Angustias Sánchez

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Angustias Sánchez
Angustia I.jpg
Nacimiento: 5 de abril de 1881
Albacete
Fallecimiento: 10 de noviembre de 1980
Córdoba
Destacado: Madre de Manolete

Contexto histórico

Décadas: 1940 - 1950 - 1960 - 1970 - 1980

Angustias Sánchez Martínez

Madre del matador de toros Manolete, nace en Albacete el 5 de abril de 1881, hija de un empleado de ferrocarriles. Su padre fue destinado al depósito de locomotoras de Córdoba cuando ella contaba cinco años; quiere decir que es una cordobesa más, pues en toda su prolongada vivió impregnada de los valores más profundos de Córdoba. De joven era muy guapa, de cabellos negros, ojos vivos y oscuros, de cuerpo robusto y fuerte. Aunque manchega de nacimiento, su pronunciación la realizaba con las eses propias de la capital cordobesa.

Viviendo en el barrio de la Merced conoce a Rafael Molina Martínez "Lagartijo Chico", -fino artista del toreo- sobrino de Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" e hijo de Juan Molina Sánchez el gran peón de brega. Formalizan su matrimonio llevándose a efecto el 25 de marzo de 1903 en la parroquia iglesia de San Andrés. Ejercieron como padrinos Rafael Guerra Bejarano "Guerrita" y su esposa. Ella vestía de banco con velo y flor de azahar, el novio llevaba chaquetilla corta andaluza. De aquel matrimonio nacieron dos hijas, Dolores y Angustias y un varón que falleció a los cuatro años víctima de un accidente, al ingerir un líquido con sosa. Quedó viuda el 8 de abril de 1910, al morir Rafael a consecuencias de la tuberculosis cuando se esperaba de él lo más grande del toreo, por derrochar porte, valor y estilo artístico. Se puede decir que pudo alcanzar por sus méritos el mismo título que su tío.

Al quedar viuda tiene que sacar su casa adelante con los escasos recursos que le dejó su esposo. Pasado un tiempo, Angustias se vuelve a casar en segundas nupcias con Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" (Padre) matador de toros que anteriormente fue banderillero de su difunto esposo. Llegó a alzanzar cierto prestigio como lidiador durante algunos años, aunque no llegó a ser de los más famosos, pues su toreo tenía cierta mediocridad por padecer problemas de visión.

La ceremonia nupcial se celebró en intimadad el 3 de noviembre de 1912 en la parroquia de la barriada de Alcolea, siendo los padrinos el hermano del esposo José Rodríguez Sánchez "Bebé Chico" y su esposa.

Angustias llevaba luto y vestía traje negro. Manuel, lucía chaqueta y sombreo oscuro. Nacieron de este segundo matrimonio tres hembras, Teresa, Ángela y Soledad y un varón Manuel, el que fuera maestro de maestros en tauromaquia. Se fueron a vivir a la calle Conde de Torres Cabreran º2, lugar donde nace “Manolete” el 4 de junio de 1917, siendo bautizado en la parroquia iglesia de San Miguel el 2 de junio de 1917. Hasta hace pocos años existió, en la fachada de la casa, una lápida que rememoraba tan acontecimiento.

“Manolete” –padre- falleció el 4 de julio de 1923. Nuevamente Angustias Sánchez se ve ante el dilema de llevar adelante su hogar sin esposo, y con una familia numerosa. Algunos ahorros bien administrados le permiten vivir de forma humilde. Dejan de vivir en la casa acomodada de Conde de Torres Cabrera para ir a alojarse a una casita, heredada de su primer esposo, en la famosa plaza de la Lagunilla en al castizo barrio de Santa Marina a escasos cien metros del Barrio del Matadero Viejo o de la Merced, cuna de la torería cordobesa. Desde entonces afronta doña Angustias una vida llena de sacrificios para sacar a flote la abundante prole, que gracias al apoyo del futuro maestro consigue superar la menguada económica de aquellos años de gran hambruna. En año 1942 ya triunfante “Manolete”, compra a su madre un chalet reformado y con todas las comodidades para su disfrute, situado en la avenida de Cervantes. Los anteriores dueños de este edificio fueron la familia Cruz Conde que lo adquirieron a José Ortega Murilla periodista y escritor del madrileño “Imparcial”, padre del que fue conocidísimo filósofo Ortega y Gasset.

