Padre Manuel

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Padre Manuel
Padre Manuel


Manuel Fuentes Porrero llamado popularmente padre Manuel, nace el 4 de marzo de 1928 en el Toboso (Toledo), sacerdote de la Orden Trinitaria. Fue ordenado en el año 1952, incorporándose en el año 1953 al Convento de los Padres de Gracia que los P. Trinitarios de la Provincia de España-Sur, tienen en la antigua Puerta de Plasencia de Córdoba, llamada hasta los años cuarenta siglo XX Plaza de los Padres de Gracia, pasando después a Plaza Corazón de María y desde hace pocos años Plaza del Cristo de Gracia y la también denominada por el pueblo plaza o jardín del “Alpargate”.

Al crear el Obispado de Córdoba a principios de los años setenta nuevas parroquias con motivo de la expansión de Córdoba, se le adjudica una nueva a los P. Trinitarios, siendo nombrada como parroquia Iglesia de Nuestra Señora de Gracia; recayendo el nombramiento de rector al padre Manuel que será su titular durante catorce años. En años posteriores lo trasladaron a Antequera, con lo cual hubo protestas de los vecinos y parroquianos, para volver de nuevo -ya muy enfermo- a Córdoba donde pasará los últimos años de su vida.

Con motivo de las protestas ante indicadas, el padre Manuel fue ante todo un fraile que cumplió con el voto de obediencia, no creando ningún problema a sus superiores, es más, él siempre dijo: -"Me debo en obediencia a mis superiores". Y cuando paró la marejada del traslado comentaba: -"Ahora queda la corriente serena de los grandes valores de esa familia que formamos todos: profesores, padres y alumnos...."

El padre Manuel fue muy querido en Córdoba especialmente en su barrio, pues se ganó con toda justicia el ser un hombre popular en el orden cívico, por su trabajo diario hacia los más pobres y por su gran labor social. Igualmente fue reconocido por el pueblo cristiano como una persona de santa, pues en su vida practicó las virtudes evangélicas como ser bueno, bondadoso, lleno de humanidad, el ser paciente incluso con sus propios hermanos de orden y siempre presto a dar servicio a los feligreses y vecinos del barrio, pero si hay algo que le caracterizó como seguidor de Jesús de Nazaret fue su especial dedicación y entrega a los más pobres y necesitados....

Entre las realizaciones y bienes visibles que efectuó, está, el ser fundador del Colegio Santísima Trinidad para acoger alumnos de familias humildes. Fue ubicado dicho colegio en los terrenos que el convento trinitario poseía. Promovió el comedor y reparto de ropas para transeúntes y estar en atención continua hacia los pobres que llegaban a la portería del convento.

Muere el 16 de marzo de 2004 siendo depositados sus restos mortales en el Cementerio de Nuestra Señora de la Fuensanta, en espera, de ser trasladados definitivamente a la cripta que los P. Trinitarios tienen en la Iglesia de Santa María de Gracia.


Reconocimientos

Tuvo muchísimos reconocimientos en vida, entre ellos los siguientes:



  • El 6 de marzo del año 2002 se le ofreció un acto emotivo en el cual fue homenajeado por cientos de feligreses de la parroquia al cumplir sus cincuenta años de sacerdotales.


  • La Santa Sede le concedió la medalla “Pro Ecclesia et Pontifice”. Esta condecoración la tienen pocas personas, con la cual La Sede de Pedro honra a aquellas personas que se han distinguido de una forma particular a la Iglesia y de una forma especial por su abnegación y servicio a los pobres y enfermos. Recogió dicha distinción Pascual Villegas - ministro de la Comunidad Trinitaria de Córdoba- en un solemne acto de homenaje celebrado en la Catedral cordobesa. El delicado estado de salud del padre Manuel no le permitió estar presente en tan entrañable acto.



Testimonios

Se recogen testimonios escritos por personas particulares que en su día publicó la prensa local.


  • El padre Manuel era un hombre bajito, rechonchote, con cara de buena persona, siempre embutido en su hábito trinitario, con su cruz roja y azul sobre el pecho y cuando llegaban los fríos, con su capa negra. Hombre paciente donde los hubiera, nunca le vi enfadado y mira que algunos, entre ellos sus propios hermanos, le solían fastidiar; siempre estaba presto para cualquier servicio, ya fuese ayudar a un menesteroso, como acudir a los servicios eclesiásticos y sacramentales.... Fui entablando amistad con el padre Manuel y así poco a poco, mantuve una relación admirable con aquel hombre lleno de humanidad.


  • Todos le recordamos como un santo viviente en su trabajo diario a favor de los más pobres. Cuando muere una persona honesta y buena, entregada a hacer el bien sin recibir nada a cambio y ese trabajo es reconocido por personas de todos los ámbitos sociales y sobre todo por los más pobres y desfavorecidos, sucede que realmente se está hablando de la santidad en vida de una persona y esa persona es sin duda el padre Manuel Fuentes Porrero.


  • El Padre Manuel Fuentes fue un santo viviente y a partir del 16 de marzo del 2004 sigue viviendo en el cielo. Por siempre vivirá en el corazón de su familia, de su Orden Trinitaria, de su Colegio, de sus amigos y de todos los feligreses de la parroquia Santa María de Gracia; por haber inculcado y vivido durante su vida trinitaria: tolerancia, humildad, honestidad, amor respeto, etc...

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