Arroyo del Moro

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Para otros usos de este término, véase Arroyo del Moro (desambiguación)

Cauce del Arroyo del Moro en la Cuesta de la Traición.


Arroyo de Córdoba prácticamente desaparecido, del que apenas quedan vestigios de su cauce en la Cuesta de la Traición.

Curso

Cruza la carretera de Villaviciosa hacia El Carmen de la Aduana y vuelve a cruzar la carretera entrando en la Huerta de Segovia. prosigue Por el Mayoral y el encinar del Duende. Pasaba por detrás de una barriada conocida por Vistahermosa; el colegio de las Adoratrices, las canteras de Olmo; Villa Blanca y Villa Felisa por donde aún existe el viejo camino del Duende. Donde arranca este camino hubo una fuente y lo cruza aún el de las Ermitas, viene por lo que fuera barriada de San José, Valdeolleros y Santos Pintados, hoy avenida de los Almogávares. El arroyo cruzaba la carretera del Brillante por el lugar conocido como el Puentecillo; lindaba la Huerta del Tablero Bajo hacia las de Santa Ana, las Margaritas y María Luisa. Iba por debajo de la carretera de Santa María de Trassierra hacia la Marquesa, cortijo de Montijano y por Vista Alegre se acercaba al cementerio de la Salud y entraba en el Guadalquivir por el Molino de la Alegría


Aspectos históricos

De este milenario arroyo cordobés hoy sólo puede observarse algún vestigio recorriendo la Cuesta de la Traición, aunque no espere el senderista ver sus otrora cristalinas aguas, pues por su viejo cauce, seco salvo en días de fuerte lluvia, discurre un gran tubo de goma que, seguramente, transportará las escasas aguas que aún puedan manar de sus fuentes. Sin embargo, durante muchos siglos el Arroyo del Moro fue elemento importante en la defensa de nuestra ciudad.

Ya en la fundación de la Corduba romana, la muralla occidental se construyó a lo largo su margen izquierda, utilizando el cauce como foso natural y evitando así la necesidad de construir un foso artificial que sí hubo que excavar al pie de otros lienzos de muralla como la septentrional. Corría por aquellos tiempos este arroyo por lo que hoy es el Paseo de la Victoria y era cruzado mediante un puente por la vía Corduba-Hispalis, cuyo punto de partida era la puerta occidental de la muralla, hoy Puerta de Gallegos, a la que se accedía por el Decúmanus Maximus o vía principal orientada en sentido E-O. En su margen derecha, al otro lado del puente, se ubicaron los importantes monumentos funerarios hoy reconstruidos en parte.

Con este trazado se mantuvo durante toda la Edad Media y llegó prácticamente sin variación hasta la primera mitad del siglo XIX, como quedó plasmado en el llamado Plano de los franceses, de 1811. Sus aguas llegaban al extremo noroccidental de la ciudad por lo que hoy es la confluencia del Paseo de la Victoria y Ronda de los Tejares y a partir ahí corrían junto a las murallas hasta desembocar en el Guadalquivir.

A partir de la segunda mitad del mencionado siglo XIX, perdida ya su función defensiva, el cauce fue modificado en sucesivas ocasiones a medida que la expansión de la ciudad fue ganando terreno a las zonas agrícolas colindantes y así, en 1861 se cubrió la parte comprendida entre el Ex-convento de la Victoria y la Puerta de Almodóvar para ampliar el Campo de la Feria y posteriormente, en 1892, fue desviado hacia el norte antes de su llegada a la barriada de las Margaritas para facilitar la construcción del Cuartel de la Victoria, con lo que sus aguas, después de cruzar el Brillante por el lugar conocido como “El Puentecillo”, corrían paralelas a la Vereda de Las Margaritas al Brillante, cruzaban bajo el Canal del Guadalmellato, lindaban la Huerta del Tablero Bajo hacia las de Santa Ana y María Luisa, cruzaban la Carretera de Trassierra y por Vista Alegre llegaban hasta el Cementerio de la Salud, entrando en el Guadalquivir por donde históricamente lo habían hecho, junto al Puente de San Rafael. Como anécdota hay que recordar que a finales de los años cincuenta, durante una crecida invernal, la barriada de las Margaritas sufrió una gran inundación al desbordarse el arroyo y seguir las aguas su antiguo curso natural.

A principios de los sesenta del siglo XX la expansión de Ciudad Jardín y la construcción de la Gran Vía Parque motivaron su soterramiento a partir de su paso bajo el ferrocarril, en el punto conocido como Viaducto de la Electro Mecánicas, junto a la ya también desaparecida Residencia Sanitaria del Teniente Coronel Noreña y, por último, la urbanización a finales del siglo XX y comienzos del XXI de la zona de El Tablero terminó con lo que quedaba de él aunque, en su memoria y muy justamente, se dió el nombre de Avenida del Arroyo del Moro a la construida sobre su cauce entre la Carretera de Trassierra y la Gran Vía Parque.


Arroyos de Córdoba

Extracto del libro Arroyos de Córdoba, de Francisco Carrasco:

El Cerrillo es un lugar de nuestra ciudad muy conocido de los cordobeses. Allí arranca la Cuesta de la Traición, paraje desolado donde en los siglos pasados se apostaban bandoleros para sorprender a cuantos desprevenidos por allí caminaban con sus recuas. La cuesta es un callejón entre dos montes que sube hasta el Lagar de la Cruz. A mitad de la cuesta se halla la Fuente de la Raja.

Cerca del lagar mencionado nace este arroyo de invierno que de las lluvias y de la finca La Aduana toma aguas, y cruza la carretera de Villaviciosa hacia El Carmen de la Aduana por donde va al olivar de Matamilanos y vuelve a cruzar la carretera entrando en la Huerta de Segovia entre naranjos que, en primavera, obsequian con el virginal aroma del azahar. Esta es una de las huertas de más encanto de nuestra sierra con la de la Huerta de los Arcos. Es reino de la dama de noche y el heliotropo en las noches cálidas del verano cordobés.

Por el Mayoral y el encinar del Duende se perdió bajo bóveda; ocupadas estas fincas por una parcelación de chalés, algunos construidos sobre el propio cauce y han reventado en años de fuertes lluvias. Pasaba por detrás de una barriada conocida por Vistahermosa, con ironía barrio de los chismes. Lecho abajo alegraba con su cantar líquido el colegio de las Adoratrices, las canteras de Olmo; Villa Blanca y Villa Felisa por donde aún existe el viejo camino del Duende. Donde arranca este camino hubo una fuente y lo cruza aún el de las Ermitas, viene por lo que fuera barriada de San José, Valdeolleros y Santos Pintados, hoy avenida de los Almogávares.

El arroyo cruzaba la carretera del Brillante por el lugar conocido como el Puentecillo; lindaba la Huerta del Tablero Bajo hacia las de Santa Ana, las Margaritas y María Luisa. Iba por debajo de la carretera de Santa María de Trassierra hacia la Marquesa, cortijo de Montijano y por Vista Alegre se acercaba al cementerio de la Salud y entraba en el Guadalquivir por el Molino de la Alegría [1].


Referencias

  1. CARRASCO, Francisco: Arroyos de Córdoba. Editado y autorizada su inclusión en Cordobapedia bajo licencia GFDL por el Ateneo de Córdoba.

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