Doña Angustias como mujer fue educada en las indiscutidas y estrictas tradiciones de su tiempo.Portadora de ellas, las llevó a la práctica de una forma efectiva, como esposa ejemplar llevando el hogar de una forma impecable, educando a sus hijos con rigor moral y siendo sumamente religiosa en la fe católica. Prueba de esta religiosidad popular muestra la esquela que se expone abajo, en la que se ve la cantidad de misas que en un solo día se ofrecían por el alma de su amado hijo. Estas misas eran celebradas el 29 de agosto en los años que ella vivió. Igualmente por su piedad religiosa mandaba a sus hijas llevar velas y lamparillas a la Iglesia de Santa Marina (Córdoba); Iglesia Hospital de San Jacinto, llamada de Los Dolores en la plaza de Capuchinos o Cristo de los Faroles; Iglesia del Juramento de San Rafael, Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta o a la Iglesia de San Cayetano donde se encuentra la imagen de Jesús Caído, que es venerada por toreros cordobeses, de cuya cofradía fue Manolete Hermano Mayor. Por cuyo motivo doña Angustias le tenía tanta devoción.

Admirable temple el de esta mujer, que supo de las largas esperas, de los sobresaltos, de las inquietudes y también de los gozos que trae consigo la profesión taurina.

Doña Angustias anciana y ciega

Por temperamento era una mujer fuerte, pues tuvo que dirigir su casa con mano de hierro, pero a la vez, era cariñosa y bondadosa. Demuestra esta fortaleza viviendo primero la muerte de su hijo pequeño, después la de sus dos esposos y por último la de su idolatrado hijo Manolete. Tuvo pasión por su vástago, tanto, que vivió tensas situaciones con él por causa de Lupe Sino.

El 8 de diciembre de 1957 día de la Imaculada, en el Teatro Español de Madrid fue impuesta por Sancho Dávila a doña Angustías la Medalla al Mérito Taurino por acuerdo de la Unión Nacinal de Asociaciones Taurinas de España en colaboración con la Diputación de Madrid. Este homenaje era todo un simbolo de reconocimiento y admiración sentida hacia las madres de todos los toreros, en razón a su sacrificio y abnegación hacia sus hijos, que como el el caso de doña Angustias tuvo que vivir la muerte Manolete en un acto taurino.

Doña Angustias Sánchez estuvo muchos años ciega pero con mucha lucidez. Llegó a vivir hasta los 99 años en la Avenida de Cervantes junto a sus hijas y nietos, entre ellos Rafael Soria Molina “Lagartijo”, popularmente llamado Rafalito "Lagartijo". Le llegó la muerte el 10 de noviembre de 1980. Sus restos mortales fueron depositados en el Panteón de hijo, en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud.

Dichos y Comentarios

  • Doña Angustias Sánchez jamás vio torear a ningunos de sus dos maridos y a su hijo. Se limitaba a recluirse en su oratorio para rezar mientras efectuaban éstos las faenas taurinas. Posteriormente repasaba las noticias de los festejos por radio y prensa o se informaba directamente por teléfono con su hijo. En una ocasión en los principios toreros de Manolete recibió un puntazo y le aconsejó a su madre: - Es preciso que te acostumbres a ahuyentar el miedo, pues así, es la vida de los toreros.


  • Decía doña Angustias en el recuerdo añorado de su hijo: -Cuando Manolo toreaba, yo toreaba con él en mi casa lejos de la plaza, ayudándole con mis oraciones.


  • Cuando Manolete estaba lidiando ella se recluida en si misma mediante la oración. Muchas veces reprochaba a sus hijas que se pudieran cantar o hablando en la feria. Entonces le decía: -¿Cómo podéis reír y cantar mientras vuestro hermano está en peligro de ser cogido por el toro?. Doña Angustias era así de pertinaz en sus pensamientos.


  • Manolete cuando empezaba en su oficio tuvo un día triunfal en la Plaza de Toros de los Tejares de Córdoba. Fue llevado a hombros por la multitud a su casa de la Plaza de la Lagunilla. Antes de llegar, suplicaba a aquellos que lo llevaban, diciendo: - Soltarme, por favor que vais a asustar a mi madre. Doña Angustias ya se había enterado del triunfo del principiante, recibiendolo sin grandes espavientos y sin muchos ánimos. Manolo un poco mosqueado y viendo las cabezas de los dos toros que había en el patio de su casa dijo a su madre: - Mamá, hoy he “sio” mejor que tus dos “marios” juntos, así que Dios los tenga en gloria.


  • Doña Angustias era admiradora y amiga de Dora la Cordobesita. Cuando iba a tomar la alternativa Manolete en Sevilla y sabiendo su madre que se la daba “Chicuelo” -el marido de “Dora”-, le dijo:- Manolo no te olvides de dar recuerdos míos a “Dora” cuando hables con su esposo. Así fue, pues, en el momento que “Chicuelo” le entregaba a Manolete los trastos de matar, éste le dijo: - Mi madre le da recuerdos a su esposa "Dora". "Chicuelo" le respondió: -Vamos al toro, que no es el momento.


