Carcabuey

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Bandera de Carcabuey Escudo de Carcabuey
Término municipal
Municipio de Carcabuey
Código postal 14810
Coordenadas
 - Latitud:
 - Longitud:

37°26' N
04º16' 0
Superficie 80 km²
Altitud 642 m
Población (2009) 2.725 hab.
Gentilicio Carcabutense y alcobitense
Ríos
Alcalde Rafael Sicilia Luque (PSOE)
Comarca Subbética
Partido Judicial Priego de Córdoba
Pirámide de población
Grupos quinquenales.
Cohortes plantilla h.png Cohortes plantilla m.png
Fuente INE, censo 2001.


Geografía

- Ubicación: Carcabuey y su comarca, la Subbética Cordobesa, es una zona privilegiada en muchos sentidos. Es una zona natural de paso entre Andalucía Oriental y Occidental, que comunica Jaén, Granada, Málaga y Sevilla. Ha recibido el impacto de muchas y muy variadas formas culturales desde el más remoto pasado. Abundantes recursos naturales, vegetales, animales y minerales, junto a condiciones climáticas favorables han propiciado el asentamiento de grupos humanos desde la Prehistoria.

- Vías de acceso: A-339 y A-3226 - Clima:

- Flora y fauna:

Población

- Pedanías:

Algar Bernabé Fuente Dura Los López Molino del Marqués El Portazgo

- Centros educativos: ver categoría Centros de educación de Carcabuey

- Medios de comunicación

- Datos poblacionales

Economía

El municipio destaca por su aceite con denominación de origen

Historia

  • Heráldica:

Cultura

  • Tradiciones:
  • Gastronomía: Destacan los productos derivados de la Matanza, como el chorizo, las chanfainas, el relleno y la morcilla. De ésta última se elaboran variedades locales como la morcilla de cebolla de carne blanca. Estos productos son utilizados en la elaboración del potaje de habichuelas amonás.

Es un plato típico de los jornaleros las naranjas picás en tierra.

  • Productos Típicos:

Turismo

El Museo Histórico Municipal de Carcabuey se sitúa en el edificio de las antiguas Escuelas del Pilarejo, en pleno casco urbano, en un sector donde se concentran diversos equipamientos públicos. El inmueble fue construido durante los meses de diciembre de 1957 y abril de 1958, dentro del Plan nacional de Construcciones Escolares, siendo de una gran simplicidad arquitectónica. El museo fue inaugurado de forma provisional el 9 de junio de 2007, si bien todavía no se ha desarrollado de forma completa el proyecto museográfico original: en breves fechas se incorporarán varias maquetas y elementos interactivos destinados a conseguir una visita más didáctica. La amplitud cronológica del museo, como corresponde a su denominación, está entre la primera ocupación humana documentada y la actualidad. En el término municipal hay numerosos yacimientos arqueológicos, con una amplia cronología que se remonta al Paleolítico Medio, pasando por todas las etapas de la prehistoria y la protohistoria, y con una importante representación de la Época Romana y de la Edad Media. Pero sobre todo, Carcabuey es un magnífico ejemplo de ciudad superpuesta, donde el casco urbano actual ocupa el solar de Ipolcobulcula, ciudad ibérica, y a continuación un importante municipio romano, y de la Karkabul andalusí. El hilo conductor de la exposición parte de la consideración del espacio como el lugar donde se ha desarrollado la actividad humana: las diferentes relaciones entre el hombre y el medio a través del tiempo, desde la primeras sociedades de cazadores y recolectores, a la implantación de la agricultura y su desarrollo hasta la actualidad. Con este planteamiento los primeros elementos de exposición están destinados al Medio Físico, principalmente a explicar la importancia del paisaje kárstico y los procesos de fosilización. Desde este marco se comienza describiendo quienes fueron los primeros pobladores de la comarca en la Prehistoria, exponiendo los materiales hallados en importantes asentamientos neolíticos como El castillejo o La Fuente de Las Palomas, para explicar los modos de vida de este período. También dentro la Prehistoria Reciente se presta atención a la utilización de las cavidades como lugar de enterramiento: con una maqueta a tamaño natural que representa una cámara funeraria. Las representaciones artísticas de este período se exponen mediante un audiovisual. A continuación se inicia un recorrido centrado en las distintas fases históricas de la ciudad de Carcabuey, desde los orígenes del poblamiento durante el Bronce Final, siguiendo con el poblado ibérico fortificado de Ipocobulcula y las torres defensivas de su entorno, continuando con su conversión en uno de los municipios romanos más importantes del sur de la provincia, y finalizando en la medina andalusí Karkabul y su conquista cristiana. De todas estas fases históricas se exponen los elementos más significativos de sus culturas materiales: cerámicas, elementos de adornos, armas, epigrafía, … , prestando especial interés a aquellos temas relacionados con el entorno natural: como la producción de aceite, la alfarería, o el cultivo de las huertas. El último bloque temático del museo está destinado al Carcabuey moderno y contemporáneo.

