Hospital de San Jacinto

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Hospital de San Jacinto y
Localización Plaza de Capuchinos (del Cristo de los Faroles) mapa
Cronología Siglo XVIII
Promotor/impulsor Obispo Marcelino Siuri
Catalogación Bien de Interés Cultural
Uso Residencia de ancianos
Destacado La fundación de la institución hospitalaria se realiza a finales del siglo XVI


Antiguo hospital situado en la plaza de Capuchinos, construido en el siglo XVIII sobre parte de lo que fue la casa solariega del marque de Almunia.

Su fachada es sobria y opaca, fundamentalmente en la parte baja, que es ciega. Destaca por sus dos portadas gemelas. A su derecha, encontramos una tercera portada en piedra entrada del actual asilo.

Parte del hospital era la iglesia de los Dolores, que se constituyó como tal en el año 1728. Ambos, iglesia y hospital, se construyeron bajo el auspicio del Obispo Marcelino Siuri. En el año 1816 se traslada la casa de Expósitos que mantenía al Hospital de San Sebastián junto a la Mezquita Catedral

Actualmente, el hospital es la residencia Nuestra Señora de los Dolores, para ancianos, de titularidad privada y con 55 plazas.


Descripción histórica del hospital

De Paseos por Córdoba, Teodomiro Ramírez de Arellano, disponible en internet

Vista de la plaza. A la derecha, el hospital. La primera fachada la que daba acceso al hospital; la segunda, a la iglesia.
RUA DOS ANJOS PRETOS flickr.com

Entramos en la plazuela de Capuchinos, que más bien debe llamarse calle, por su longitud en desproporción con la latitud. El edificio más notable de este sitio es el hospital de San Jacinto, para pobres incurables, que se asisten en número de unos treinta, con el escaso producto de algunos bienes que tenía este establecimiento, y principalmente con las limosnas que diariamente se recogen por una comunidad de hermanos dedicados a la póstula y a la asistencia de los impedidos.

Otra hay de hermanas, dedicadas a las faenas propias de su sexo, siendo ambas reformadas por el beato Francisco de Posadas, quien les redactó las reglas por que se gobiernan, muy parecidas a las de Jesús Nazareno, un tanto menos rígidas.

Cerca de la calle de la Pierna, esquina a la de los Saravias, había un pequeño hospital, del que cuidaba la hermandad de San Juan y San Simón y San Judas, instituida en la cercana parroquia, si bien el número de enfermos, cuando los tenía, era insignificante.

En 1596 inició el pensamiento de formar la congregación de los hermanos uno llamado Pedro del Castillo, que, viendo la multitud de pobres impedidos que arrastraban una vida miserable, muriendo abandonados en las calles, donde con gran trabajo imploraban la caridad pública, o en algún oscuro y miserable rincón, agobiados por el hambre, emprendió la piadosa y benéfica empresa de fundar este hospital, que desde luego dedicó a San Jacinto.

Mas necesitando un poderoso apoyo en su empresa acudió al licenciado Tomás de Baeza Polanco, provisor por el obispo don Pedro Portocarrero, quien consiguió que este último hiciese a la hermandad de San Juan y San Simón y San Judas cederle su edificio, donde el hermano Pedro se reunió con otros y formaron sus reglas en 1602, recogiendo hasta dieciséis pobres y teniendo también a su cargo los niños expósitos, que en 1642 fueron trasladados a Consolación, donde ya estuvieron anteriormente; de aquí la costumbre de conocerlos por los hijos de San Jacinto.

Así permaneció este utilísimo y piadoso establecimiento, hasta que el beato Francisco de Posadas principió a trabajar para que le dieran mayor impulso, como bien pronto lo realizó.

En 22 de noviembre de 1710 se le compraron al marqués de Almunia don Juan Antonio de Palafox unas casas principales que tenía en este sitio, en la cantidad de 7.000 ducados, vendiéndose para reunirlos el primer hospital y unas casas que tenía en la Morería.

Fachada de la iglesia de los Dolores, que perteneció a este hospital

Hecha la adquisición, el obispo don Marcelino Siuri labró la iglesia y enfermería actual, gastando en ellas más de 20.000 ducados, según afirman cuantos han escrito de este piadoso prelado. Él lo acogió también bajo su patronato y el de sus sucesores, quienes le han seguido prestando el más decidido y laudable apoyo, hasta ponerlo en el brillante estado en que lo vemos, a lo que han contribuido poderosamente los capellanes o directores que lo han ido teniendo a su cuidado, secundando con incansable celo las disposiciones de sus superiores.

Cuando la expulsión de los jesuitas, de que pronto nos ocuparemos, se encontraba en aquel colegio el padre Francisco Ruano, insigne escritor cordobés, el que por su ancianidad no fue deportado, y sí traído a este benéfico establecimiento, donde acabó su vida; de sus obras haremos mención oportunamente.
En la enfermería, que tiene la puerta frente a la de la iglesia para que los enfermos presencien el culto que en ella se da, hay una capillita con una vistosa imagen, de vestir, de los Dolores, y por las paredes, así como en las de otros sitios del edificio, muchas pinturas, algunas de bastante mérito, habiendo desaparecido hace ya muchos años otras muy buenas que ocupaban unos recuadros aún existentes en uno de los claustros del piso principal.


Localización

El antiguo hospital de San Jacinto se sitúa en un lateral de la plaza de Capuchinos, también conocida como plaza del Cristo de los Faroles:

( A ) Hospital de San Jacinto
( B ) Iglesia de los Dolores
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