Almodóvar del Río

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Bandera de Almodóvar del Río Escudo de Almodóvar del Río
Término municipal
Municipio de Almodóvar del Río
Código postal 14720
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

37°48' N
05º01' 0
Superficie 174 km²
Altitud 121 m
Población (2005) 7.420 hab.
Gentilicio Cuco/a
Ríos Río Guadalquivir
Alcalde María Sierra Luque Calvillo (IU)
Comarca Vega del Guadalquivir
Partido Judicial Posadas
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
Cohortes plantilla h.png Cohortes plantilla m.png
Fuente INE, censo 2001.

Geografía

- Ubicación: Villa y municipio de la provincia de Córdoba situada a 22 kilómetros de la capital aproximadamente, en dirección oeste-suroeste, junto al río. Forma parte de la Mancomunidad de la Vega del Guadalquivir cordobés, con la Sierra Morena al norte y con la campiña al sur. Tiene, asimismo, otros tres núcleos de población: .

- Vías de acceso: A-431, Apeadero ferroviario

- Clima:

- Vegetación:

Población

- Pedanías:

Cabeza de Pedro Cobatillas Los Llanos Mesas Altas
Los Mochos Nuestra Señora del Rosario El Temple Villaseca

- Centros educativos:

I.E.S. Cárbula C.E.I.P. Luis de Góngora C.D.P. Ntra. Sra. de Gracia y San Francisco Solano
C.D.P. Santo Cristo C.D.P. Torrealba S.E.P. Almodóvar del Río

- Medios de comunicación

- Datos poblacionales

  • Población: Algunos datos de la población de hecho son los siguientes:
1787 1842 1860 1877 1887 1897 1900 1910 1920 1930
Hombres 1.781 1.968 1.999 2.384
Mujeres 1.648 1.837 1.863 2.242
Total 994 1.292 2.584 2.472 3.029 3.240 3.429 3.805 3.862 4.626
1940 1950 1960 1970 1981 1991 1992 1993 1994 1995
Hombres 3.078 3.370 4.252 3.233 3.544 3.520 3.531 3.549 3.542
Mujeres 3.012 3.358 4.048 3.183 3.532 3.514 3.519 3.546 3.561
Total 6.090 6.728 8.300 7.407 6.416 7.076 7.034 7.050 7.095 7.103
1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
Hombres 3.548 3.552 3.532 3.483 3.439 3.465 3.485 3.516 3.622 3.693
Mujeres 3.579 3.583 3.570 3.538 3.504 3.551 3.556 3.607 3.702 3.727
Total 7.127 7.135 7.102 7.021 6.943 7.016 7.041 7.123 7.324 7.420
1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990
Nacimientos 99 120 108 107 94 101 108 118 98 108
Muertes 47 37 55 39 58 48 40 49 40 47
Crecimiento 52 83 53 68 36 53 68 69 58 61
1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Nacimientos 116 98 95 84 87 87 62 76 87 74
Muertes 59 49 47 50 49 48 52 44 53 69
Crecimiento 57 49 48 34 38 39 10 32 34 5

Economía

La base económica es el cultivo de regadío muy variada: maíz, naranjo, espárrago...; cambiando a secano a medida que se aleja de la vega hacia la campiña.

Historia

El hábitat más antiguo en el término municipal de Almodóvar del Río se remonta al Paleolítico Inferior, habiéndose documentado varios yacimientos (estación de ferrocarril, desembocadura del Arroyo del Temple y de los Mochos), que han proporcionado materiales pétreos llamados cantos rodados y bifaces. Igualmente, en una covacha del Cerro de Castillo aparecieron vestigios fechables en el Calcolítico.

El tránsito al período histórico está testimoniado por los restos materiales adscribibles al Bronce Final Orientalizante, localizados en yacimientos de la confluencia del Guadalquivir y el Guadiato, y también en el Cerro del Castillo. En este último lugar, se han encontrado pruebas asimismo de la perduración del hábitat en época ibérica, tal como se manifiesta el hallazgo de la típica cerámica pintada ibérica de bandas y círculos. De gran relevancia resulta un friso de piedra con escenas de caza, en el cual se representa la cacería de un ciervo por varios personajes a caballo, seguidos de un carro tirado por asnos; se data entre los siglos IV y III a. C.

