Rafael Bejarano Martínez "Pataterillo Chico"

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Rafael Bejarano Martínez, "Pataterillo"

Rafael Bejarano Martínez "Pataterillo Chico"


Nace en Córdoba el 7 de octubre de 1883 en el barrio del Matadero Viejo en la calle de Molinos Alta transversal a la que viviera "Lagartijo". Muere el 26 de octubre de 1964.

Fue un banderillero conocedor de su oficio a carta cabal, pues tenía hechura y derrochaba cualidades toreras. Su padre fue hermano de Torerito y por parte de su madre sobrino del insuperable rehiletero Patatero”, de ahí le viene el nombre de “Pataterito Chico”, también llamado popularmente "El Niño Isabel". No terminó su estirpe torera en él, pues sus hermanos también estuvieron metidos en el mundo del toro como banderilleros: Mariano Bejarano Martínez "Niño de la Merced" o "Moreno de la Merced", el que fuera a torear a Roma en el año 1923 junto a otros toreos codobeses como Diego Hornero Santiago "Chatín", Francisco López Parejo "Parejito" y Fermín Muñoz González "Corchaíto"; Antonio Bejarano, conocido por "El Chiquito Bultos"; Manuel y Francisco Bejarano, ambos apodados "Carriles", pero el que llegó a tener verdadera fama pupular fue José Bejarano Martínez "Pepe Olla".

Quiso ser matador de novillos pues a los diecisiete años intervino en alguna becerrada, pero pronto se decantó en clavar los palos como su tío. Fue cumplidor y aplaudido por el público, actuando a las ordenes de “Corchaíto”, Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" (Padre) por espacio de cinco o seis temporadas. Asimismo actuó con el mejicano, Rodolfo Gaona, Manolo “Bombita”, “Cocherito de Bilbao” y con José Flores González "Camará". Igualmente estuvo en corridas esporádicas con Rafael González Madrid "Machaquito", Rafael Gómez “ El Gallo” y Curro Martín Vázquez y otros más.

Se retira como consecuencia de un padecimiento reumático en 1922 actuando en la plaza de Cabra el 24 de junio a las ordenes de "Camará", alternando con Juan Luis de la Rosa con lidia de ganado de González Nandi. Desde entonces "Pataterillo Chico" vivió apartado de los ruedos y se dedicó en su casa del barrio a regentar un pequeño negocio de comestibles atendiendo con su esposa amablemente a la clientela

"Pataterillo Chico" continuó siendo un torero en la calle, pues gustaba vestir a lo clásico al lucir castizamante sus prendas, como antaño llevaban los toreros. Se le veía por Córdoba con traje negro, camisa blanca con encajes; en invierno con la capa bordada y el sombrero de ala ancha llevado con garbo y elegancia, con un estilo propio difícil de imitar que asombraba a cuantos se cruzaban con él.

Terminó sus días en el barrio que le viera nacer. Tenía la costumbre de ir a la Ermita del Pretorio a rezar, al Cristo, por el alma de su hijo que lo mataron en la Guerra Civil. Iba siempre con su estilo clásico y las mujeres del barrio decían:-Ya viene el pobre Rafael a rezar por su hijo, que en paz descanse.

Comentaba ya en su vejez muchos recuerdos toreros entresacando entre ellos los siguientes:

  • Refiriéndose a los profesionales de su tiempo hacia estos elogio: -como matador de toros “El Guerra”, insuperable, con un toreo muy difícil realizar; de banderillero su tío “Patatero”, clavaba los rehiles de una forma fina, elegante y completa; después le seguía “Cantimplas”; por los picadores Manuel “Zurito” y Catalino, ya que picaban cuando había toros que picar....
  • Tenía clavada en su mente la muerte de Faustino Posadas en la plaza de Sanlúcar de Barrameda, Rafael comentaba al respecto: Yo actuaba aquella tarde a las ordenes de “Corchaíto”, fue algo impresionante la cornada, tanto, que no se me puede borrar de la memoria-.


Testimonios

Olía a torero y causa admiración llenando las calles cordobesas con su aire castizo.
Fue un gran lidiador, un auxiliar eficaz de los espadas a quienes prestó sus servicios. Era un hombre bueno sencillo y cordial, con cuya amistad nos honramos.

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