Calle Encarnación

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Situación
Entre calle Rey Heredia y la confluencia de las calles Cardenal Herrero y Magistral González Francés
Barrio
de la Catedral
Otras denominaciones
Calle de los Abadesno se conoce
Transporte
Parada de bus: no
Parada de taxi: no
Puntos destacados
Convento de la Encarnación
Oratorio del Caballero de Gracia ~

Situación

La Calle de la Encarnación nace en la calle Rey Heredia terminando en la confluencia de las calles Cardenal Herrero y Magistral González Francés. Entre los edificios notables de la calle se encuentra el convento de la Encarnación y el oratorio del Caballero de Gracia. Actualmente también se encuentra el Hotel Los Omeyas. Fue llamada Calle de los Abades

Vista de la calle Encarnación desde la calle Rey HerediaTítulo del enlace


Entre los elementos desaparecidos encontramos un cuadro representando a Jesús Nazareno y un cuadro representando los Desposorios de la Virgen y San José, ambos desaparecidos en el año 1841

Calle Encarnación según Paseos por Córdoba

Desde la calle de José Rey hasta el ángulo formado por las de la Puerta del Perdón y Mesón del Sol baja otra llamada de la Encarnación, por estar en ella el convento del mismo título. Antes se llamó de los Abades, dignidad de algunos eclesiásticos que en ella vivirían. En dos fachadas de esta calle hubo hasta 1841 dos cuadros, uno representando los Desposorios de la Virgen y San José, y el otro a Jesús Nazareno.
En 21 de junio de 1810 murió en una de aquellas casas el ilustrado racionero de la Catedral don José Roncali, tío del general del mismo apellido, quien a fuerza de trabajo y dinero reunió una magnífica colección de pinturas, esculturas, libros y otra multitud de objetos curiosos, los que en su mayor parte vendieron los albaceas a don José López Cepero, cura del Sagrario y después deán de aquella metropolitana iglesia. El distinguido maestro de capilla don Jaime Balius compró en dicha almoneda un hermoso crucifijo de marfil que después adquirió don Salustiano de Trevilla y hoy lo conserva su señora hija doña Josefa en la casa número 10 de la calle de las Cabezas.
En otra casa de esta calle vivió cuando joven el notable y conocido escritor don Julián Sanz del Río con su padre don Fermín.
A la entrada por la Catedral había desde muy antiguo un marmolillo bastante grueso y alto, con una inscripción conmemorativa de los Santos Mártires, que algunos ancianos besaban por devoción.
En los tres años desde 1820 a 1823 uno de los Ayuntamientos constitucionales encargó al regidor don Manuel Díaz del ornato público, demostrando gran actividad e introduciendo muchas mejoras, si bien algunas bastante desacertadas, como el derribo del arco del molino Albolafia y varias de las hermosas torres que circundaban la ciudad. El señor Díaz consideró como un estorbo para los carruajes el ya mencionado marmolillo, que quitó, dejándolo a un lado, mientras se le daba nueva colocación; mas el Cabildo eclesiástico, a quien no agradó la medida, lo volvió a colocar en su sitio; súpolo el regidor y lo volvió a quitar, repitiéndose la misma operación por segunda vez; entonces, sin darse por entendido, buscó una carreta, marchó con ella a la calle de la Encarnación, arrancó el mármol por tercera vez, lo hizo cargar en la carreta y emprendió su marcha hasta el puente; paró allí y en el sitio conocido por el Arco Hondo lo arrojó, diciendo a los que lo acompañaban: "Que lo saquen cuando gusten".
Pasada la época constitucional empezaron a perseguirlo sin descanso, hasta obligarlo a irse a Sevilla, en cuya ciudad murió después de sufrir muchas vejaciones, antes de que triunfasen de nuevo las ideas liberales.
Los dos edificios más notables de esta calle son el convento de la Encarnación y el oratorio del Caballero de Gracia. Éste es una pequeña y bien construida ermita, sin campana, fundada en 1751 por don Francisco de Olid y Vargas. Cuida de ella una cofradía denominada Escuela de Cristo, que no da más culto que el rosario a las oraciones y unas fiestas que dedica a Jesús Crucificado en la iglesia del expresado convento y es la imagen que se venera en el único altar que allí hay. Tiene capellán, al que dan casa como retribución de su cargo.

Enlaces externos

Calle de Encarnación, desde Calle Cardenal González hasta Calle Rey Heredia

Bibliografía

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