Monturque

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Bandera de Monturque Escudo de Monturque
Término municipal
Municipio de Monturque
Código postal 14930
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

37°35' N
04º34' 0
Superficie 32 km²
Altitud 395 m
Población (2005) 2.007 hab.
Gentilicio Monturqueños/as
Ríos Río Cabra
Alcalde Pablo Saravia Garrido (PA)
Comarca Campiña Sur
Partido Judicial Aguilar de la Frontera
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
Cohortes plantilla h.png Cohortes plantilla m.png
Fuente INE, censo 2001.


Geografía

- Ubicación: Está situada en el sur de la comarca de la Campiña Sur.

- Vías de acceso: A-45, N-331, A-342, CP-122, CP-185 y CO-5208

- Clima: Mediterráneo seco, con veranos calurosos e inviernos secos, la precipitación media es de 600 l/m² en los últimos 50 años.

- Flora y fauna:

Población

- Pedanías:

Cid Toledo Los Llanos Piedras de Varo

- Centros educativos:

C.E.I.P. Torre del Castillo S.E.P. Monturque

- Medios de comunicación

- Datos poblacionales

Economía

El sector agrícola es el que destaca en el municipio, el cual está dedicado al cultivo del olivo y la vid.

El sector industrial es el que está apareciendo poco a poco debido al crecimiento económico de la ciudad de Lucena, que ha generado mucha influencia sobre las localidades vecinas, entre ellas Monturque.

Historia

Numerosos testimonios arqueólogicos distribuidos por el entorno del municipio ponen de manifiesto que hubo un asentamiento humano en la zona en tiempos prehistóricos.

Se desconoce cuál pudo ser el antiguo nombre que recibió Monturque en las épocas prerromana y romana, barajadose numerosas hipótesis: Spalis, Soricaria, Castrum Lucci, Tucci Vetus..., etc; encontrándose tambien Meruera, mencionada por Plinio. Incluso algunos investigadores han encontrado similitud entre la geografía de Monturque y la ciudad de Munda.

En cualquier caso se supone que fue uno de los centros base de las tropas de Julio César en la Batalla de Munda contra los hijos de Pompeyo en el año 45 a.C., decisivo episodio de las guerras civiles del final de la República romana.

- Heráldica: En primer término, el escudo tiene una bordura con medias lunas, privilegio concedido por Alfonso XI a todos los pueblos que asistieron a la batalla del Salado; el león de plata simboliza simboliza el Fuero Real de Córdoba; y al otro lado aparece la cruz de Santiago, puesto que Monturque fue conquistado por los caballeros de Santiago.

- Historia de Monturque

- Lugareños ilustres

Cultura

Turismo

Puntos de interés

De entre los restos romanos conservados en Monturque destaca, por su magnitud, la gran Cisterna que se encuentra bajo el cementerio del pueblo, descubierta casualmente en 1885 con motivo de unas obras de ampliación de pequeño cementerio que existía junto a la Parroquia de San Mateo. Es una obra de gran monumentalidad y significación, clara manifestación de una forma de vida altamente urbanizada, que tendería fundamentalmente al almacenamiento del agua de lluvia, con una capacidad de unos 850.000 litros.

Cerca de la Plaza de la Constitución (centro neurálgico del pueblo) está la calle Fray Luis de Granada, que después de hacer un inesperado giro producido por la accidentalidad del terreno y las curvas de nivel, se transforma en un excelente balcón desde el que se puede disfrutar de una vasta panorámica del paisaje campiñés, discurriendo por la cornisa del prominente cerro. Este privilegiado mirador regala una hermosa vista de la campiña que se despliega ante los asombrados ojos del visitante. Desde aquí podemos contemplar los pueblos vecinos: Montilla, Cabra, Lucena, etc.

Junto al Mirador de los Paseíllos y cerca de las Cisternas Romanas se descubrieron unos restos de origen romano, correspondientes a la planta baja o sótano de un edificio público de grandes dimensiones que se ha catalogado como un Criptopórtico. La planta de la estructura es rectangular, de 37,5 m. de longitud por 6,25 m. de anchura, dividida en dos naves por una alineación de pilares centrales realizados a base de sillares. Dicha planta se delimita en sus lados este y oeste por sendos muros de 1,15 m. de espesor y sistemas constructivos diversos. El muro oriental tiene adosados una serie de contrafuertes, mientras que el fondo norte está tallado en la roca y presenta una rampa de acceso.