Moneda Carbula

En época romana, el núcleo principal de población se concentraría en los alrededores del Cerro del Castillo, extendiéndose por la zona norte de la localidad actual, donde se han producido hallazgos de ánforas y monedas; también en sus inmediaciones, se han documentado tumbas de inhumación. Se le identifica, con ciertos problemas, generalmente, con Carbula, ciudad mencionada en un pasaje (Naturalis Historia, III, 10) del geógrafo romano Plinio; Carbula era un oppidum -poblado fortificado-, que, con la llegada de los romanos, se integraría dentro del territorio colonial de Colonia Patricia Corduba. Este territorio sobresale por la abundancia de yacimientos arqueológicos que testimonian una extraordinaria actividad agraria, centrada en el cultivo del olivo, así como un gran desarrollo del comercio oleícola, puesto que de allí se exportaron enormes cantidades de aceite, envasado en ánforas, fabricadas en alfares próximos al río Guadalquivir (Cortijo de Rojas, El Temple, El Sotillo, Villaseca...). Importantes obras de ingenería hidráulica son los acueductos subterráneos del Cortijo Nuevo y Fuenreal. El hábitat perduraría durante época visigoda, según testimonian los epígrafes funerarios datados en la segunda mitad del siglo VI y en el VII d. C.

Con la conquista musulmana se estableció en el cerro una fortaleza (740), recibiendo entonces la localidad el nombre de al-Mudawwar al-Adna, topónimo que significa "el redondo", en clara alusión a la forma del mismo cerro. Las crónicas mencionan la población en dicho año, cuando el califa de Damasco designó para ocupar por segunda vez el emirato de al-Andalus al señor de Almodóvar, Add al-Malik ben Qatan hasta que muere en la guerra civil contra los sirios. Durante los siglos VIII, IX y X, la fortaleza y su término formaron parte de la cora de Córdoba; en el siglo XI quedó adscrito primero a la taifa de Carmona y luego a la de Sevilla; con los almorávides se reintegró a la jurisdicción cordobesa y, por último, en el siglo XII y parte del siglo XIII pasó a depender de la corte almohade de Sevilla. Este distrito contaba con una numerosa población rural y estaba cubierto de bosques, escasa producción cerealística y abundante caza.

Permaneció cinco siglos bajo el influjo de la civilización islámica, hasta que en el año 1240 fue incorporada, mediante pacto, a la Corona de Castilla por Fernando III. En el año 1243 fue entregada al Concejo de Córdoba, permaneciendo bajo su jurisdicción en las centurias siguientes. La tenencia del castillo se vincula durante el siglo XV a la Casa de Baena y Cabra. Igualmente, su magnífica situación y la expugnabilidad de sus muros motivó que fuese utilizado como residencia de los monarcas Pedro I y Enrique II, y como prisión,como atestigua una orden de Consejo Real (1491). Hacia 1473 aparece por primera vez el nombre de Almodóvar del Río, apelativo con el que se quería aludir a su ubicación a orillas del Guadalquivir.

La villa permaneció vinculada a la Corona, hasta que Felipe IV accedió a la venta de la jurisdicción y señorío por quince millones de maravedís y de la alcaldía y del Castillo millón y medio, en favor de Francisco Corral y Guzmán. Su población fue reducida durante este período: de los 1600 vecinos en 1530 a los 800 al final de Edad Moderna; la mayoría se dedicaba al trabajo del campo, como jornaleros en su mayoría. Destacaba el cultivo de cereal, luego el olivar, y menor importancia tiene la vid. La ganadería proporcionaba parte de su sustento, sobre todo la cabaña caprina, seguida de la lanar y de cerda.

