Adamuz

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Bandera de Adamuz Escudo de Adamuz
Término municipal
Municipio de Adamuz
Código postal 14430
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

°' N
º' 0
Superficie 333,8 km²
Altitud 240 m
Población (2015) 4317 hab.
Gentilicio Adamuceño/ña
Ríos
Alcalde Manuela Bollero Calvillo (DECIdA)
Comarca Alto Guadalquivir
Partido Judicial Montoro
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
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Adamuz es un municipio español situado en la provincia de Córdoba entre Sierra Morena y el Guadalquivir, en la comunidad autónoma de Andalucía. El municipio se encuentra en la comarca del Alto Guadalquivir1 y pertenece al partido judicial de Montoro.2 Sus coordenadas geográficas son 38º 01' N 4º 31' O.3 Se halla situado a una altitud de 240 msnm4 y a unos 32 km de la capital de provincia, Córdoba. La extensión de su término municipal es de 333,8 km2.4 En el año 2008 contaba con una población de 4.472 habitantes y una densidad de población de 13,4 hab/km²

Historia

Las primeras huellas humanas dentro del término de Adamuz, se expande por distintas cuevas con yacimientos arqueológicos, los de la cueva del Cañaveralejo, restos humanos y de cerámica pertenecientes al final del V milenio a. C.

Durante el período de la Hispania Romana, Adamuz perteneció al término de Sacilis Marcillus, actual Alcurrucen, término de Pedro Abad, según se puede deducir por las inscripciones romanas aparecidas.

Vista aérea de Adamuz

Existen sobre los períodos visigodo y árabe, a este último se debe su nombre: Adamuz o Alamuz. Debió ser éste lugar de posada y descanso al pasar por el camino de Córdoba a Toledo denominado Camino Real de la Plata. Desde 1260, perteneció Adamuz, a la jurisdicción de Córdoba, cuyo Consejo nombraba los alcaldes y oficiales. En más de una ocasión, alguno de los títulos y «ricos homes» de Castilla pretendieron usurpar el Señorío de Adamuz, prueba de ello es la Comisión conferida en el año 1469 por el rey Enrique IV de Castilla al Maestre de Santiago y al Obispo de Sigüenza para que procurarán que el Conde de Cabra, Martín Alonso de Sotomayor y Fernán Pérez, su hermano, de una parte y de otra la ciudad de Córdoba, celebrasen una concordia para que devolviesen, como en efecto devolvieron, a esta ciudad varias fortalezas que le tenían usurpadas, siendo una de ellas la de Adamuz, que según lo pactado había de demolerla, por lo que acaso en este tiempo se derribaría su castillo. Noventa y siete años después, en 1566, el Rey Felipe Il, la vendió a D. Luis Méndez de Haro y Sotomayor, Comendador Mayor de Alcañiz, compensado a la ciudad de Córdoba con un juro perpetuo de 16.000 maravedíes. Desde aquella época pertenece esta villa vinculada a la casa y estado de los Marqueses de El Carpio, no por derechos de estos, sino porque el Haro y Sotomayor tenía por mujer a Doña Beatriz de Haro que era poseedora del Marquesado. Siendo señor de esta villa, D. Luis Méndez de Haro y Sotomayor, cuyo padre había favorecido mucho al abuelo de Cervantes, que era cordobés, estuvo éste en Adamuz sacando aceite y trigo para las galeras, con vara alta de justicia como comisionado, en los años 1591-1593. También hay constancia de la visita a esta villa de los Reyes Católicos. La historia de Adamuz quedaría incompleta si no se cuenta entre sus páginas con el Convento de San Francisco del Monte, distante unos siete kilómetros de la población y del que sólo se conservan sus ruinas. Fundado por D. Martín Fernández de Andujar, fue confirmada su fundación desde Aviñón (Francia), por el pontífice Clemente VII a petición de los Reyes D. Enrique y Doña Catalina, con fecha 6 de mayo de 1394. En los siglos XV y XVI tiene lugar la reforma y ampliación llevada a cabo por D. Luis Méndez de Sotomayor, patrones del convento, siendo depositados en el mismo los restos de su esposa. Por el año 1583 fue guardián y maestro de novicios en el convento San Francisco Solano. Durante 1624, con motivo de su participación en una cacería estuvo visitando el convento el rey Felipe IV. Queda en estudio la época moderna y contemporánea de Adamuz. Durante el período 1936-1939 quedó casi totalmente destruido su archivo histórico que databa del siglo XIII, así como su patrimonio artístico y cultural. En los primeros años del régimen franquista la zona fue objeto de represión por la presencia de maquis.

