1807 a 1821, en acusar a Souza, pues en abril de 1816 lo hace ante el Consejo de Castilla, se le imputa haber exigido a los colonos varias partidas a título de donativo para el Rey, ya en dinero o en trigo del Pósito"[10]
  • "En consecuencia de lo acordado por la Junta Municipal de Sanidad de esta Población y de la necesidad que hay de saber los forasteros que van y vienen por esta Población, procédase a la cerca de tapias de la Población, pasándose oficio a este cabildo Administrador para su abono, como también para que lo haga de los útiles que se necesiten en la Diputación de Sanidad, la cual está en la Casa Posito, en cuya calle ha de quedar la Puerta, y la guardia se hará por todos los vecinos de dentro y fuera de la Población, dos individuos cada día, y además un diputado que serán los siguientes...Fuente Palmera 10 de Septiembre de 1820." [11]

Hemeroteca y otros datos históricos

  • LA ESPAÑA 03/09/1853 LA ÉPOCA. 10/09/1853

La Institución benéfica de los pósitos está dando en la provincia de Córdoba una prueba de su utilidad incontestable. En pueblos como Fuente Palmera, donde el año anterior fue muy escasa la cosecha, apenas han sentido los efectos de la escasez los labradores necesitados, que han encontrado en el pósito el socorro que necesitaban para la sementera. Instituciones de esta clase ponen a los pueblos al abrigo de calamidades como la de Galicia. La cosecha de este año no ha sido allí más abundante que la escasísima del anterior, a causa de los excesivos fríos y abundantes lluvias de abril y mayo; sin embargo, como se va acostumbrando el pueblo a reintegrar religiosamente la data anual, de aquí es que en vez de pedir moratorias, se esfuerzan todos en solventar con la esperanza de volver a ser socorridos el día del conflicto y del apuro. De esta manera los pueblos no sólo miran por su porvenir, sino que adquieren hábitos de economía y honradez, palabras que en la época que alcanzamos apenas tienen significación en el diccionario de nuestros modernos políticos.[12]


  • FOMENTO. REVISTA DE AGRICULTURA, INDUSTRIA, COMERCIO Y OBRAS PÚBLICAS. 15/09/1853

Fuente Palmera. El pósito de esta villa de la provincia de Córdoba, siendo mediana la cosecha de cereales en el año último, socorrió para la sementera de dicho año a 191 vecinos labradores y pegujaleros necesitados con 948 fanegas de trigo, y 686 para los barbechos y escarda del actual, que hacen el total de 1634 fanegas, de que es visto haber aumentado el fondo 68 fanegas un celemín, que corresponde por crez pupilar a razón de dos cuartillos por fanega. La cosecha del presente año ha sido escasísima, a causa de los excesivos fríos y abundantes lluvias de abril y mayo; pero no obstante, como se va acostumbrando el pueblo a reintegrar religiosamente la data anual, resulta que en vez de pedir moratorias, se esfuerzan todos en solventar, con la esperanza de volver a ser socorridos; por manera, que a esta fecha han pagado 135 individuos, ascendiendo lo recolectado a 1240 fanegas de trigo, y es de esperarse que no quede una por reintegrar, con mas las que van ingresando por débitos antiguos. Resulta que por efecto de la escasa cosecha, debe ser mayor el número de los necesitados en la próxima sementera, y que el establecimiento puede atender a su socorro por el mayor aumento de su fondo. Sin este recurso, ¿qué fuera de un pueblo agrícola y pobre? [13]


  • ARCHIVO HISTÓRICO DE FUENTE PALMERA HC-1, 4, AÑO 1937

Diputación accese a la moratoria del pago de créditos a favor del Pósito de agricultores, con determinadas condiciones que el Ayuntamiento asume. Se dio cuenta de otro oficio de dicha Excma. Diputación de esta Provincia, fecha dos del corriente, relativo a conceder a los labradores de esta Villa moratoria para el pago de sus créditos a favor del Pósito de la misma, hasta el mes de Agosto próximo del año de mil ochocientos treinta y ocho, con motivo de la falta de cosecha, con tal de que los interesados aseguren nuevamente el pago de sus descubiertos y las creses a juicio y bajo la responsabilidad de los individuos de este Ayuntamiento. El Ayuntamiento manifestó quedar enterado y se concluyó la Sesión, que firmó el que supo, de que certifico. Firmado y rubricado por: Delgado, Guisado, Lara, Gálvez. Manuel Guerrero, Srio.[14]

Inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz

Boletín Oficial de la Junta de Andalucía 25/04/2016
Consejería de Cultura
Orden de 12 de abril de 2016, por la que se resuelve inscribir, como bienes de catalogación general, de manera colectiva, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, tres pósitos y seis tercias de la provincia de Córdoba. [...]
Dispongo
Primero. Inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como bienes de catalogación general, de manera colectiva, tres pósitos y seis tercias de la provincia de Córdoba, cuya localización y descripción figuran en el Anexo a la presente disposición.
Segundo. Instar el asiento de estos bienes inmuebles en el Registro Autonómico de Instrumentos de Planeamiento, de Convenios Urbanísticos y de los Bienes y Espacios Catalogados y en el Registro de la Propiedad.
Tercero. Ordenar que la presente Orden se publique en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.
ROSA AGUILAR RIVERO - Consejera de Cultura

[...]

