Añora

De Cordobapedia
Saltar a: navegación, buscar
[[Imagen: |110px]] [[Imagen: |110px]]
Bandera de Añora Escudo de Añora
Término municipal
Municipio de Añora
Código postal 14450
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

38°24' N
4º53' 0
Superficie 111 km²
Altitud 624 m
Población (2005) 1.531 hab.
Gentilicio Noriego/a
Ríos
Alcalde Bartolomé Madrid Olmo (PP)
Comarca Valle de los Pedroches
Partido Judicial Pozoblanco
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
Cohortes plantilla h.png Cohortes plantilla m.png
Fuente INE, censo 2001.

Geografía

- Ubicación: Está situada en pleno corazón de Los Pedroches, a cinco kilómetros de Pozoblanco y tres de Dos Torres.

- Vías de acceso: Por carretera desde Córdoba está a ochenta y tres kilómetros.

- Clima: Esta localidad presenta duros inviernos y cálidos veranos.

- Flora y fauna: Predominan las dehesas de encinas. También podemos encontrar grandes zonas de monte donde dominan la jara y la retama.

Población

- Centros educativos: Ver categoría Centros de educación de Añora

- Medios de comunicación

- Datos poblacionales

Economía

Historia

Añora se fundó como una aldea dependiente de Torremilano (hoy Dos Torres) a finales del siglo XIV. Obtuvo su título de villa independiente en 1553 y desde entonces formó parte de las Siete Villas de los Pedroches, junto con Pedroche, Torremilano, Torrecampo, Pozoblanco, Alcaracejos y Villanueva de Córdoba. Desde 1660 hasta 1747 estas villas formaron el Marquesado del Carpio. Hasta comienzos del siglo XX no se delimitaron sus respectivos términos municipales.

- Heráldica: el escudo de Añora está compuesto por una noria cuyo centro ilumina un gran sol que hay al fondo del mismo. Este escudo se puede contemplar en el Ayuntamiento.

- Lugareños ilustres


Cultura

- Tradiciones:

- Gastronomía: son típicos en la gastronomía de Añora sus turrones y hojuelas, que se suelen cocinar en las fiestas del pueblo.

- Productos Típicos:

  • Patatas y tomates de la huerta

Turismo

Monumentos y lugares de interés

Como edificios civiles destacan el Ayuntamiento y la Casa de la Cultura. Dentro de su arquitectura popular, lo más relevante son sus típicas fachadas de tiras, formadas por sillares de granito con el rejuntado blanqueado con cal.

- Hostelería:

Fiestas locales

  • Día de los Hornazos: el Lunes de Pascua, se celebra una comida campestre en el paraje de San Martín, en Los Jarales.
  • Fiesta de la Cruz: Declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía, se celebra el primer fin de semana de Mayo.
  • Feria de Agosto: se celebra del 23 al 27 de agosto
  • San Martín: Patrón de la localidad, se celebra el 11 de noviembre.
  • Los Candelorios: fiesta que hacen los noriegos/as juntando madera durante varios meses, y el 2 de febrero se le prende fuego. El Ayuntamiento, para no perder la tradición, subvenciona una pequeña cantidad del gasto para que los vecinos puedan celebrarlo.
  • Día de San Martín: patrón de Añora, esta fiesta se hace tirando papelitos, (que los más pequeños recortan durante meses), y los más mayores hacen gachas.

Direcciones de Internet

Fuentes bibliográficas

  • Merino Madrid, Antonio: Historia de Añora, Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1993.

Galería

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


Añora en Rincones de Córdoba con encanto[1]

Los espacios con encanto que brinda Añora se concentran en la plaza de la Iglesia, el corazón del pueblo, y en torno a la ermita de la patrona, la Virgen de la Peña, ya en las afueras.

La plaza de la Iglesia es un agradable espacio al que da nombre la parroquia de San Sebastián, cuidado templo de la segunda mitad del siglo XVI que se alza en uno de sus flancos, haciendo esquina con las calles Iglesia y Cantarranas. Sobre su fachada de los pies se alza la torre, que se viene fechando en 1770, con un primer cuerpo de graníticos sillares, en el que se abre la portada principal, y un campanario de rojo ladrillo, cuya restauración motivó, hace unos años, la recuperación temporal del tejar de Abajo. En el costado de la epístola, entre sillares graníticos, se abre un arco apuntado. El interior del templo se organiza en tres naves, separadas por blancas arquerías levemente apuntadas, sustentadas por toscas columnas de granito, naturalmente, que le proporcionan robusta solidez.

En la diagonal opuesta se alza la casa consistorial, que también emplea en la fachada el lenguaje del granito, cómo no. Pero lo que más llama la atención del edificio, recientemente rehabilitado, es el centenario reloj que lo corona y el campanario de hierro, que parece una extraña peineta sobre el tejado.

En el centro de la plaza surge un circular jardincillo, sombreado por dos palmeras, en el que se ha instalado una moderna noria con su mecanismo dispuesto para funcionar en las solemnidades. Y es que los noriegos no quieren olvidar el origen de la villa, que surgió a principios del siglo XV en torno a la noria de un tal Crespo, de la que deriva el nombre del pueblo.

El viajero irá ahora al encuentro de la ermita de la Virgen de la Peña, situada a las afueras. Lo mejor será tomar la calle Concepción, que proporciona la ocasión de admirar, de paso, la plaza de las Velardas y la ermita de San Pedro –la más antigua del pueblo, pues se fecha a comienzos del siglo XVI–, ante la que se alza la cruz del mismo nombre, una de las siete repartidas por el casco urbano, que responden a los nombres de sus emplazamientos: las dos de Amargura, Arriba, Virgen, San Martín, Cantarranas y ésta de San Pedro. (Si al viajero no le embarga la prisa puede dedicarse a buscarlas y descubrirlas por su cuenta, lo que también le permitirá apreciar, de paso, numerosos ejemplos de arquitectura popular bien conservada).

Enseguida, la calle de la Virgen indica en su topónimo el camino de la ermita de la patrona, la Virgen de la Peña, reedificada en el siglo XVIII, de abovedada nave única y cúpula con linterna en la cabecera. La tosca portada de medio punto se inscribe en la fachada de granito, coronada por una blanca espadaña.

Pero el encanto de este espacio no reside sólo en la ermita, sino en cuanto la rodea. Lo que más contribuye a hermosearla es, sin duda, la amplitud de su explanada, que permite apreciarla despejada y hermosa en la meseta del suave altozano. Un perímetro de poyos acota el recinto, en el que se alinean las acacias de troncos blanqueados y podadas copas, que dan escueta sombra a los bancos de piedra. La ermita de la patrona marcó sin duda la elección del emplazamiento ferial, que se extiende enfrente, no lejos de la cruz de San Martín.

Al final de la calle de la Virgen, frente a la ermita, no pasará desapercibida para el viajero la sucesión de casas –catorce pueden contarse– con sus fachadas de granito gris y los intersticios de los sillares cuidadosamente pintados de blanco, que aquí llaman tiras. Los rojizos tejados muestran alargadas chimeneas sin pintar, que revelan la importancia de las antiguas cocinas, tanto para calentar la casa como para ahumar los embutidos. Estas casas constituyen, probablemente, el mejor conjunto de arquitectura popular que puede verse en la comarca, modelo que van recuperando otras muchas casas del pueblo e incluso la propia ermita de la patrona, que para armonizar con el entorno liberó su fachada de cal, a principios de los noventa, para mostrar también el granito y las tiras.

Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

Principales editores del artículo

Hay 11 otros contribuyentes a esta página.

Valora este artículo

3.8/5 (9 votos)