Geografía

  • Ubicación: Entre Sierra Morena y el Guadalquivir. Distante 46 km. de la capital de provincia en dirección noreste. En pleno corazón de Sierra Morena, a 10 km. de Villafranca de Córdoba y del acceso por la A-4.
  • Clima: Cálido y Seco.
  • Flora y fauna:

La vegetación característica es la del bosque mediterráneo con encinas, lentiscos y madroños entre otros. Esta vegetación tradicionalmente fue la principal fuente de riqueza en estas tierras y es aprovechada para mantener a la fauna cinegética, puesto que hay más de doce mil héctareas para practicar la montería. También está el aprovechamiento forestal y silvícola, como la obtención de madera, miel, plantas aromáticas y bellotas. En cuanto a la tierra cultivada, más del 90% de su superficie está dedicada al cultivo de secano más tradicional por estas tierras: el olivo.

Población

Algallarín Dehesa Lora Pantano del Guadalmellato La Parrilla


  • Medios de comunicación.
  • Datos poblacionales.

Economía

La agricultura es la principal fuente de riqueza en estas tierras, más del 90% de su superficie está dedicada al cultivo de secano más tradicional por estas tierras: el olivo..

Existen más de doce mil hectáreas para practicar la montería.

También está el aprovechamiento forestal y silvícola, como la obtención de madera, miel, plantas aromáticas y bellotas.

Historia

  • Heráldica:

Cultura

  • Tradiciones:
  • Gastronomía: perigallos, coña, salmorejo, orejas de haba.
  • Productos Típicos: Aceite de oliva. Tienen una cooperativa y una fábrica de aceite.

Patrimonio Histórico-Artístico

Patrimonio Natural

Patrimonio Etnográfico

Fiestas locales

  • Fiesta de la Virgen del Sol
  • Fiesta de la Virgen de Agosto
  • La Candelaria: una fiesta muy significativa para el pueblo de Adamuz pues por ella se conocen a los habitantes de Adamuz como "culiquemaos". En ella durante toda la noche, los jóvenes saltan sobre candelas de romero recogido previamente días antes en los montes próximos a la localidad y los mayores atraen el humo a sus ropas, pues según la tradición, la Virgen del Sol (patrona de Adamuz) ahumaba con romero las ropas de su hijo. La fiesta dura hasta altas horas de la noche en la que los adamuceños, después de saltar, degustan y comparten productos típicos del municipio como chorizo asado, torreznos, etc.
  • Romería del Cerro
  • Fiesta de San Andrés
  • Judas

Turismo

  • Hostelería:
  • Hostal Chaparro.
  • Turismo Rural:
  • Casas Rurales "Montes Comunales"

Direcciones de Internet

Fuentes bibliográficas

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


Adamuz en Rincones de Córdoba con encanto[1]

La primera parada en el encanto de Adamuz ha de hacerla el viajero en la excéntrica parroquia de San Andrés Apóstol, construida probablemente a principios del siglo XV, lo que la acredita como uno de los más madrugadores templos góticos de los pueblos. Esta antigüedad se manifiesta sobre todo en la arcaizante asimetría de la cabecera, como si el primer maestro de obras hubiese errado sus cálculos, lo que corregiría un siglo más tarde Hernán Ruiz el Viejo en su reforma o ampliación, a cuyo estilo también responden las dos portadas laterales. A los pies se alza la torre prismática, cuya terminación datan los especialistas en torno a 1600.

