Ciriaco Cascajo Ruiz

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Ciriaco Cascajo Ruiz
Ciriaco Cascajo.jpg

Militar

Nacimiento: Luque
Fallecimiento: 3 de abril de 1953
Córdoba
Profesion: Militar
Destacado: Coronel, jefe de la sublevación en 1936

Contexto histórico

Décadas: 1930 - 1940

Ciriaco Cascajo Ruiz

Ciriaco Cascajo fue un militar cordobés que lideró la sublevación militar de julio de 1936 y fue su gobernador militar durante toda la Guerra Civil

Nacido en Luque en familia de militares,

Había pasado algún tiempo de servicio en África. Gobernador militar en el año 1934 cuando se produce la revolucion de Octubre de 1934.

Pese a tener fama de simpatizar con la República - o al menos acatarla -, cuando se produce el alzamiento el 18 de julio de 1936 Cascajo, estaba como coronel al mando del Regimiento de Artillería Pesada n.1, situándose al lado de los sublevados.

Sublevación militar. 18 de julio de 1936

Fue la cabeza visible del levantamiento militar en Córdoba junto con Eduardo Quero Goldoni, Salvador Muñoz Pérez, José Cruz Conde y otros. Se mantuvo en su despacho toda la mañana del 18 de julio. Decía a sus colaboradores “Espero Ordenes”, que se produjeron a las 14’30 horas cuando Queipo de Llano le llama deciéndo que proclamase el Estado de Guerra, pues él ya lo había difundido en Sevilla. Fue la hora cero por la cual comenzaba en Córdoba la Guerra Civil.

A las 15 horas de ese día llama al gobernador civil Antonio Rodríguez de León, comunicándole que siguiendo orden superior le insta a que cese de su cargo entregando el Gobierno Civil y que en ese momento proclama bajo su autoridad el Estado de Guerra. Con este acto y bajo su mando, comenzaron los movimientos que produjeron la toma militar de la capital cordobesa. Sacó las 3 baterías "disponibles" a la calle, y desde la glorieta de los Artilleros ordenó bombardear el Gobierno Civil.

A pocos días del levantamiento ordenó el fusilamiento del que era alcalde de Córdoba, Manuel Sánchez Badajoz, con el que pocas semanas antes (24 de mayo) había inaugurado algunas salas del Museo Julio Romero de Torres.

Tuvo Cascajo gran inquietud y miedo en los primeros días del levantamiento militar, ya que se temía que el Batallón del Terrible entrara en Córdoba al estar desguarnecida de fuerzas militares. Por suerte para él, los mineros de Peñarroya-Pueblonuevo perdieron unos días claves, llegando situarse a pocos kilómetros de la capital sin que se produjera su intervención.

Nuevamente soportó en agosto del 1936 la presión de la columna del general republicano Miajas que le instaba a que se rindiera con objeto de que Córdoba no sufriera destrucción y muerte. Cascajo con espíritu numantino le respondió:

“Los buenos españoles no nos rendimos nunca ante los enemigos de España. Aquí esperamos.”

Y esta otra proclama con motivos de los bombardeos a que fue sometida la capital cordobesa en aquellos días de agosto de 1936 por la aviación republicana. Decía así:

“Por cada víctima que causen los aviones serán fusilados diez marxistas”.

Parece que lo cumplía, pues aquellos días se llegaron a fusilar cifras muy cercanas al cien.

Durante la guerra fue un militar burócrata que nunca participó en la planificación de operaciones militares de los frentes. Sólo se dedicó a poner orden en la retaguardia reprimiendo de una forma trágica a los disidentes, ya que aunque no fue el planificador de los fusilamientos, estos se ejecutaron bajo su mando, al ser la máxima autoridad y haber nombrado como Jefes de Orden Público a los ejecutores de los mismos, fueron los famosos comandantes Luis Zurdo o el sanguinario Don Bruno.

Los latifundistas y alta burguesía cordobesa en agradecimiento por ser el cabeza del levantamiento militar le honraron con homenajes y prebendas, regalándole un chalet en la Avenida República Argentina de la capital cordobesa.

Después de la guerra fue ascendido a general.

Bando de Guerra

A las 4 de la tarde del mismo 18 de julio se proclama el bando de guerra, que firma el propio Cascajo, y que rezaba así:

  • Don Ciriaco Cascajo Ruiz, coronel de Artillería, comandante militar de esta plaza, hago saber: Que, habiéndose declarado el estado de guerra en esta provincia, me hago cargo del mando de ella a partir del momento de la fijación de este Bando, por el cual hago pública dicha determinación y el anuncio de que oportunamente se fijará el que dicte la autoridad militar de la región con las órdenes y prescripciones que han de cumplirse como garantía del orden. Dado en Córdoba, a las dieciseis horas del día 18 de julio de 1936.

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