Edificios y monumentos

Arquitectura civil
Arquitectura militar
Torre del homenaje

Existente en época musulmana, el Castillo de Monturque fue conquistado por Fernando III el Santo en el año 1240 y a partir de entonces hubo períodos en que perteneció a la corona y otros a la nobleza, de lo que hay temprana constancia en 1273, cuando la mitad de la torre de Monturque fue otorgada por Martín Sánchez, adalid, y su mujer, doña Munia, a su nieto Lope. Formó parte del señorío de Aguilar desde 1377, en que fue entregado por Enrique II de Castilla a don Gonzalo Fernández de Córdoba, lo que supuso la vinculación a esta familia durante siglos. Los restos que han llegado a la actualidad permiten adivinar un trazado rectangular constituido por tres muros que en cada uno de sus encuentros presentaría una torre. Concretamente se conserva la del vértice más meridional que tiene planta pentagonal.

Arquitectura religiosa

Sencilla iglesia cuya antigüedad parece remontarse a finales del siglo XVI, si bien su reedificación en 1923 y las posteriores restauraciones de que ha sido objeto le confieren un aspecto mucho más moderno. De planta rectangular, con unos veintidós metros de largo por diez de ancho, su fachada presenta una sencilla portada con arco de medio punto; estando coronada por una vistosa espadaña de ladrillo rojizo, dividida en dos cuerpos y con otros tantos huecos en cada uno. En su interior, el templo se compone de una única nave con bóveda rebajada sin ningún tipo de ornamentación ni artesonado, entrándose a través de la portada antes mencionada y después de cruzar un pequeño cancel sobre cuyo techo se sostiene el habitáculo del coro.

Antigua iglesia de estilo románico del municipio de Monturque, la cual presentaba una estructura simple y gran importancia por su gran tamaño debido a la ubicación de la misma en una de las zonas más altas del pueblo. Actualmente solo queda de la iglesia un pequeño muro, junto a los depósitos del agua del municipio, el cual claramente se puede observar desde la carretera de Aguilar de la Frontera.

En la parte alta de la población, y colindante con el cementerio municipal, se localiza el más importante y antiguo edificio religioso que actualmente posee la villa de Monturque: la parroquia de San Mateo, iglesia de un simple estilo gótico-mudéjar, cuya construcción parece corresponder a los últimos años del siglo XV o primeros del XVI. En su exterior se aprecia una fachada reedificada, presidida por un campanario dividido en dos cuerpos y con dos arcos en cada uno de ellos; su sencilla portada principal, en sus orígenes gótica y con un arco ondulado conopial, es la única entrada que posee el templo, a través de la cual se accede a un pequeño cancel sobre cuyo techo se levanta el habitáculo del coro.

Museos y galerías

La Orden de 19 de julio de 2004 se autoriza la creación del Museo Histórico Local de Monturque, y su inscripción en el Registro de Museos de Andalucía (BOJA 184 de 20 de septiembre de 2004). Está abierto todos los domingos de 11:30 a 14:00 h. y de 17:00 a 19:30 h, los festivos el horario se debe consultar en el museo y el resto de días las visitas solo son concertadas. La entrada es gratuita para todos los visitantes.


- Tradiciones:

- Gastronomía:

- Productos Típicos:

- Hostelería:

Fiestas locales

Direcciones de Internet

Fuentes bibliográficas

  • Monturque, desde sus orígenes hasta el final de la Edad Media. L.A. López Palomo, P. Lacort Navarro, J.L. del Pino.

Galería

Monturque / Entre el paisaje y la romanidad en Rincones de Córdoba con encanto[1]

Tras escalar el ‘monte de roca’ –tal es el significado etimológico del topónimo Monturque– a través de pendientes y blancas calles, como Padre Manjón, Menéndez y Pelayo, conocida por ‘Tumbajarros’, o Ramón y Cajal, el viajero puede tomarse un respiro en la plaza de Andalucía antes de continuar por la calle dedicada al alcalde Rafael de Lara, donde comienza el paseo por los encantos de la villa.