La revolución liberal, operada en España a comienzos del siglo XIX, tuvo repercusiones de gran calado socioeconómico en la villa, ya que la desaparición del régimen señorial y las desamortizaciones eclesiástica y municipal repercutieron en la consolidación del latifundio dentro del término, lo que generó una elevada conflictividad social, tal como se manifiesta durante la Segunda República y la Guerra Civil española.

- Heráldica:

- Lugareños ilustres

Cultura

- Tradiciones:

HISTORIAL DE LAS CORTIJERAS DE ALMODÓVAR No puede precisarse el momento en que se iniciaron o popularizaron las cortijeras. Al parecer surgieron en torno a los cortijos próximos al pueblo, donde se reunían los mozos y mozas que trabajaban en los mismos al terminar la jornada de trabajo. Más adelante, en las fiestas en honor del Santo Patrón se bailaban en la plaza del pueblo, interpretándolas allí las mismas mozas y mozos de los cortijos, motivo al que parece se debe el nombre de cortijeras. DANZAS DE CORDOBA (1983, PUBLICACIONES DEL MONTE DE PIEDAD Y CAJA DE AHORROS DE CÓRDOBA).

LA LEYENDA DE LA PRINCESA ZAIDA Hace casi mil años entraron los almorávides en la Península con sus ejército. Eran un pueblo nómada, guerrero y anárquico. Motivados por su grito de “Guerra Santa” querían conquistar el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba. Allí vivían el príncipe Fath Al Ma’mun y la princesa Zaida. Comenzó la guerra y ante los malos resultados obligó a su mujer Zaida y a toda su familia a buscar refugio en el castillo de Almodóvar del Río. El día 28 de marzo de 1091 el Alcázar fue asaltado y el príncipe murió en mitad de la calle luchando contra sus enemigos. Ya de madrugada, un mendigo que por allí pasaba cubrió con sus vestiduras el cadáver del príncipe. En el momento de la muerte de su esposo, Zaida se despertó sobresaltada y vestida con sus tules blancos subió a la Torre del Homenaje. Presentía que había sucedido algo y mirando hacia Córdoba observó cómo venía solo un caballo blanco. Al día siguiente los almorávides conquistaron el castillo, encerrando a Zaida en una de sus mazmorras, donde muere de pena y dolor por la muerte de su amado. Pero para los ciudadanos del pueblo, el espíritu de la princesa está presente y espera año tras año la aparición de su esposo querido. De ahí que todos los años, el 28 de marzo, aparezca una dama vestida de blanco paseándose por la torre más alta del castillo, gimiendo. Llegando extraños y misteriosos ruidos que aterrorizaban a los vecinos del pueblo que no se atrevían a salir por sus callejuelas empinadas y oscuras.


- Gastronomía: La gastronomía tiene mucho que ver con la zona geográfica, por la que han pasado distintas civilizaciones. En Almodóvar del Río se podrá degustar desde platos de origen romano como el gazpacho y el salmorejo, a verduras, especialmente espárragos, que tanto abundan en este término, cocinadas con el procedimiento del esparragado, introducido por los musulmanes. También son muy típicas la cazuela de habas y el perol de migas cortijeras.

- Productos típicos:

  • Taxidermia.
  • Artículos de cuero: botas, monturas, útiles de montería...

Turismo

Monumentos y lugares de interés

Espacios Naturales

- Hostelería:

Fiestas locales

Direcciones de Internet

Fuentes bibliográficas

Galería

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


A los pies de un castillo de película

Almodóvar del Río en Rincones de Córdoba con encanto[1]

En Almodóvar del Río tiene encanto cualquier calle o rincón que muestre, sobre los tejados, la fotogénica imagen del almenado castillo, que surge, dominador y vigilante, como una visión medieval, firmemente asentado sobre su rocoso escarpe. Por ejemplo, la placita de la Constitución, rectangular e íntima, a la que se asciende zigzagueando desde el llano. Se ve la fortaleza desplegarse por encima de la biblioteca municipal, un edificio blanco y ocre coronado por un reloj parado, que si bien perdió hace años su uso como Ayuntamiento, conserva el típico aspecto de casa consistorial.