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Monumentos y lugares de interés

- Hostelería:

Fiestas locales

Fuentes bibliográficas

Galería

El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en castellano bajo la licencia GFDL.


Carcabuey / La blanca ermita anida en el castillo en Rincones de Córdoba con encanto [1]

En un pueblo protegido por sierras, que extiende su blanco caserío sobre amenas colinas, abundan los espacios con encanto; no hay más que pasear por sus calles quebradas y pendientes con los ojos bien abiertos para captarlos. Así, la parroquia renacentista de la Asunción elevándose protectora sobre los tejados; la barroca torre de San Marcos, con su chapitel brillando al sol, como una peineta; la fuente dieciochesca del Pilar, con sus cuatro caños de agua cristalina que viene del Lobatejo; el callejero altar de la Cruz de los Mozos, a la espera de una restauración benefactora; el aislado monte Calvario, al que sube el Nazareno cada Viernes Santo entre ‘consejitos’ de su Madre; y los nombres evocadores de muchas calles –Majadilla, Hoya, Pilar, Cerrillo, Era Alta....–, a menudo abiertas a paisajes de sierras.

Pero entre todos destaca la subida al castillo, que guarda dentro la blanca ermita de la patrona y es como “el viejo cofre de un escondido tesoro”, en bella metáfora acuñada por la periodista Isabel Leña. Para subir a él no hay que preguntar por el camino, pues guían los topónimos de las calles. Del mismo centro del pueblo, la plaza de España, parte la calle Castillo, escalonada y festoneada de naranjos por la izquierda, a la que se asoman acomodadas casas de tipología tradicional. Como otras calles de Carcabuey, en la escalinata extienden los vecinos el día del Corpus coloristas alfombras de serrín teñido.

La calle Castillo desemboca en la de la Virgen, una vía transversal que por la izquierda acerca a la parroquia y por la derecha inicia una cuesta. Frente a la escalinata, un humilladero con mural de azulejos que efigia a la patrona informa al viajero que fue erigido “en honor a María Stma. del Castillo para recuerdo perpetuo de su coronación como patrona de Carcabuey el día 5 de septiembre de 1982”. Hay que tomar la cuesta de la derecha, que se despide del casco abriendo quebradas bocacalles que regalan pintorescos paisajes, como la escalonada Garvín. Las últimas casas dan paso a una empedrada cuesta que acerca por fin a la fortaleza, dejando atrás el peñasco de las Pedrizas.

No debe desanimarse el viajero a la vista de la pendiente, pues si se sube despacio, volviendo la vista de vez en cuando para contemplar la blancura del pueblo que va quedando a los pies, la ascensión no presenta dificultades. Y merece la pena el pequeño esfuerzo, que será recompensado con paisajes hermosos. Desde la cuesta se entrevén las arruinadas piedras del castillo a través de los pinos que crecen a sus pies, impidiendo una visión despejada. Parece como si la fortaleza se avergonzara de su estado y tapase pudorosamente con el verde ropaje de los árboles el cuerpo maltrecho, asentado sobre escarpado roquedo.

Al término de la cuesta un espacioso rellano, protegido por un rústico poyo, invita a sentarse; no sólo para descansar sino también para pasear la mirada por el vasto paisaje que regalan las Sierras Subbéticas. Un arco de ladrillo flanqueado por dos torres cilíndricas, todo almenado, invita a entrar. Al otro lado se extiende una suave rampa empedrada con espaciados escalones, jalonada en primavera por bolas de blancas margaritas y arriates, donde pintan su color los geranios, que confieren al recinto aspecto de patio popular, cuidado por la santera, Rafaela Antolín. Coronando la rampa reluce la blancura de la barroca ermita mariana. Nada más empujar la pesada puerta entreabierta, envuelve al viajero el denso aroma de las flores –gladiolos, rosas, claveles...– que se apiñan formando ramos al pie del altar. Es mayo y son frecuentes las ofrendas florales de los devotos. En el camarín reluce blanca como una novia, con la cara enmarcada por dorado rostrillo, la Virgen del Castillo. Los exvotos acumulados en los muros del presbiterio testimonian la fama milagrera de la imagen. Junto al crucero proclama una lápida que “en testimonio de amor y gratitud a su excelsa patrona María Santísima del Castillo, el pueblo de Carcabuey en el año 1952 reconstruyó este santuario gravemente damnificado por el terremoto del 19 de mayo de 1951”. No hay prisa por abandonar el templo, donde el viajero se siente transportado a otro tiempo y dimensión.

Con la mimada blancura de la iglesia contrasta el abandono de la fortaleza, que, en mala convivencia con los pinos, extiende detrás las arruinadas murallas jalonadas de torres. Si es verdad que entre sus muros se fraguó la traicionera alianza del rebelde infante don Sancho con el rey zirí Muhammad para derrocar a su padre Alfonso X el Sabio, el tiempo se ha vengado, reduciéndola a ruina. Pero cumplida la penitencia, el pueblo aspira a recuperarla como poderoso reclamo turístico.

Referencia

  1. MÁRQUEZ, F.S.. Rincones de Córdoba con encanto. 2003. Diario Córdoba

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