  • Existió un tema tabú en tiempos de Manolete, éste era la relación con su novia Lupe Sino. La censura moralizante de aquellos tiempos vio mal algunas fotos e incluso la forma de vivir el noviazgo. Todos estos comentarios le llegaban a Doña Angustias, produciendo malestar entre ella y su hijo. Se relatan el siguiente hecho derivado de esas tensiones. Dice doña Angustias: – Manolo me he enterado lo de las fotos. Y te digo hijo mío que esa mujer no es para ti. Manolo le contesta: -¿Por qué? Ella continúa: -Con su pasado... Me han hablado que por su cama han pasado varios toreos y que ha estado casada. Tú crees ser el primer hombre de su vida.... Contesta Manolo. -Todo eso ya lo sé, pues me lo ha contado ella. Pero me ama. Ella desde que estamos juntos, me ha sido fiel; quiero que casarme con ella y pretendo que sea madre de mis hijos. Doña Angustia fuera se sí, le contesta: -¡Manolo has perdido la cabeza, no sabes lo que dices... Cómo puede ser eso, si esa mujer no puede tener hijos...Tengo información que está operada...y que esta vacía. ¡Me oyes bien! ¡Vacía!. Manolo se mantuvo firme y continúo su relación su novia Lupe Sino.


  • Mas adelante, Manolete y Lupe marchan a Acapulco, este nuevo viaje suscitó nuevos cometarios. Todas las alarmas censoras vuelven a sonar y doña Angustías lo pasa mal. En Córdoba ciudad provinciana aún se agudizan más estos cachucheos. Esto permite que ella se llene de indignación y rabia llegando a decir palabras que no son propias de su educación: -“Esa p... de Madrid lo trae loco”. Manolete, enterado del comentario de su madre, se le desgarra el corazón, pues está entre el amor a su madre y el de su novia Antonita. Vuelve a Córdoba y habla con su madre diciéndole: - Madre por encima de todo, quiero casarme con ella. Es buena persona y le adoraría conocerte. Doña Angustias cortó la cuestión diciendo: -Si por desgracia decides casarte con ella...que sepas que no iré a tu boda. Pude que esas tensiones, las exigencias del público en las plazas de toros, más una temporada agotadora hicieran mella en Manolete, llegando en la tarde funesta de Linares al límite de su equilibrio físico y psicológico.


  • Manolete no era comprendido por sus allegados y amigos en su amor por Lupe, vivía esta realidad en una gran soledad. Entre los muchos casos, se cita a José Luis Sánchez Garrido llamado por José Luis de Córdoba, periodista y reportero taurino, gran amigo de Manolete. Comprendiendo José Luis que doña Angustias no permitía que se hablara sobre este asunto, la respetó siempre, no publicado en sus numerosos libros taurinos nada sobre Lupe Sino y menos fotografías. Otro caso fue el siguiente: Estado en la habitación del hotel donde se hospedaban en Madrid la cuadrilla de Manolete, llamó por teléfono Lupe, lo cogió su íntimo Guillermo, al escucharla y sin bajar la voz, dijo delante de los allí reunidos: -Es la “vicha”. Al oír el exabrupto Manolete lo miró de una forma tensa, diciéndole: – Que suba, y aprovecha para decirle en su cara lo que piensas de ella. Guillermo malhumorado y no queriendo tener un desaires en público frente a Lupe cogió la maleta, dio un portazo y se fue a Córdoba. Enterada doña Angustias del asunto, le dijo a Guillermo: -No sé lo que ha pasado entre vosotros, pero Manolo te necesita a su lado. Así, que ahora mismo te vas a Madrid. No se sabe si este fue el motivo por el cual Manolete cuando partía para América le dijo a Guillermo: -Tú te quedas aquí para atender a mi madre.


  • Doña Angustias tenia gran preocupación cuando toreaba Manolete en plazas de poca categoría, pues pensaba que allí no había médicos especialistas que en caso de un percance grave pudieran atenderle. Enterada de que iba a torear en Linares le dijo: -Hijo mío, ¿pero que se te ha perdido a ti en Linares?. Parece que presentía un desenlace trágico. Manolete se quedó preocupado por la advertencia de su madre y la misma tarde de la corrida en Linares la llamó por teléfono. Siendo la última conversación que mantuvo con ella. Se regoge parte del diálogo: -Como estás, hijo mío. Ten cuidado Manolo, llámame esta noche. Manolete le contestó: -Si, mamá. Un beso muy fuerte. Adios. Ella se despidió diciéndole: - Adios hijo mío. Ya no pudo hablar más con él.


