El golpe de Estado en Córdoba el 18 de julio de 1936

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Ciríaco Cascajo Ruiz

El 18 de julio se produce en toda España el golpe de estado militar comandado por los generales Franco, Mola y Queipo de Llano. Ese mismo día, el jefe del Regimiento de Artillería Pesada nº1 en Córdoba, el coronel Ciriaco Cascajo, recibe de Queipo de Llano la orden de declarar la guerra. Se cree, sin embargo, que esta orden no le pilla de sorpresa y que ya antes de las elecciones de febrero circulaban por algunos círculos cordobeses directrices de José Calvo Sotelo (líder derechista), traídas de Madrid por José Cruz Conde y comunicadas en reuniones privadas con representantes del Ejército (el propio Cascajo), de la Guardia Civil.

Los antecedentes más inmediatos del levantamiento militar tienen origen en las elecciones de febrero de 1936, cuando el Frente Popular gana las elecciones y de la enemistad que surge entre Manuel Sánchez Badajoz y el recién nombrado gobernador civil, Antonio Rodríguez de León.

Antecedentes inmediatos del golpe[1]

En Córdoba llevaba una gran parte del peso de la organización el teniente coronel del Arma de Caballería retirado por la ley Azaña don Eduardo Quero Goldoni, amigo íntimo del general Queipo de Llano. Colaboraban con él los capitanes de Artillería retirados dManuel León Adorno y José María Molina Belmonte, Salvador Muñoz Pérez, José Cruz Conde, José Tomás Valverde,José Castanys Jiménez, Julián Ruiz Martín, Rafael González Ruiz Ripoll, Pedro Gutiérrez Poole y Antonio Alférez, estos dos últimos falangistas, como igualmente los jefes de Falange Española capitanes Vignote y Bellido.

En el domicilio del señor Quero Goldoni se celebraron muchas entrevistas y además algunas de las citadas personas, por razón de su carrera y amistades, conferenciaban aisladamente y en distintos lugares con los jefes y oficiales del Regimiento de Artillería, Comandancia de la Guardia civil, Seguridad y Asalto y muchos más en activo y retirados de distintas Armas y Cuerpos.

En los primeros días de Julio José Cruz Conde viaja a Córdoba entrevistándose en casa de don Eduardo Quero con el entonces comandante militar don Ciríaco Cascajo Ruiz, coronel del Regimiento de Artillería Pesada número 1, y COT el Jefe de la Comandancia de la Guardia civil Mariano Rivero. El señor Cruz Conde traía órdenes concretas y obtuvo de dichos señores la palabra de honor de que las fuerzas a sus órdenes secundarían el Movimiento. Posteriormente, y ya de nuevo en Madrid, tuvo alguna conferencia con el señor Quero Goldoni, dándole instrucciones, en lenguaje convenido, sobre organización.

El día 11 de Julio regresó de Madrid a Córdoba el médico Julián Ruiz Martín, quien traía un importante encargo que le había confiado el señor Cruz Conde de parte del señor Calvo Sotelo. Era que notificara al señor Valverde que se designara alcalde de Córdoba a don Salvador Muñoz Pérez y que éste fuera con las tropas a tomar el Ayuntamiento. El señor Valverde transmitió este encargo al señor Muñoz Pérez en una carta que dice así:

«Es encargo especialísimo del señor Calvo Sotelo que todas las personas de algún relieve se ofrezcan en los primeros momentos a las autoridades militares que declaren el estado de guerra y que dichos ofrecimientos se hagan con todo fervor y con absoluto desinterés, expresando lodos el propósito de servir a la Patria sin exigencias de cargos ni de privilegios. Ahora bien, me encarga también que si usted fuese preguntado haga saber al señor Cascajo que es deseo expreso del señor Calvo Sotelo que ocupe la Alcaldía don Salvador Muñoz Pérez, por creerlo persona de absoluta garantía y muy capacitado para puestos de mando».

Los protagonistas de la sublevación

Como podemos ver, los impulsores del levantamiento militar fueron varios como el militar retirado Eduardo Quero actuando de enlace en la ciudad con Queipo de Llano y siendo apoyado principalmente por militares retirados como Manuel León Adorno, José María Molina Belmonte, José Cruz-Conde, antiguos políticos como José Tomás Valverde, político de Renovación Española, comerciantes como José Castanys Jiménez, comerciante y posteriormente breve alcalde de la ciudad de Córdoba hasta ser destituído por el general Varela, Julián Ruiz Martín, médico y director del Hospital de la Cruz Roja de Córdoba o Rafael González Ruiz-Ripoll. yerno del político Rafael Jiménez Amigo, o falangistas como Pedro Gutiérrez Poole, Antonio Alférez, Rogelio Vignote y Bellido.[2]

Aunque el golpe está impulsado por la derecha y militares, en Córdoba recibe el impulso de la burguesía agraria: grandes terratenientes afincados en la capital que el 18 de julio acuden al Cuartel de Artillería y a los que se unen grandes arrendatarios, administradores de fincas y profesionales pertenecientes a familias latifundistas. También se sitúan del lado de los golpistas el Círculo de Labradores, la Cámara Agrícola y otras organizaciones patronales que temen la Reforma Agraria emprendida por el gobierno de la República. Además de la burguesía agraria, también se unen a los sublevados una importante representación de la élite industrial y comercial cordobesa proveniente del Círculo Mercantil, la Cámara de Comercio e Industria y el Círculo de la Amistad.