Se puede callejear por el casco antiguo a la búsqueda de la altanera imagen del castillo sobre los tejados. Calles como Castillo, Miradero, Caridad y Homero son sólo algunas de las que regalan la hermosa visión de la fortaleza, que despliega torres y almenas sobre las casas, a modo de peineta. Típicas de calles pendientes son las lonjas, como llaman en Almodóvar a los rellanos protegidos por balaustrada que se elevan delante de las casas para facilitar el acceso.

Pero si hermosa es la vista del castillo desde el pueblo, más bella aún es la imagen contraria, es decir, la pintoresca visión que el blanco caserío ofrece desde la fortaleza. Para ello hay que subir por la empinada y estrecha carreterilla que escala la ladera septentrional, y aparcar a la sombra de la imponente torre del Homenaje. Tan extraordinario mirador regala una vista casi aérea del pueblo, mansamente extendido a sus pies, como buscando la protección y el abrigo del rocoso escarpe. Parecen las casas dados de cal dejados caer arbitrariamente sobre la falda, matizados por rojizas pinceladas de tejados, y su cálido desorden contrasta con las frías alineaciones de las viviendas adosadas que van surgiendo en la periferia. De vez en cuando el eco de las campanadas horarias se enreda en el tintineo de las esquilas del ganado que pasta en la ladera. Las vías del ferrocarril frenan la expansión meridional del casco, y junto a ellas traza el Guadalquivir un gran meandro, como si quisiera lamer con su verdosa lengua el rocoso pedestal.

Es el castillo de Almodóvar el mejor mirador para apreciar la trinidad paisajística de Córdoba: al norte azulean las estribaciones de Sierra Morena, al sur se extiende la llanura aluvial campiñesa cuadriculada por los cultivos, y entre ambas, verdea la fértil vega acosada por la anómala expansión de las parcelaciones.

Al pie de la torre del Homenaje –aprecie el viajero la imponente altura, 32 metros, y la patente herida provocada en la base por un remoto cañonazo– un rústico letrero señala el inicio del “paseo panorámico” que discurre alrededor de la fortaleza a través de un pintoresco senderillo; por la derecha se tocan las masas rocosas revestidas de líquenes, sobre las que se asientan los imponentes sillares de torres y barbacanas, mientras que por la izquierda el caminillo se abre al paisaje para describir una panorámica circular. Los árboles que surgen milagrosamente entre las rocas –higueras, acebuches, almezos, algarrobos e incluso palmeras– pintan verdes brochazos en la base de la fortaleza, mientras las plantas silvestres tapizan las faldas del escarpado cerro, en cuya base más árida surgen pitas y chumberas.

Este espacio con encanto se circunscribe al privilegiado mirador que se extiende a los pies del castillo, pero si el viajero desea conocer el interior de la fortaleza –cuidadosamente acondicionada para la visita turística– puede admirar el paisaje circundante desde sus torres y almenas. Así podrá apreciar el esfuerzo y dinero que a principios del siglo XX dedicó su romántico propietario Rafael Desamisieres, Conde de Torralva, a la reconstrucción de la arruinada fortaleza de origen árabe ampliada en el siglo XIV. Un total de 5.627 metros tiene la superficie del castillo, cuya hermosa plaza de armas circunda un recinto amurallado flanqueado por ocho torres, que responden a los nombres del Homenaje, la más imponente, Pequeña, del Moro, Cuadrada, Redonda, de la Escuela, de la Escucha, de las Campanas y de la Ceniza.

Cuenta la leyenda que entre las almenas se pasea cada 28 de marzo una gimiente dama vestida de blanco; es el espíritu de la princesa Zaida, que en vano aguarda el regreso de su esposo, el príncipe Fath al-Mamun, muerto por los almorávides aquel mismo día de 1091 en el asalto al Alcázar cordobés de los califas.


Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

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