III. Denominación y descripción de los bienes.
1. Denominación del bien: Pósito de Fuente Palmera.
Municipio: Fuente Palmera (Córdoba).
Parcelas afectadas:
- Manzana 45415, Parcela 07. El inmueble se sitúa en C/ Real, núm. 10.
Justificación.
Este edificio conserva la estructura original, con los elementos decorativos primigenios. Destaca la fachada, por su ornamentación y su ubicación estratégica, al frente de la plaza mayor, junto a la iglesia parroquial y el Ayuntamiento, respondiendo a una planificación acorde a su origen fundacional en tiempos de Carlos III. Hay que destacar su buen estado de conservación, como consecuencia de la realización de actuaciones respetuosas con el inmueble original. El pósito destaca por su portada barroca, una de las más representativas de la arquitectura civil de la provincia. Los datos documentales existentes no precisan la fecha de construcción, puede fecharse entre los años 1767, fecha en la que se conforma la Plaza Real, y 1769, cuando se realiza la iglesia parroquial.
Descripción:
El pósito de Fuente Palmera consta de planta rectangular, dos alturas y sótano. La planta baja dispone una crujía de fachada, que debió albergar originariamente las dependencias administrativas. El vestíbulo se cubre con bóveda de arista, y a continuación de esta primera crujía contigua a la fachada hay tres naves de igual altura y disposición perpendicular a la misma utilizando cubiertas con bóvedas de cañón con lunetos y arcos fajones de medio punto, que apean sobre pilastras barrocas con elaboradas basas, que presentan molduras de un cuarto de bocel y listeles. Las pilastras se adosan a los muros, estando muy próximas a la separación entre la primera crujía y el resto. La fábrica es de ladrillo visible en la fachada y enlucido y encalado en el interior. Bajo esta planta existe un sótano impracticable, sin acceso desde el interior del edificio, lo que corrobora su concepción como cámara de aislamiento para el almacenamiento de grano. De esta forma se trata de unas cámaras dispuestas perpendicularmente a la fachada, con bóveda de cañón con arquillos fajones para refuerzo de la estructura, y al exterior cuenta con dos pequeños ventanucos en fachada.
La fachada es simétrica, donde la portada y una ventana sobre ella actúan de eje de simetría. En la planta baja se abren a los lados de la portada dos vanos de iluminación y ventilación, en eje con los pequeños ventanucos que dan al sótano. Se trata de ventanas abocinadas de forma rectangular, apaisada, con dintel curvo y ladrillo en disposición adovelada. La central presenta pequeños lóbulos decorativos en sintonía con el frontón de la portada, que es adintelada, aunque alterna formas curvas con un pequeño conopio central, y en el que se sitúa el escudo de los Borbones, ya que el pósito se erigió bajo el reinado de Carlos III. Sobre éste, se encuentra el entablamento, rematado con frontón curvo y partido que alberga una decoración de placas y urnas gallonadas. Sobre el que se sitúa un antepecho con decoración de placas en forma de triángulos con decoración vegetal, pilastras y jarrones de cerámica.
El patio se sitúa detrás del pósito, que conserva la escalera original, y al que se accede a través de una puerta, en el muro trasero, en eje con la portada principal La escalera se sitúa a la derecha de dicha puerta cubierta con techumbre original de rollizos, y da paso a la planta superior, que tiene la misma extensión que la baja, aunque es más diáfana. Tiene la solería original de ladrillo y se cubre por una techumbre de parhilera, con tablazón de fondo y tirantes de madera. Detrás del patio hay una segunda vivienda, que fue adquirida durante la segunda mitad del siglo XIX.

Referencia

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  1. Historiador Adolfo HAMER
  2. Pósitos, cillas y tercias en Andalucía. Catálogo de antiguas edificaciones para almacenamiento de granos. ISBN: 84-87001-76-9
  3. Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Mª de los Ángeles Jordano Barbudo, Inventario de Pósitos y Tercias de la provincia de Córdoba para el Expediente de inscripción Genérica Colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Ficha nº23. Pósito de Fuente Palmera, 2008.
  4. Adolfo HAMER, “Los comandantes civiles. Antonio José Cerón de Vargas (1768-1785)”, El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Octubre de 2013, p. 9.
  5. La colonización de Carlos III en Andalucía. Fuente Palmera, 1768-1835. Mª Isabel García Cano.1982
  6. Adolfo HAMER, "Los comandantes civiles. Juan de Urbina (1786-1794)", El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Abril de 2011, p. 8. D.L.: 65-2010.
  7. Adolfo HAMER, “Los comandantes civiles. Antonio José Cerón de Vargas (1768-1785)”, El Colonial. Periódico Mensual Independiente, Octubre de 2013, p. 9.
  8. La colonización de Carlos III en Andalucía. Fuente Palmera, 1768-1835. Mª Isabel García Cano.1982
  9. Texto adaptado de Rivas Carmona J. 1982
  10. Manuel de Souza Mascareñas, un polémico subdelegado de las Nuevas Poblaciones de Andalucía. D. Francisco Tubío Adame, cronista de Fuente Palmera
  11. Periódico El Colonial. Julio-Agosto 2011. Remitido por José Carrasco. Archivero municipal.
  12. LA ÉPOCA. Periódico del Partido Liberal. 10/09/1853. Biblioteca Nacional de España
  13. FOMENTO. REVISTA DE AGRICULTURA, INDUSTRIA, COMERCIO Y OBRAS PÚBLICAS. 15/09/1853. Biblioteca Nacional de España
  14. Publicado en El Colonial, periódico independiente Febrero 2017, por José Carrasco Ostos, del Archivo Histórico de Fuente Palmera HC-1, 4, año 1937.

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