Aquellos cines al aire libre

De Cordobapedia
Saltar a: navegación, buscar

Aquellos cines al aire libre

Recuerdos Cordobeses [1]

Hace medio siglo,pasada nuestra cordobesa Feria de Mayo, era ya una costumbre inaugurar los llamados Cines de Verano, éstos solía ocurrir en la primera quincena del mes de Junio, cuando las compañías de teatro y Varieté, hacían los equipajes para actuar en otros lugares, y nuestros teatros y cines de invierno cerraban sus puertas, para volverlas abrir en Feria de septiembre que daba comienzo la temporada otoñal.
En el verano del 36, había varios cines, pero el que gozaba de una gran concurrencia era el que se daba en la Plaza de Toros de Los Tejares, que se denominaba Cine Ideal Cinema y que por sus económicos precios, dado su gran aforo, estaban al alcance de cualquier bolsillo; tendidos, palcos. etc. Diez céntimos, y sillas en el redondel cincuenta céntimos, se proyectaban películas mudas, sonoras, con letreros, y hablada en español. Unos dinámicos acomodadores les llevaban al espectador las sillas al lugar deseado a cambio de una propina de cinco o diez céntimos, algunos, eran verdaderos malabaristas en el transporte de sillas, llevando de una sola vez ocho o más, al terminar la jornada, estos hombres tenían los bolsillos llenos de calderilla y los brazos que les llegaban a los tobillos, los sábados no se daba cine por qué había corridas nocturnas, y algún que otro espectáculo de Lucha Americana, Circo o Flamenco. Al atardecer, la gente hacía grandes colas en las taquillas, para sacar las entradas predominando, mujeres y chiquillos.
Las películas que se proyectaban en aquella época, y las más taquilleras, eran, las de Charlot, Carlos Gardel, Imperio Argentina,Miguel Ligero, Antoñita Colomer, “Angelillo”,Maurice Chevalier, etc... y los títulos; “Tiempos modernos”, "Luces de Buenos Aires", “Morena clara”, “El negro que tenía el alma blanca”, "El desfile del amor", etc.., todas protagonizadas por cantantes en aquella época, en moda, se daba el caso curiosísimo de que cuando interpretaban una canción los espectadores al final rompían con una fuerte ovación como si de en directo se tratara, viéndose el operador cinematográfico obligado a dar marchar atrás para volver a repetirla, otro detalle; cuando la escena requería un beso de amor, al público parecía que no le gustaba y pateaban con estentóreos silbidos.
La pantalla estaba instalada en la parte del toril, partiendo desde la barrera, se proyectaba desde la puerta grande, a través de unos ventanillos que se abrieron en los escalones del tendido, el ambiente era agradable, tenía un olor especial, a tierra regada y a jazmines, ramitos que solían llevar las mujeres en el pecho o cabeza, durante la película, se vendían salaillos, avellanas, garbanzos tostaos, pipas y gaseosas de bolilla no faltando el agua fresca en botijos... todos estos productos se podían adquirir por unas cuantas monedas de cobre, se solía vender por perrillas y perrasgordas.
La plaza se llenaba casi a diario y los domingos el lleno era total, incluyendo el ruedo, para las personas mayores de aquellos tiempos, el ir al cine, era el, "Vamos a ver los Cuadros", nombre que el pueblo sencillo de dio a la proyección de las primeras películas mudas cuyo argumento, iba explicando un empleado con una bocina de hoja de lata.
Muy cerca de la Plaza de Toros, en el Paseo del Gran Capitán, estaba el Teatro Duque de Rivas -antes Teatro Circo- que en verano disponía de un bonito patio rectangular ajardinado con pantalla y escenario, donde se daba cine, teatro, zarzuela y arte flamenco, sobre todo, la noche de Santiago, este local, se denominaba Parque Recreativo por que era un verdadero jardín. Antonio Cabrera su empresario, tenía un delicado gusto que lo demostraba en 1a cantidad de arriates, maceta y flores que había en sus locales de espectáculos.
Para la noche del día 18 de Julio de 1936 -este año se cumplen cincuenta- estaba todo preparado para proyectar en el Parque Recreativo a las nueve la película Española “Los Claveles” basada e la zarzuela del mismo nombre, y en la Plaza de Toros estaba anunciada para las once, una novillada económica para los diestros cordobeses "El negro del Hotel Regina”, “Recarcao” y “Niño del Club”, ambos espectáculos no se pudieron celebrar, por que horas antes y lo mismo que en otras ciudades españolas, comenzaba lo que desgraciadamente después se llamaría, La Guerra Civil Española, y los Artilleros situados delante de la Plaza de Toros, abrieron fuego lanzando dos cañonazos contra el Gobierno Civil que por lindar con el cine, dieron al traste con las sillas, pantalla, ambigú, etc.
En la calle Alhaken II, muy cerca de la Estación Central de Ferrocarriles, había un cine de verano llamado Cine Alcázar, que durante el día servía de pista de tenis, deporte que practicaban distinguidos jóvenes de la sociedad cordobesa, este local, por tener muy bajas sus tapias, se veía casi bien desde la calle, y a la hora de empezar se congregaba allí mucha gente dispuesta a ver la película completamente gratis, algunos se inventaron unos tableros con unos ganchos, que colgaban en las ventanas de enfrente que eran de la fábrica de cervezas La Mezquita, y lo veían hasta sentados.
Luego estaba la Terraza del Cine Góngora, muy fresca y agradable se subía por ascensores, otro, era el Cine Coliseo San Andrés, de la empresa Cabrera, estilo Andaluz, con pantalla y escenario, en el Estadio América -detrás del cuartel de Artillería también se daba cine y teatro, pasada la guerra ya en los años 1940 Córdoba llega a tener más de 30 cines de verano, alternando con compañías de Variedades, Murgas y Flamenco, haciendo furor las películas del mejicano Jorge Negrete-. Estos simpáticos locales fueron poco a poco desapareciendo, los solares... y patios se convirtieron en grandes bloques de pisos, y por otro lado, las salas de fiestas, discotecas, la televisión, y el video, casi acabaron con ellos, muy pocos quedan ya.
¡Qué recuerdos más entrañables nos traen a la memoria aquellas películas!
¡Y con qué regusto rememoramos aquellos cines al aire libre...! pero... los tiempos cambian.


Referencias

  1. Escrito por José Rafael Solís Tapia en Córdoba en Mayo, año 1986

Principales editores del artículo

Valora este artículo

  • Actualmente2.63/5

2.6/5 (8 votos)