  • Estaba Doña Angustías en San Sebastián el día que cogieron a Manolete en Linares, ella comentaba como se enteró de la cornada: -Esperando noticias y me dijeron que estaba un poco herido. Pero yo no aguanté y me fui a oír la radio porque tenían que dar la crónica de la corrida, cuando oí todo lo que decían empecé a pegar gritos. ¡Ay, niña que la cogida de tito Manolo es muy mala! ¡Ay, que está muy grave!. Al poco rato la llamaron por teléfono y le comunicaron la noticia pidiendole que marchara para verlo. Y ahí empezó un drama que le duraría hasta su muerte.


  • Doña Angustias llega a Córdoba a media tarde del día 29, hecha un mal de lágrima y dolor. Se para al pie de las escalerillas que conduce a la puerta del chalet. No queriendo entrar, alguien le dice: -Vamos que así es peor. Ella contesta: - No me obliguen a entrar en la casa que mi querido Manolo quiso para mí.


  • La puerta grande del chalet de la Avenida de Cervantes, en contadas ocasiones se abrió en memoria del día que salió Manolete de cuerpo presente para el cementerio, pues la familia utilizó otra puerta que daba a la Calle Bodega.Doña Angustias sólo vivía para el recuero de su hijo Manolo; se le veía cultivar rosa en el jardincito delatero del chalet que después iba a depositar en el Mausoleo esculpido por Amadeo Ruiz Olmos.


Testimonios

  • Se recogen parte del artículo escrito en las páginas del Diario Córdoba con fecha 29 de agosto de 1972 con motivo de los veinticinco años de la muerte de Manolete.
Doña Angustias Sánchez –esposa y madre de toreros- sabe bien lo que representan los sufrimientos de la mujer que, rezando, espera el regreso de la plaza, del hombre querido. Lo aprendió en sus dos matrimonios. Y, para colmo, sabe también lo que significa el ver a un hijo muerto por un toro, súbitamente arrebatado, en el apogeo de la gloria popular. Pero doña Angustias ha sabido hacer frente a esos avatares. Vive y piensa en su hijo. Puede decirse que vive para él. Para rezar por su alma. Con resignación admirable. Estos días que prologan la fecha del XXV aniversario de la muerte de Manolete, doña Angustias recibe muchas visitas en su casa de la Avenida de Cervantes. Son amigos de Manolo. O periodistas e informadores, que le preguntan sobre sus recuerdos. A todos recibe y contesta con afecto por la memoria de su hijo. –¡Era tan bueno¡ -dice- Yo estoy rezando constantemente por él.... Esta es doña Angustias Sánchez. La madre de Manolete. La sufrida y abnegada madre de un torero.


Ayer dejó de existir en nuestra capital doña Angustias Sánchez Martínez, madre del que fuera célebre torero cordobés Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete". Doña Angustias ha bajado al sepulcro a la avanzada edad de más de noventa y nueve años, ya que en el mes de abril del próximo año cumpliría el centenario. Nació en Albacete el día del referido mes, en el año 1881. La vida de doña Angustia Sánchez ha sido un claro ejemplo de abnegación y de sacrificio y estuvo por entero dedicada a tres toreros de Córdoba, sus dos maridos, en primer lugar y, por último su hijo. Supo, pues, de la gloria y la miseria del toreo; de las tardes de triunfo y también de las adversidades, de la tragedia, de la muerte....


  • De los miles de telegramas que le enviaron a doña Angustias por la muerte de Manolete, es curioso transcribir el mandado por el canciller y lord inglés Churchill. Manolete le tenía un gran afecto, y por tal motivo le regaló la cabeza disecada de un toro matado por él. Dice lo siguiente:


Señora:
He sabido con gran pesar la trágica muerte de su hijo en Linares, y deseo expresarle mis más profundas condolencias.
Me conmovió mucho recibir el noble trofeo, fruto de la sublime destreza de su hijo en la arena, que me envió con motivo de nuestra victoria en Europa.
Quisiera añadir mi más sincero pésame a todos los tributos que ha recibido.
Sinceramente suyo.
Winston Churchill

Coplas a Doña Angustias

  • Lola Flores cantaba el siguiente pasodoble de Juan Guardón y Rafael Báez la siguiente:
Angustias Sánchez, qué pena, pena,
malhaya el toro que lo mató,
y no poder con tus besos
contener aquella hería
de aquel hijo de tu alma,
sangre de tu corazón...
Angustias Sánchez, qué pena, pena,
qué gran torero
se llevó Dios....
O esta otra:
Doña Angustias presentía
que un peligro te rondaba
y aquel peligro fue Islero,
toro de malas entrañas...


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