El hecho de que la parroquia se erigiese a las afueras del casco urbano –en fotografías de principios del siglo XX aún se la aprecia aislada, rodeada por tapias de corrales– favoreció que haya quedado hermosamente exenta, lo que permite su contemplación desde todos los ángulos. Así, sendas plazas sombreadas por melias se extienden a sus costados, más amplia la del lado del evangelio, tapizada de amarillo albero, mientras que la de la epístola, rodeada de poyos para salvar el desnivel, es más íntima y recoleta. Contemplar en la quietud del atardecer la fábrica exterior del templo, resplandeciente, como las casas tradicionales, de rojiza piedra molinaza, es una buena forma de iniciar la aproximación a los encantos que reserva Adamuz.

Por Concejo o Alhóndiga hay que dirigirse ahora a la plaza de la Constitución –que pese a su nombre tiene aspecto de calle– y, sin prestar atención a la casa consistorial, tan fuera de lugar por su arquitectura extemporánea, admirar la torre del Reloj, acicalada y radiante. En la erosionada inscripción que ostenta sobre la puerta puede el viajero leer el nombre de su constructor, Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio, y el año, 1566. El reloj primitivo estaba bajo los arquitos pareados de su último cuerpo, pero en 1953 un alcalde tuvo la audacia de añadirle un remate para el reloj, que, aunque no exento de gracia, desfigura el estilo original. Una inscripción da fe de ello en el segundo cuerpo: “El Ayuntamiento de esta villa reconstruyó esta torre con montaje de nuevo reloj en el año 1953”.

No debe el viajero pasar de largo por las bocacalles que surgen a su izquierda, como Fuente o Libertad, balcones sobre la cercana sierra que regalan agrestes paisajes verdes, en contraste con la impoluta cal de las fachadas.

Sin solución de continuidad, el céntrico eje viario continúa a través de la calle Mesones, que en su nombre revela la tradición hospitalaria de Adamuz, villa medieval surgida en torno a las antiguas posadas creadas junto al viejo camino de Córdoba a Toledo. En la inusual anchura de la calle Mesones hay que imaginarse el constante trajín de viajeros, cocheros y caballerías, extenuados tras remontar las endiabladas curvas de Sierra Morena, que hacían un alto en el camino antes de emprender la última jornada que les llevara a las posadas de la plaza del Potro cordobesa. Como reliquia de aquellos remotos tiempos, a las afueras de Adamuz pervivieron hasta hace unos años las ruinas del Mesón del Obispo, que debió ser el mejor del lugar, de ser cierta la tradición de que en él se hospedaron los Reyes Católicos.

Al inicio de la calle Mesones sorprende el oratorio de San Pío V, con su retablo de rojos mármoles y adornos dorados, atribuido a Melchor de Aguirre, anejo a la casa de los Rivera, una blasonada mansión del siglo XVII cuyas reformas interiores han respetado el curioso brocal del pozo existente en el patio. Es calle recta y ancha, cuya homogénea arquitectura de rasgos tradicionales conserva viejos dinteles labrados en rojiza piedra molinaza, cuya antigüedad remontan los especialistas en algunos casos al siglo XV. Así, en la acera de los pares el viajero debe prestar atención, además de la citada casa de los Rivera, que ostenta el 2, a los números 6, 18, 30 y 50 –en el que parece leerse el año de 1595–, mientras que en la de los impares conviene mirar los números 33, de 1888, y 73, revestido de pintura azul.

Los viajeros de hoy llegan en automóvil o en coche de línea ya no se dirigen a Toledo, sino, todo lo más, a Villanueva de Córdoba, situada a 39 kilómetros, dirección norte, a través de una mejorada carretera de persistentes curvas y montuosos paisajes, los mismos que desfilan velozmente ante las ventanillas del Ave –tren que ha recuperado en parte aquel viejo camino– entre la indiferencia de sus pasajeros; ellos se lo pierden.

Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

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