Proclamación del Estado de Guerra

Dentro del Ejército, el principal comprometido con el golpe era el cuartel de Artillería con el Coronel Cascajo al frente, aunque en la provincia es la Guardia Civil la principal fuerza golpista. En el inicio de la contienda había relativamente pocos militares por encontrarse por medio el verano. Se calcula que en Córdoba capital había 180 soldados de Artillería, 100 guardias civiles y 233 guardias de Asalto[3].

A las 4 de la tarde del mismo 18 de julio se proclama el bando de guerra, que firma el propio Cascajo, y la fuerza conformada en el cuartel de Artillería por más de 200 hombres parte hacia el Gobierno Civil, situado en la avenida Gran Capitán, frente a la antigua plaza de Toros.

El bando reza así:

Don Ciriaco Cascajo Ruiz, coronel de Artillería, comandante militar de esta plaza, hago saber: Que, habiéndose declarado el estado de guerra en esta provincia, me hago cargo del mando de ella a partir del momento de la fijación de este Bando, por el cual hago pública dicha determinación y el anuncio de que oportunamente se fijará el que dicte la autoridad militar de la región con las órdenes y prescripciones que han de cumplirse como garantía del orden. Dado en Córdoba, a las dieciseis horas del día 18 de julio de 1936. El comandante militar, Ciriaco Cascajo

Se destituye a varios mandos de la Guardia Civil cuyo apoyo no estaba asegurado y se coloca a Luis Zurdo al frente del cuartel de la Victoria, garantizando el apoyo de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, más de un centenar de derechistas concentrados en el cuartel de Artillería reciben armas y forman un escuadrón paramilitar de apoyo.

Asalto al Cuartel de Artillería

Parece admitido que el gobernador Rodríguez de León estaba dispuesto a entregar el Gobierno a los insurrectos pero la firme decisión de varios personajes, entre los que se encuentran el alcalde Manuel Sánchez Badajoz, los diputados Vicente Martín Romera y Manuel Castro Molina y el presidente de la Diputación José Guerra Lozano lo evita, formando una guardia comandada por el capitán Manuel Tarazona Amaya. El asalto se prolongó hasta las nueve de la noche, cuando los cañones de los golpistas pusieron fin a la resistencia. Salvo el gobernador civil, que se había mostrado colaborativo, el resto de dirigentes fueron apresados y serían posteriormente fusilados (Manuel Castro Molina lograría escapar a la zona republicana).

Antes de las doce de la noche los sublevados se hicieron con el control de las zonas más importantes de la ciudad, como eran Correos, la plaza de las Tendillas y el Ayuntamiento. La resistencia fue sofocada rápidamente con los incendios de las sedes de la Casa del Pueblo de la CNT y del PCE, quedando los actos de lucha obrera reducidos al asesinato de un abogado de la CEDA José María Herrero Blanco y a pequeños incendios en las iglesias de Santa Marina y la San Agustín.

Esa misma noche el Coronel Cascajo, comandante de facto de la plaza, nombra a Salvador Muñoz Pérez nuevo alcalde, a Eduardo Quero presidente de la Diputación y a José Marín Alcázar gobernador civil. Se cortan los accesos a la capital, tanto por carretera como ferroviarios, interceptando en la Estación de los Cansinos a varios diputados malagueños que se dirigían a Málaga desde Madrid (Antonio Acuña Carballar y Luis Dorado) y que serían fusilados entre el 28 y el 30 de julio junto con los diputados cordobeses Antonio Bujalance López y Bautista Garcés Granell.


Referencias

  1. DURAN DE VELILLA, Marcelino. GARCÍA PRIETO, Manuel. 18 de julio: episodios del glorioso Movimiento Nacional en Córdoba, Ed. Popular, Córdoba, p.17.
  2. DURAN DE VELILLA, Marcelino. GARCÍA PRIETO, Manuel. 18 de julio: episodios del glorioso Movimiento Nacional en Córdoba, Ed. Popular, Córdoba, p.17.
  3. GIL HONDUVILLA, J. Desde la proclamación de la República al 18 de julio de 1936 : el cambio de rumbo político en la II División Orgánica. 20 de julio de 2009. ISBN: 978-34-92944-39-7

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