Taberna Sociedad Plateros III

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Emblema de la Sociedad Plateros
Sociedad de Plateros III


Este tercer artículo sobre la Sociedad Plateros es un resumen histórico de esta Sociedad desde sus origenes, que recoge Manuel Carreño en tres episódios.

Recuerdos de la taberna [1]

En 1933 aparecen algunos enfrentamientos de palabra entre patronos y obreros. El presidente, Antonio Jiménez, corta la discusión sino plateros. En el verano de 1936, no queda reflejado nada que se refiera a la guerra Civil, ni comienzo ni final. La Sociedad sigue su tares de socorros y administración de sus establecimientos. A las juntas autorizadas, figura la asistencia de un delegado gubernativo y se limitan a los trámites de altas y de bajas de socios, asistencias médicas y económicas de acuerdo con el reglamento.
En noviembre de 1948 aprueban la compra de la casa de Séneca , que hasta entonces tenían en arriendo. Hay un pago de 134.428 pesetas a la Hacienda Pública en concepto de impuestos sobre los beneficios extraordinarios de guerra correspondiente a lo años 1937 a 1939. En acta de abril de 1949 leemos una cosa curiosa: el Sindicato de Hostelería comunica que la Sociedad tiene a su disposición los ingredientes para la composición de los vinos. La Sociedad contesta que ella no arregla vinos artificiales. La compra de vino en este año resultó a 52,50 pesetas/arroba.
En el año 1950 hacen reformas importantes en las tabernas de Séneca y San Francisco. El Museo Arqueológico se traslada a la Casa de los Páez; en las obras de reforma y embellecimiento se abre una puerta barroca a la calle Marqués de Villar. La Sociedad, para dar vistosidad y algo de amplitud a esta portada, pues aquello era una calleja estrecha, dona al Ayuntamiento unos metros de su propiedad de la casa de la Plaza de Séneca para que forme una pequeña placita, que hoy vemos entrando por Ambrosio de Morales. Precisamente estos metros de terreno eran de la habitación que tenían la peña Los Legítimos de tantos recuerdos intelectuales y curiosos. La peña de Julio Romero, de Ramón del Valle-Inclán, Azorín, Ortega, Baroja y otros muchos privilegiados de las artes y las letras, dejaron sus paredes llenas de autógrafos y dibujos. Todo desapareció bajo la piqueta.
Otra peña, Los Romeros de la Paz, se asienta en la casa de María Auxiliadora, donde aún continúa y con la Sociedad mantienen una cordial relación, con asistencia mutua a los actos sociales.
Así sucesivamente, y dadas las buenas estructuras de estas tabernas, hacen lo mismo distintas peñas y asociaciones excursionistas de Córdoba: La Liamalla, Córdoba Moto-Club, Los Bolillos, Córdoba de Palomos Deportivos, Los Bohemios, Peña Zurito, Sociedad de Canaricultores, Club Zoco, Peña Flamenca de Córdoba y un sinfín de reuniones más o menos periódicas.
En los años sesenta pone en venta en sus tabernas las especialidades Platino y Oro Viejo, fino el primero, amontillado el segundo, producto ambos de la crianza de sus botas. En septiembre de 1965 abren la taberna de Sector Sur (Avenida de Granada). En el 67 alquilan la taberna de Mayor de Santa Marina y es abierta por la Sociedad, hasta julio del 74, en que la propiedad tiene que derruir la casa para nueva construcción.
1868-1988, 120 años, sin interrupción a través de distintas épocas, superando siempre con honestidad las grandes transformaciones: siempre fue designado un platero para la presidencia de esta entidad haciendo buen uso del patrimonio recibido y aumentándolo..
Y esta es la pequeña gran historia de la Sociedad de Orífices y Plateros de Córdoba extraída de las actas que se conservan.

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Referencias

  1. "Memorias Tabernarias". Manuel Carreño Fuentes en Diario de Córdoba. 25 de septiembre de 1988

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