El primero que sale al paso es el restaurado torreón de la fortaleza medieval, construida por los musulmanes sobre cimentación romana y reedificada por los cristianos. Dos arcos ojivales se abren en la cara interior del sólido prisma, que se corresponden con las dos cámaras abovedadas del interior. La altiva presencia del torreón contrasta con las ruinas dispersas a sus pies, entre las que verdean las plantas –geranios, coralitos, papiros, alhelíes, romero– para mitigar así su desolación. El bello conjunto formado por la torre y el jardín arqueológico se puede contemplar a través de la verja. Poco más arriba la calle dibuja un ángulo y enseguida se alza la fachada, rematada por espadaña, de la iglesia parroquial de San Mateo, cuya sencillez no anticipa el mérito ni la antigüedad del templo mudéjar de principios del siglo XVI que sorprende en el interior, con sus tres naves separadas por blancos arcos apuntados apoyados en pilares octogonales. Tan ascética belleza contrasta con las capillas del Sagrario y de Jesús Nazareno, sobrecargadas de polícromas yeserías.

Al costado de la parroquia, sobre una pequeña meseta se extiende el paseo de San Mateo, sencillo jardín arbolado en cuyo contorno surgen algunas curiosidades, como otra perspectiva del cercano torreón medieval; la entrada al cementerio a través de una verja con la fecha de 1888; el museo municipal, y el mirador de los Paseíllos.

El cementerio, enclavado en lo más alto de la villa, atrae no sólo a los deudos de los difuntos sino también a los arqueólogos y a los aficionados a las antigüedades, que acuden a contemplar las cisternas romanas –‘las Minas’ las llama el pueblo– existentes bajo las tumbas, que constituyen un soberbio testimonio de ingeniería. Descubiertas en 1885, el conjunto consta de doce cámaras subterráneas intercomunicadas y organizadas en tres naves paralelas, abiertas al exterior a través de ventanucos circulares protegidos por claraboyas. En medio de las sepulturas sorprende a muchos visitantes el pabellón de cristal con la escalera de bajada a estas curiosas cámaras subterráneas, consideradas durante mucho tiempo graneros o incluso catacumbas.

Junto al cementerio una nave anuncia en su fachada ‘Museo Local’. Es el museo histórico municipal, que guarda en su interior secciones dedicadas a la prehistoria, las culturas ibérica y romana y la Edad Media. La visita al museo, que abre los domingos, se complementa con una ruta arqueológica que recorre el castillo, las cisternas romanas y el yacimiento de los Paseíllos.

Los Paseíllos llaman en Monturque a un elevado camino peatonal de trazado curvo que bordea el caserío por su vertiente nordeste, la más escarpada, y regala la mejor vista de la Campiña meridional y las Sierras Subbéticas. Serpentea el río Cabra, a cuyo paso verdean las huertas y el arbolado soto. Alternancia de viñas y olivares cuadriculan la fértil tierra, moteada de blancas casitas. Al pie del casco urbano la cinta gris de la carretera encauza el hormigueo del tráfico, cuyo rumor sube apagado hasta esta altura, enredado entre cantos de pájaros. Por la derecha las obras de la autovía hieren las oscuras colinas.

En la lejanía blanquean los pueblos del contorno; así, por la derecha, se extiende Lucena a los pies de su sierra de Aras, coronada por el santuario de la Virgen de Araceli; al frente Cabra se agazapa entre ondulaciones, bajo la vigilante mirada de su Virgen de la Sierra; azulean al fondo las escarpadas barreras de las Subbéticas; y a la izquierda yace Montilla sobre la línea del horizonte, no lejos de su sierra menor, pródiga en uvas de calidad.

Puede ser que el hermoso paisaje que se va desplegando a lo largo de los Paseíllos, y que adquiere sus mejores tonalidades bajo el sol del atardecer, distraiga al viajero del yacimiento arqueológico descubierto a espaldas del camposanto, correspondiente a la parte inferior de un edificio público en el que sorprende la calidad y el tamaño de los sillares de sus sólidos pilares, situados en el centro de un gran salón rectangular cuya longitud se aproxima a los 40 metros. El historiador Pedro José Lacort lo identifica con un criptopórtico utilizado como almacén de líquidos o granos. El misterio de su origen aumenta el encanto arqueológico del yacimiento, hasta hace unos años sepultados bajo las viñas.


Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

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