Navegabilidad del Guadalquivir

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Desde la fundación de la ciudad hasta la Alta Edad Media, el Guadalquivir tuvo su punto navegable más alto en Córdoba. Se sabe que desde época romana existía un puerto, el conocido como puerto de Córdoba, parte de cuyos restos han sido hallados en la zona del alcázar) empleado para la distribución de mercancías orientales a toda Hispania.Con la conquista cristiana, el puerto fluvial de Córdoba fue perdiendo importancia en favor del de Sevilla conociéndose su uso hasta al menos el año 1408 cuando el rey Enrique III embarcó rumbo a Sevilla.

Aunque el Guadalquivir seguía siendo un espacio utilizado de manera constante en la ciudad, no podía emplearse para las grandes rutas de aprovisionamiento y conexión con Sevilla, epicentro del comercio en la España del siglo XVI por el comercio de las Indias.


En la primera mitad del siglo XVI, el humanista cordobés Fernán Pérez de Oliva y con 30 años de edad en 1524 escribe el libro Razonamiento sobre la navegación del río Guadalquivir donde recoge su propuesta para hacer navegable el río Guadalquivir hasta Córdoba. Sin embargo Felipe II aunque no puso dificultad alguna acordó su ejecución cuando concluyeran otros actuaciones. A principios del siglo XVII el jurado de Sevilla requirió á Córdoba con la provisión del rey D. Pedro de 1360, que ordenaba un ancho de 28 pies y de profundidad de 6 pies la realización de trabajos, volviéndose a insistir en 1628. Se llegaron a enviar peritos a Córdoba que hicieron algo de trabajo preliminar pero que no tuvo mayor efecto.

Uno de los últimos intentos por hacer navegable el Guadalquivir hasta Córdoba fué el proyecto ideado por el fundador de la empresa Mengemor en 1904, Carlos Mendoza, mediante un grupo de 11 presas escalonadas, de manera que los embalses creados asegurasen un calado mínimo de 2 metros para permitir la navegación. Fruto de este proyecto son varias presas del río como la de Posadas o la de Palma del Río[1]

Pascual Madoz describió así la historia de la navegabilidad del río en su Diccionario geográfico[2]:


Este famoso r[ío]. principió a ser navegable desde os tiempos mas remotos. Hasta Sevilla llegaban en tiempo de Estrabon naves grandes; desde Sevilla á Ilipa subian basrcos mas pequeños, y desde Ilipa á Córdoba esquifes formados de piezas: en épocas mas remotas surcaban este r. canoas hechas de troncos de árboles cóncayos á manera de artesas, que fueron sin duda el primer ensayo de la navegacion. No pudiendo referirse esto á la época de los cartagineses y fenicios, naciones que tanto adelantaron en la náutica, es necesario remontarse á los siglos anteriores á la venida de estas genes á España, cuando aun los españoles sencillos , dichosos é independientes, no habían sido turbado en la posesion pacifica de la hermosa y fecunda tierra que habitaban por la ambicion de los estrangeros.

Los romanos continuaron la navegacion de este r. haciendo por él un grande comercio con Italia. No la abandonaron los godos aun cuando decayese mucho, no sin el menoscabo que es consiguiente en la prosperidad del pais, y duró por lo menos hasta el reinado de D. Enrique III, que se embarcó en Córdoba para Sevilla en 1402. En tiendo del rey D. Pedro hacian ambas ciudades mucho comercio por el r.; y asi es que, habiendo cerrado el paso á los barcos algunos dueños de los molinos que hay entre Córdoba y Sevilla con las azudes que habian construido, los barqueros de esta ultima ciudad se quejaron á aquel monarca en 1360, quien mandó se dejase espedito el paso á los buques, comisionando al alcalde mayor de Córdoba para que fijase el espacio que las bocas que se abriesen debían tener. Este dió por regla la anchura del arco de la catedral llamado de las bendiciones (28 pies) y determinó que la profundidad fuese de 6 pies. Habilitose la navegacion; pero hubo de cesar por temor de los robos que en sus incursiones hacían los moros de Granada, motivo que faltó con la conquista de esta ciudad; mano no por eso se trató de restablecerla. En 1528 volvió á pensarse con grande empeño en la navegación del Guadalquivir hasta Córdoba, y sobre las ventajas de llevar á efecto esta empresa para promover la prosperidad de la Andalucia, leyó públicamente al ayunt. de aquella c. un elocuente y erudito discurso, que trae en sus obras, e. célebre cordobés Hernan Pérez de Oliva.

Consultado después el proyecto con Felipe II, no se puso dificultad alguna, y aun se acordó su ejecución para cuando se concluyesen otros mas urgentes de que se trataba entonces. A principios del siglo XVII el jurado de Sevilla requirió á Córdoba con la provisión del rey D. Pedro para volver al uso antiguo de las barcas con que abastecia las fronteras de Andalucia; y en 1628 se promovió esta idea siendo ministro el conde-duque de Olivares, el cual envió peritos á Córdoba, que tanteando las dificultades y venciendo con el arte muchas de ellas, dieron principio á la navegación, si bien estos ensayos no tuvieron consecuencia alguna.

En el reinado de Carlos IV convirtió el Gobierno su atención á tan importante objeto, tratando de la navegación de este r. por su cauce, y se construyeron barcas que desde la provincia de Jaen con una de las pinadas de la sierra de Segura, descendieron hasta córdoba; mas el proyecto tuvo esta vez el mismo mal suceso que las anteriores. Los franceses durante el tiempo que ocuparon esta prov[incia], restablecieron en breve el comercio interior por las aguas del Guadalquivir, bien que respetando las azudes, y sin construir obras adecuadas para atraversarlas. Fabricaron unas barcas tan planas que admitiendo proporcionada carga, solo calaban 18 pulgadas, y condujeron á Sevilla trigo y otros efectos en varias ocasiones. Las barcas que en 1811 sostenían el bloqueo de Cadiz en el Trocadero se habían construído en Córdoba y habían bajado por el r.; pero idos los franceses cesó la navegación, desaprovechándose la tentativa y el ejemplo que habían dado los estrangeros. En 1813 la regencia del reino nombró un comisionado que se ocupase de este proyecto, con cuyo fin levantó planos y presentó presupuestos , pero quedó todo paralizado á la llegada de Fernando VII. El Gobierno volvió por ultimo á ocuparse de este negocio en 1810; mas consideradas mejor las cosas, se resolvió formar un canal lateral como empresa mas útil y realizable, cuya ejecución fué aprobada en 11 de marzo de 1819. Según el proyecto, debe tener de log. 24 1/2 leg.: su anchura en la superficie 41 pies, y 30 en la solera con 8 de profundidad; estando su costo regulado en 72.603,761 rs. finalmente, desde Córdoba y aun mas arriba corre el Guadalquivir con tan corto desnivel, que apenas se percibe su carrera, y siguiendo su curso por medio de llanuras ofrecen sus deliciosas márgenes corrientes muy cómodas para la sirga.

Notas

  1. Idea general del proyecto de canalización y fuerzas del Guadalquivir. Revista de Obras Públicas. 1 de noviembre de 1926. Disponible en Internet
  2. MADOZ, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850). Madrid : [s.n.], 1846-1850 (Establecimiento tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti). p. 602 tomo V o VI (586 de la edición digitalizada). [1]

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